¿Qué tienen en común un retrato familiar, una serie de mapas del alcantarillado de Londres, distintas imágenes tomadas por cámaras de vigilancia, una compañía de tecnología virtual, una estantería de hospital y una discoteca personal? En cierta forma, todas son manifestaciones de estructuras de poder y un sentido del orden: la estructura patriarcal, los ingenieros sanitarios y los diseñadores urbanos, la policía, los dueños de una compañía, la institución médica y hasta el disc jockey. La exposición curada por Nuria Enguita reúne obras de seis artistas relacionados en cierta forma por la manera como reflejan irónicamente la influencia que tienen las instituciones en nuestras vidas.
Al nivel más personal, la fotógrafa española Mira Bernabeu trata de captar, a través de dos retratos familiares de Inner Circle, la percepción que tienen los niños de su propia familia. Uno de los retratos, una fotografía de un grupo convencional, muestra la imagen exterior, mientras que la otra —donde los mismos personajes posan medio desnudos y cubiertos de sangre— expresa la violencia escondida de los miembros de la familia. Amor, odio, deseos difíciles de controlar, frustración y toda clase de tensiones son representados por medio de la sangre que aparece untada sobre los personajes semidesnudos.
La dualidad de estas imágenes es una ostensible y cándida pesadilla de ensoñación que puede situarse en alguna parte entre la dosis diaria de violencia sádica que los niños consumen a través de los dibujos animados, y las sangrientas y primitivas performances de Hermann Nitsch. Más que un comentario sobre la disfuncionalidad familiar (algo que se ha convertido en el tema favorito de las comedias sobre la vida diaria y otras formas de cultura popular), las fotografías de Bernabeu demuestran que en nuestra cultura de abuso y explotación, la sangre ha llegado a convertirse en una mercancía impactante y devaluada, y en un forzoso icono en la imaginación de los niños.

Aunque el espectáculo de la sangre es bienvenido en los medios de comunicación, se supone que el resto de los fluidos del cuerpo deben permanecer escondidos. Las instituciones sociales que se dedican a tratar con las secreciones y excreciones son los hospitales y los departamentos de alcantarillado y de sanidad. Eulalia Valldosera (de España) ha recreado un elemento muy importante de la experiencia hospitalaria en su instalación Shelf for a Hospital Bathroom (Repisa para un baño de hospital). Cualquier noción de enfermedad, dolor o sufrimiento ha sido reemplazada por objetos inanimados que representan el proceso curativo, y la visión de cualquier tejido orgánico ha sido sustituida por "un material que es a la vez intangible y viviente: la luz".
Una serie de productos higiénicos meticulosamente organizados aparecen iluminados por el reflejo de un rayo de luz sobre la puerta de espejo de una alacena, con el fin de crear lo que la artista define como un "viaje a través de los objetos".
El resplandor crea una presencia espectral, una imagen fantasmal que ocupa el espacio dejado por el cuerpo ausente.
Geographical Transformations (Transformaciones geográficas), del artista colombiano Juan Fernando Herrán, es una instalación conformada por una serie de dibujos hechos sobre la pared, y fotografías de la red londinense del sistema de drenaje y alcantarillado. Mediante mapas, textos e imágenes, el artista exhuma los ríos subterráneos que fueron canalizados y enterrados con el objeto de dar cabida a necesidades del urbanismo moderno, que van desde avenidas hasta servicios sanitarios. Como todos sabemos, cualquier sociedad se puede descifrar por medio de sus desechos, de modo que el sistema de alcantarillado puede interpretarse como un libro abierto para los historiadores y científicos estudiosos de la sociedad. Herrán propone una arqueología más directa, un simple redescubrimiento de la red de drenaje, para revelar la memoria morfológica de la ciudad, un recuento de sueños de progreso, triunfos científicos y errores históricos.
Al igual que otras obras públicas importantes, las alcantarillas afectan a cientos de miles de vidas, transforman sociedades e imponen nuevas disciplinas sociales. Para poner en vigencia nuevas leyes, para controlar, castigar y, especialmente, para vigilar a la población, la policía y otras organizaciones de protección, defensa y represión, se convirtieron en instituciones profesionalizadas. Una de sus formas más efectivas de preservar la regla del orden ha sido siempre la de crear la certeza de que el gobierno está siempre vigilando, y el elemento perfecto para cumplir con este objetivo es la cámara de vigilancia —un ojo inhumano omnipresente, vigilante eterno, capaz de ver y registrar cualquier cosa. Fixed Viewpoint (Punto de vista fijo), del artista británico Heath Bunting, es un ejercicio interesante de contravigilancia, una campaña de sabotaje al sistema CCTV (circuito cerrado de televisión) de las calles, que involucra la confusión de los operadores humanos de los mecanismos de vigilancia, a través de una variedad de métodos esencialmente dependientes del hecho de que las cámaras, aún aquellas capaces de hacer tomas panorámicas, pueden tener solamente un punto fijo. Bunting propone la utilización de medios simples, como imágenes tendidas sobre el pavimento, o la distribución de varias fotografías de sí mismo por toda la ciudad, con el fin de crear la ilusión de una invasión clonada, y de presentarles a los lentes de la cámara toda suerte de fenómenos imposibles.
Al igual que las cámaras de vigilancia ofrecen imágenes más o menos casuales de la ciudad y de sus habitantes, Daniel García Andújar (español) presenta parte de Technologies to the People Collection (Tecnologías para la colección de gente), una serie de imágenes bajadas del Internet deliberada o accidentalmente, a la memoria caché de algunos computadores. Esta galería ready-made e incoherente en apariencia presenta una visión virtual equivalente a la de la alcantarilla, una tecnología absolutamente necesaria para lograr el flujo de información que fue concebido para ser discreto, silencioso e invisible. La caótica colección es una remembranza de un universo condenado a desaparecer, una parte importante de la historia de las comunicaciones digitales que inevitablemente desaparecerá; García Andújar creó Technologies to the People (Tecnologías para la colección de la gente), como una compañía virtual cuyo único producto parece ser su propia imagen; es una parodia de la ideología corporativa, de las campañas publicitarias agresivas y de las estrategias de mercadeo.
Finalmente, Jan-Peter E. R. Sonntag (alemán) nos ofrece Modern Minimal Disco 4 (Disco moderno y minimal 4), un pedestal de acero y un conjunto de audífonos colgantes que proporcionan una experiencia individual de éxtasis tecnológico y que, al mismo tiempo, transforman al espectador en un elemento del espectáculo. Los espectadores se aíslan al sumergirse en un espacio acústico, y de esta manera el espacio público se transforma en privado, mientras que el espectador se convierte en un monumento a la alienación y en una vibrante escultura controlada por un bombardeo de subfrecuencias y ritmos latentes.
NAIEF YEHYA

