La FIA-98 de Caracas demostró un fuerte enraizamiento en la estructura cultural venezolana, como consecuencia de una perseverancia que resulta más poderosa que cualquier circunstancia sociopolítica o económica. La FIA de Caracas ha dejado de ser un acontecimiento aislado y circunstancial para convertirse en un eje alrededor del cual se organizan las programaciones culturales de la ciudad.

Esa imagen de la FIA también se puso de relieve mediante las actividades adicionales que se diseñan en el marco de la Feria, así como en los eventos colaterales que se organizaron de manera asociada. Debe destacarse el seminario de Fernando Castro-Flórez, titulado De la plenitud del lienzo al desbordamiento del cuadro, que generó una importante resonancia en los medios intelectuales vinculados a las artes visuales. Igualmente, debe subrayarse el interés despertado por la presencia de Northon Batkin, director del Centro de Estudios Curatoriales del Bard College de Nueva York, y de Phillys Tuchman, importante crítica de los Estados Unidos. Análoga importancia tuvo el Salón Jóvenes con FIA en donde, bajo la curaduría de Jesús Fuenmayor, se convocaron diez artistas que fueron evaluados por un jurado calificador, integrado por Cecilia Fajardo, Fernando Castro-Flórez y el galerista costarricense Jacob Karpio. El premiado fue Alfredo Sosa, con una obra de la serie Del diseño al hecho, conformada por una fotografía de gran formato, acompañada por cajas adosadas a la pared y colmadas de provocadoras imágenes. También se otorgaron algunas menciones especiales a la dupla integrada por Daniela Lovera y Juan Nascimiento, así como al importante trabajo de Carlos Julio Molina.

Debe destacarse la TECNO-FIA, que se expone por tercera vez y que reafirma una voluntad de incentivar el acercamiento entre el arte y los nuevos medios tecnológicos. En esta ocasión se reunieron las propuestas de creadores venezolanos, entre ellos, Enrique Enríquez, Pedro Morales, Nela Ochoa, Esso Álvarez y el trío Escuadrón Sudaca.
La FIA-98 determinó las actividades de todos los circuitos relacionados con el arte. Convendría destacar la exposición de Roberto Magalhães en el MACCSI, y la de Jaume Piensa en el Museo Jacobo Borges, artista catalán invitado de honor en la FIA-97, y quien vincula su actual exposición con una reflexión sobre la cultura contemporánea, a través del registro de la cocina como lugar de afirmación individual, como espacio de interacción formal y como ámbito creativo de la práctica culinaria. También deben mancionarse las programaciones realizadas por las galerías privadas en sintonía con la realización de la Feria, dentro de las cuales se destaca el esfuerzo del Grupo Li con la tercera edición de la muestra titulada Cosecha, la cual reunió en esta oportunidad a más de 30 destacados artistas menores de 35 años. No puede dejar de mencionarse la receptividad solidaria de la prensa nacional.

Al entrar en materia tendríamos que señalar que en esta versión la FIA contó con la participación de 50 galerías, las cuales procedían de Colombia, Brasil, España, Costa Rica, Perú, Argentina, República Dominicana, Francia, México y Estados Unidos. Muchas de ellas disponían de mayores espacios, lo cual se tradujo en un incremento en el número de obras. Sin embargo, algunos argumentaron que es el momento de afinar los criterios de selección para promover un mejor nivel y más coherencia.
Pedro León Zapata fue el venezolano homenajeado, y los invitados especiales fueron la española Carmen Calvo y el brasileño Vik Muniz. Zapata, en la Galería Sin Límite,es un apreciado y admirado artista, quien conjuga en cada una de sus obras todos los géneros y disciplinas que cultiva: la caricatura, el dibujo, la pintura, la comunicación, el humor, la crónica, en fin, sus realizaciones son verdaderos compendios que siempre sorprenden y persuaden. Por su parte, Carmen Calvo es una artista que generalmente recurre a pizarras, tableros o superficies que actúan como palimpsestos sobre los cuales se agregan los más variados y autobiográficos objetos. El sentido de recolección, selección y clasificación son la base de las extraordinarias y sugerentes composiciones de esta interesante creadora. Carmen Calvo representó a España en la última Bienal de Venecia. Finalmente, Vik Muniz recurre a la fotografía como pauta y soporte, más que como recurso autosuficiente. A partir de esta acepción, convierte las representaciones en curiosas ambivalencias, toda vez que las duplica mediante materiales inesperados: hilos, chocolate, caramelo derretido, lodo, etc. Así, se producen ilusiones representativas de extraordinaria materialidad y de trastocada artificialidad.

La secuencia prevista en la FIA-98 presagia un buen recorrido, ya que en el stand ocupado por la Galería Sextante se congregó un grupo de artistas que, aun asumiendo lenguajes singulares y técnicas distintas, promovió la atmósfera armónica de un conjunto. En efecto, Alberto Riaño, Hugo Zapata, Ricardo Benaim y Luis Fernando Peláez, concretaron una especie de sugestiva instalación.
Quinta Galería (Bogotá) presentó una muestra individual con una amplia y documentada selección del maestro lituano-uruguayo José Gurvich. La Galería Euroamericana (Caracas), con una especie de selección antológica que evoca los diez años de la muerte del artista "arcaico-clásico" Emerio Darío Lunar, también se inscribe en la intención de una individual. Lo mismo ocurre con el conjunto de obras perteneciente a Ignacio Iturria, que presentó la Galería Praxis Arte Internacional (Buenos Aires).

El recorrido nos puso de inmediato en contacto con los espacios ocupados por Joan Guaita Art, galería española que asiste por primera vez y que mostró una interesante variedad de obras, entre las cuales se destacan Kcho, Ernesto Pujol, Bernardí Roig y, sobre todo, Manuel Mendive, quien, a partir de sus convicciones espirituales y de pautas rituales, solventa un amplio registro de tapices que repotencian una visión alegórica y mestiza del arte.
También por primera vez observamos a la Galería Forum de Perú, la cual nos permitió entrar en contacto con las obras de Eduardo Tokeshi, artista peruano de origen japonés, quien presentó unos tablones verticales con imágenes que simulan incrustaciones y que aluden a símbolos inspirados en lo ritual y asociados a lo plurirracial. El acabado impecable, mezclado con un cierto toque naif y con una dosis de kitsch, incrementa el desafío y la persuasión de estas ejecuciones. La Galería Forum también mostró un conjunto de esculturas de la artista Silvia Westphalen, particularmente interesantes por sus atractivas y decididas resoluciones.

La presencia de la Marlborough Gallery fue un gratificante estímulo para los visitantes de la FIA-98. Entre otras, podían apreciarse obras de Magdalena Abakanowicz, Fernando Botero, Claudio Bravo, Arnaldo Pomodoro, Alex Katz, Juan Genovés y Antonio Saura. A todo esto se añadía la contundente presencia de cinco piezas de mediano formato de Marisol. Especial mención debe hacerse de dos esculturas con las cuales la artista rinde homenaje a René Magritte, el pintor surrealista belga.
La Galería Thomas Cohn de Brasil exhibió un amplio conjunto de piezas pertenecientes a Cildo Meireles, Waltercio Caldas, Beth Moysés, Félix Bressan y Rosana Palazyan. Además, expone una extraordinaria obra de Tunga, que se resuelve a partir de un fieltro plegado con cuerdas y tornillos, que remite a una extraña vestidura. De semejante interés son los cuadros de Daniel Senise, que se destacaban por la atmósfera de sus ambientes, así como por la sutil sensualidad que se derivaba de la seda que cubría la superficie de los cuadros. También de Brasil encontramos la consecuente presencia de la Galería Camargo Vilaga. La pluralidad y calidad de las obras expuestas limita una reseña de las mismas. Basta mencionar los ensamblajes de Pedro Cabrita Reis, las sutiles y sugerentes realizaciones de Rivane Neuenschwander, las extrañas resoluciones de Vik Muniz, así como el impactante y siempre sorprendente Anselm Kiefer.

El grupo de galerías colombianas reafirmó su apoyo a la FIA con una presencia consecuente. La Galería El Museo colmó un amplio espacio y mostró una variedad de piezas. Óscar Muñoz, Vicky Neumann, Rodrigo Facundo, Aurora Cañero, Ana Mercedes Hoyos y Nadín Ospina, entre otros. A este registro se añaden extraordinarias e íntimas ejecuciones de la conocida artista española Paloma Navares, quien expuso recientemente en el Museo Alejandro Otero de Caracas. De las varias realizaciones de Navares se destaca El armario de los sentidos, que es una pieza de pequeño formato en la cual la artista enfrasca imágenes alusivas a cada uno de los sentidos humanos, los cuales se convierten en módulos seriados cargados de ironía y crítica. De Colombia también Alonso Arte Galería, con obras de Nicolás de la Hoz y Luis Cabrera-Montenegro, así como de la Galería Luis Peréz, con la exhibición de piezas de Botero, Bravo, Matta, Morales, Negret y Rosas, así como con algunos dibujos eróticos de Alejandro Otero.
La Galería Der Brücke de Argentina concretó una esmerada y representativa muestra de José Bedia, Óscar Páez, Mauro Machado, Juan Lecuona y Eduardo Medid. Igualmente, exhibió una escultura de Tulio Romano, en la cual se conjuga el dominio de la talla en madera con la definición de un prototipo que soporta el peso de una estructura ortogonal. Es indudable que la carga simbólica de esta pieza, unida a su fuerza expresiva, revela la capacidad escultórica de su autor.

La Praxis International Art México congregó un curioso grupo de piezas pertenecientes a Santiago Carbonell, José Nuño, Roger Mantegani y Roberto Cortázar. De este último convendría enfatizar la enrarecida y desafiante atmósfera promovida por la pieza titulada Siete figuras humanas caminando en una habitación. Aquí los personajes comparten una temperatura psicológica que se tensiona hacia profundas nostalgias.
Por su parte, la Galería Leila Mordoch de Francia reunió una variedad de obras de los artistas franceses Gerard Delafosse, Patrice Girard y Lavra Nillni. Acoge además en sus espacios una instalación de Carlos Poveda, conformada por una mesa colmada de formas mimetizadas que aluden explícitamente a alimentos que despiertan una contradictoria sensación de provocación y repulsión.

Dentro de las galerías españolas se destaca la selección exhibida por Luis Adelantado. Estos espacios permitieron ver extraordinarias piezas de José Noguera, Miguel Navarro, Eva Lootz, José Pedro Croft, y a la joven y exitosa artista venezolana Emilia de Azcárate; deben destacarse además las piezas de Carmen Calvo. Entre las galerías españolas también sobresale la Galería Elba Benítez, en donde se pone de relieve la pieza de José A. Hernández-Díez. Igualmente, resultan conmovedoras las fotografías de gran formato de Valentín Vallhonrat, que surgen de abordar los planos inmediatos de rostros de cera que parecen transpirar a través de sus pieles húmedas y aceitosas. Estas imágenes incrementan su impacto como consecuencia de una impecable resolución técnica.
El alto nivel de las obras se mantiene en los espacios ocupados por la Galería Carles-Taché. Esta galería ofreció nuevamente la oportunidad de disfrutar piezas de José Manuel Broto y Lluis Lleo. Además, mostró una excelente realización de Joan Brossa.

Cuadros de Joan Miró, Joaquín Torres García y Roberto Matta se mostraron en la galería española Almirante y Mercad. Otras galerías españolas en la FIA, como son los casos de la Galería 4.17, con una extensa muestra de esculturas de pequeño formato, pertenecientes a Josep Bofill, Elena Laverón, Carlos Evangelista y Cristóbal Tovar. La Galería Espai Miguel Gaspar mantuvo una elevada calidad a través de estupendos cuadros de Lluis Barba, así como una pieza de James Rosenquist, y un mágico y curioso conjunto de zapatos de la artista Susanne Höppner.
Costa Rica se hizo presente mediante la Galería Jacob Karpio Atma. Especial atención despertaron los conjuntos de Priscilla Monge, realizados a patir de vestimentas conformadas por toallas higiénicas femeninas, que son usadas por la artista en recorridos callejeros que provocan curiosidad y asombro.

En la Galería Adriana Schmidt de Alemania pudieron apreciarse obras de cuatro artistas inobjetables, como son Eduardo Chillida, Paloma Navares, Jaume Piensa y Antoni Tàpies.
A esta amplia presencia de galerías extranjeras se añade la multitudinaria participación de galerías venezolanas. Un recorrido secuencial por la FIA-98 nos condujo a la Galería de la Fundación Previsora, en donde la coherencia de las obras se pautaba alrededor del concepto de lo fabulatorio y de lo real maravilloso. Se apreciaban ejecuciones de la serie Haciendo aguas, de Edgar Álvarez Estrada y Yeguas Pentesileas de Zañadu, entre otras. La Galería Acquavella, como en años anteriores, insistió en firmas vinculadas con los maestros del siglo: Anthony Caro, Manolo Millares, Darío Morales, Francisco Zúñiga, Rafael Cauduro, Antonio Barrera y Fernando Botero. La Galería Altamira expuso una amplia variedad de piezas de Jesús Soto y trabajos del joven artista venezolano Alberto Cavalieri.

Un registro extenso de obras fue asimismo mostrado por la Galería Ars Forum. Entre ellas se destacaba un extraordinario díptico de Roberto Obregón, artista que participó por Venezuela en la última Bienal de Venecia. Asimismo, se apreciaron persuasivos cuadros de distinto formato de Margot Romer.
En los espacios de la Galería D’Museo se podía apreciar una estupenda serie de gráficas de Tàpies. La Galería Ascaso de Valencia exhibió la pieza con la cual Carlos Cruz Diez participó en la Bienal de São Paulo. Igualmente, mostró una gran escultura de Baltazar Lobo.

La muestra reunida por la Galería Durban se concentró básicamente en tres artistas: Agustín Cárdenas, Jesús Soto y el expresivo artista venezolano Ernesto Zalez. En los amplios espacios de la Galería Freites se mostraron piezas de Armando Barrios, Jacobo Borges, Santiago Cárdenas, Lynn Chadwick, Henry Moore, Alirio Palacios, Manolo Valdés y Abigail Varela; se observaron tres piezas recientes de Edgard Sánchez, que ponen en evidencia la madurez de un oficio desplegado en un planteamiento que promueve múltiples diálogos de técnicas, géneros y tiempos.
La Galería Graphic/CB2 perfiló la armonía de sus espacios en función de los lenguajes constructivos. Ahí se observaron representativas piezas de Soto, Cruz-Diez, Nanín García, Benito Rosas, René Ugarte, Ramón Morales Rossi y Zerep. La Galería Minotauro mostró las posibilidades de los lenguajes fantásticos mediante piezas de José Gamarra y Matta. Asimismo, exhibió numerosos cuadros de Pájaro y de Pancho Quilici. El primero insistió en una interesante mezcla de lo ritual con lo mitológico, que se revela en la integración de personajes y paisajes. Quilici, por su parte, asombró por su capacidad para generar sutiles geometrías, que enmarcan paisajes desolados y expandidos.

En la Galería Okyo se hacían presentes cuadros de Justo Osuna, así como "dibujos tridimensionales" de Antonio Lazo, y un interesante anticipo de lo que mostrará próximamente Asdrúbal Colmenarez en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber. La presencia de la Galería San Francisco se destacaba principalmente por las rotundas esculturas de Cornelis Zitman.
La Galería Uno logró reunir un amplio registro de firmas, entre las cuales se afirmaban los personajes de Amaral, así como las recientes ejecuciones de Ismael Mundaray y una extraordinaria talla en madera de Francisco Narváez, titulada La pescadora. El Grupo Li Centro de Arte promovió una amplia convocatoria debido a la exhibición de varios cuadros de Félix Perdomo. También hay que destacar el éxito de venta de las piezas del escultor James Mathison. Gran curiosidad causaron igualmente las maravillosas especulaciones arquitectónicas de Julio Pacheco Rivas. La secuencia del recorrido nos puso, finalmente, en contacto con la exhibición presentada por la Galería Icono, la cual estuvo integrada por esculturas de Sydia Reyes y cuadros de Corina Briceño. La primera presentó una serie de esculturas encapsuladas que mostraban la presión y represión que acompañan a los objetos de su especulación urbana. Corina Briceño, por su parte, deja sentir los efectos de sus continuos contactos con la selva amazónica y sus habitantes. Estas sensaciones se evocan mediante signos colmados de nostalgia y ritualidad.
No podemos concluir sin señalar que, al igual que en años anteriores, el evento convocó la presencia masiva del público local así como una creciente y significativa curiosidad por parte de coleccionistas de otras partes del mundo.
VÍCTOR GUÉDEZ

