México reconfigurado

Sergio Hernández. Circo, 1998. Óleo sobre lino. 60 x 120 cm.

Colectivaoct 1998 - dic 1998· Por Graciela Kartofel

México reconfigurado

Galería Associated American Artists

El número bíblico funciona bien en esta exposición que consta de 7 artistas contemporáneos de diferentes edades y diversas intenciones estéticas. Todos ellos son poderosos y auténticos participantes de la escena actual. Francisco Toledo (1940), Sergio Hernández (1957), Arturo Elizondo (1956), Julio Galán (1959), Ray Smith (1959), Mónica Castillo (1961) y Yishai Jusidman (1963) son los siete artistas mexicanos que exhiben dos o tres obras cada uno.

No cabe duda alguna que Francisco Toledo es en esta exposición la figura de más significación, por su presencia por más dos décadas; su energía y creatividad respiran con él veinticuatro horas por día, y también esa calificación tiene que ver con su indudable calidad humana y artística. Ray Smith es un artista de seria labor profesional que ha venido trabajando en Nueva York con el reconocimiento que merece (como una de las habituales incongruencias, le ha llevado más tiempo que su obra se comprenda en México). Julio Galán, quien ha tenido desde sus inicios muy importantes personas brindándole apoyo moral y financiero, obtuvo rápida fama en la escena artística neoyorquina. Sergio Hernández, un buen y creativo artista del más privado círculo de Francisco Toledo, juega a las escondidas y desarrolla la motivación antiacadémica impuesta por Toledo en el arte mexicano: investigar con libertad en el uso de técnicas y materiales. Ray Smith es más independiente que Galán, que Hernández y que el mismo Toledo, siendo ésta una comparación no referida a la calidad sino a las raíces y a la dependencia de las mismas.

Esta crítica no tiene dudas en cuanto al juicio de los siete autores: los trabajos de todos son sólidos: algunos excelentes, algunos no tanto, pero se debe decir que sus logros jamás bajan del nivel de muy buenos.

Colectiva: México reconfigurado — imagen 1
Arturo Elizondo. Eternidad, 1998. Óleo sobre lienzo. 231 x 160 cm.

La obra de Arturo Elizondo ha ganado en riqueza desde que se instaló en Nueva York, donde ya residían desde mucho antes Smith y Galán. Una de las pinturas de Elizondo se exhibe en la Colección Permanente del Museo Metropolitano, y está terminando la obra para una exposición individual en la Galería Annina Nosei. La educación y tradición religiosa en México y en el resto de América Latina se advierte en las obras de Elizondo, Galán y otros artistas de su generación, y es un asunto que ha venido dando nuevas direcciones en el arte mexicano. La figura clave en esta línea es Alejandro Colunga, quien ha desarrollado estos temas desde sus trabajos artísticos más tempranos.

Castillo y Jusidman han hecho mucho en el proporcional breve tiempo de sus carreras. Castillo ha cambiado del expresionismo al deconstructivismo y de las evidencias a las sutilezas, estando ahora bien ubicada en un pequeño e interesante número de artistas mujeres mexicanas, o de ascendencia mexicana. Los quince paneles pintados al óleo sobre tela hacen referencia a esta época en la cual el daño social necesita y debe ser observado, analizado, tomado en cuenta, reparado, modificado y cambiado, en vez tapar o negar esas situaciones —sean los problemas de salud nacional, la falta de respeto a la población aborigen o todos los otros errores sustanciales que se evidencian en esta época. Jusidman es un artista que parece tratar un solo tema —sumo— pero uno puede detectar los monstruos internos que buscan un espacio para emerger en su pintura. Por otra parte, incorpora una variedad de elementos técnicos en la composición, los que incluyen un malabarismo de abstracción, figuración, espacio barroco y lineal. Asimismo, nos induce a leer entre líneas una idea fundamental que no sólo los artistas deben tener presente: hay que perseverar.

Estoy de acuerdo con Emilio Steinberger, director de la Galería Associated American Artists, cuando dice: "Aun a través de (I conocimiento y) la aplicación de diversas técnicas y teorías pictóricas europeas y estadounidenses, emerge una calidad sensual y emocional identificable con el país de origen (de estos artistas)". Este y otros temas requieren de más tiempo y espacio, por ende, aquí sólo los mencionaré: 

a) Los interesantes elementos que Galán y Elizondo aportan a la escena artística homosexual ofreciendo una perspectiva mexicana a nivel internacional.

b) La importancia histórica de Oaxaca como el lugar de nacimiento de Toledo y Hernández, entre otros célebres, y su importancia en la escena local y mundial. AAA es una galería en la que no se presentan piezas muy de avanzada, pero sí artistas sólidos. Aun cuando los estilos de Castillo y Jusidman no son inmediatamente reconocibles como de identidad mexicana, el título más adecuado habría sido México reconfirmado.

GRACIELA KARTOFEL

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