Durante las subastas de arte latinoamericano llevadas a cabo en Christie’s y Sotheby’s en mayo de 1998 los resultados de las mismas parecieron indicar tendencias opuestas.
Para Christie’s fue una de las mejores subastas de las últimas temporadas; sin embargo, para Sotheby’s las cosas fueron muy diferentes. Isabella Hutchinson, directora del Departamento de Arte Latinoamericano de Sotheby’s, explica: "las ventas demostraron algunos de los cambios en el mercado de arte latinoamericano. A pesar de la rigurosa selección del material presentado y los razonables estimados de los mismos, la ausencia de compradores mexicanos fue notable, ya que tradicionalmente son los que apoyan fuertemente el mercado. Sin embargo, pudimos notar un incremento en los compradores norteamericanos; así mismo, de Argentina y Brasil".

Estos resultados contradictorios pueden ser también por los ajustes llevados a cabo en las oficinas regionales de Sotheby’s México, según nos comenta Alberto Barral, asesor privado de arte, y anteriormente a cargo de los clientes internacionales primero en Sotheby’s y posteriormente Christie’s. La muerte de Gonzalo González, consultante de las oficinas de México, quien llevaba una relación muy cercana con los coleccionistas locales, sumado al cambio de Francoise (Pancha) Reynaud de Vélez por Ana Sepulveda, quien la sucedió.

Si a esto agregamos el sorpresivo retiro de las dos importantes piezas de Diego Rivera, Paisaje cercano a París y la obra cubista Retrato de madame Lhote a último momento, que según los rumores no confirmados fueron detenidas por las autoridades mexicanas por ser consideradas obras del patrimonio nacional que fueron sacadas ilegalmente del país. Esto explicaría en parte el malestar e inquietud entre los coleccionistas.

Sotheby’s abrió la noche de subastas dentro de esta atmósfera de incertidumbre vendiendo los dos primeros lotes, Vista de Río de Janeiro desde la iglesia de Gloria, atribuido a Raymond Quinsac Monvoisin, por US$68.500 (est. US$15/20.000) y Vista de Acapulco, por US$35.650 (est. US$20/25.000), y de allí saltó los próximos seis lotes, todas obras mexicanas salvo el magnífico Boggio mer a nervi, que sorprendentemente no se vendió (considerada una pieza muy importante dentro de su género).

La pintura estelar de la noche fue la muy famosa Fruta bomba (Papaya), de Wifredo Lam y portada del catálogo, vendida en US$398.500 (est. USS300/400.000) es la pintura hermana de La jungla que y se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Fue adquirida por la Fundación Constantini por US$1.267.500 (esta misma obra fue vendida por US$965.000 en 1994), otra joya para la colección de Eduardo Costantini en Argentina. Es importante señalar que este precio es el segundo más alto que el artista alcanza en subasta, y aunque esto causó entusiasmo entre la concurrencia, no logró cambios fundamentales en los resultados de la noche.

Las otras piezas importantes vendidas fueron Construcción en blanco y negro, de Joaquín Torres-García (est. US$400/600.000), que alcanzó US$442.500. De Juan O’Gorman, Latifundio época colonial y feudal de México se vendió por US$299.500 (est. US$250/300.000). Del pintor salvadoreño Benjamín Cañas, Bacanal alcanzó el precio récord del artista en US$200.500 (est. US$90/120.000), convirtiéndose en uno de los artistas centroamericanos mas cotizados. Otro de los precios récord de la noche fue alcanzado por Ignacio Iturria, del Uruguay, que alcanzó US$101.500 (est. US$40/60.000). De Emiliano di Cavalcanti, Sem titulo, se subastó por US$167.500 (est. US$175/225.000).
Christie’s abrió la noche de subasta con casa llena y una atmósfera muy diferente de la del día anterior, y los resultados de la misma confirmaron que el aire de optimismo que flotaba en el ambiente fue real. Entre las obras importantes de la noche se puede destacar, de Wifredo Lam, Los invitados, óleo surrealista de 1966, pintado en blanco contra un fondo oscuro, que muestra extrañas figuras míticas, mitad animal, mitad humanas, casi caligráficas, reminiscencias de ceremonias mágicas típicas de la cultura afrocubana. Esta obra alcanzó US$827.500 (est. US$800/1.000.000).

De Rufino Tamayo, Los músicos, obra que ilustra la portada del catálogo, óleo de 1934, realizado en un lenguaje pictórico universal pero sobre todo contemporáneo. Rechazando representaciones realistas, Tamayo concibe esta elegante composición en grises donde favorece una interpretación subjetiva. Esta importante obra alcanzó US$827.500 (est. US$500/700.000)
Del argentino Emilio Pettoruti, perteneciente al movimiento abstracto de los años veinte y pionero del cubismo en Suramérica, El morocho Maula, óleo de 1953, se subastó en US$497.500 (est. US$500/700.000), logrando un precio récord para el artista sudamericano. Del chileno Claudio Bravo, La bacanal, óleo de 1981, una de las más complejas pinturas del artista, de fuerte colorido y con un tema de vibrante sensualidad. En esta obra el artista se mantiene leal a la tradición pictórica del Renacimiento, pintando con gracia y precisión, y resaltando su característica de "realista que transforma la realidad". Este óleo alcanzó precio récord de subasta para el artista, con US$607.500 (est. US$500/700.000).

De Brasil, del artista barroco Antonio Francisco Lisboa, mejor conocido como Aleijandinho, la famosa escultura en madera policromada Nossa Senhora das Dores (La Virgen de los Dolores), que por primera vez fue ofrecida en Nueva York. Esta escultura refleja la tradición europea de las imágenes religiosas y es un extraordinario ejemplo del rococó del Brasil del siglo XVIII. Esta obra que creó un clima de tensión entre el público brasileño presente, alcanzó la suma de US$420.500 (est. US$400/600.000).
Otros de los artistas que alcanzaron precio récord durante la noche: el artista cubano Tomás Sánchez, con el óleo de 1995 Meditador y laguna escondida en el bosque, alcanzó US$310.500 (est. US$220/260.000); y también el artista cubano José Bedia, con su obra en acrílico Recuerdos del viaje, de 1996. Esta obra se subastó en US$43.700 (est. US$18/22.000).

Posiblemente el hecho más relevante de estas subastas es una nueva tendencia en el mercado, señalada a través del éxito alcanzado por los jóvenes artistas contemporáneos que vendieron sostenidamente en ambas casas. Entre ellos podemos mencionar a los artistas brasileños Tunga, con su obra Peine, que se vendió por US$25.300 (est. US$18/22.000); Waltercio Caldas, con The Next, se subastó en US$27.600 (est. US$18/22.000); Saint Clair Cemin, con Naven, alcanzó US$29.900 (est. US$35/40.000); Adriana Verejão, con Cristo, vendió en US$29.900 (est. US$18/22.000), durante la subasta de Christie’s. En Sotheby’s, la misma artista brasileña Adriana Verejão, con la difícil obra conceptual Autorretrato en Preto, obtuvo US$10.350 (est. US$12/18.000). Es importante mencionar que los coleccionistas que adquirieron estas obras no son de Brasil, sino, en su mayoría, coleccionistas norteamericanos.
La exitosa noche de subasta en Christie’s con una sala abarrotada de coleccionistas compitiendo enérgicamente por importantes obras de arte, que culminó en una de las mejores subastas de los últimos tiempos, nos dice Fernando Gutiérrez, vicepresidente y director del Departamento de Arte Latinoamericano de Christie’s. Importantes piezas de arte se vendieron sólidamente y muchas alcanzaron precios más altos de los estimados. Esto demuestra que el mercado de arte latinoamericano está creciendo a todos los niveles de coleccionistas. Los dos días de subastas le trajeron a Christie’s US$12.670.802. Sotheby’s alcanzó un total de US$8.272.015.
MIRTA KOZOLCHYK
Nace en Argentina, corresponsal de El Universal de México. Fundadora y presidenta de la Junta Directiva del Mexican Cultural Institute en Miami. Vive y trabaja en Miami.

