Exposición Individualoct 1998 - dic 1998· Por Carol Damian

Jorge Pantoja

Museum of Contemporary Art

Los pequeños y elegantes dibujos de Jorge Pantoja comunican sus respuestas al mundo con la misma precisión y lirismo que lo hace la poesía japonesa haiku. Esta antigua forma poética responde a la naturaleza con palabras organizadas en una forma establecida constituida por tres líneas sucintas. De la misma manera como las sensaciones, los pensamientos y las emociones del poeta se reducen a unas pocas palabras, Jorge Pantoja utiliza materiales en collage, formas y líneas mínimas, para expresar su propia visión trascendental de las experiencias de la vida. Al trabajar sobre cien tarjetas de tres por cinco pulgadas compone sus dibujos con exquisita eficiencia, dejando el claro del papel como un componente integral de sus resultados, y como una invitación al observador para que llene los espacios con sus propias respuestas. Es una experiencia micro/macro, que se ha instalado en el museo de manera íntima a pesar del espacio relativamente grande que ocupa. El pequeño formato de las obras organizadas en este espacio imita el efecto de los pequeños dibujos en los espacios vacíos de las tarjetas de papel. El espectador es atraído hacia su pequeñez y se acerca en un esfuerzo por tomar cada una de ellas, pero éstas no pueden quitarse de su lugar. Se proporcionan lentes de aumento con el fin de ayudar a observar los detalles, agregando así otra dimensión visual inesperada a la instalación de la exposición. Aumentado o no, cada dibujo sigue siendo tan precioso y cautivante como la poesía en la cual se inspira Pantoja para su ejecución.

Exposición Individual: Jorge Pantoja — imagen 1
Jorge Pantoja. Turista Giza Axis. 1998. Collage, acrílico, grafito y cinta sobre papel. Dimensiones variables.

Jorge Pantoja se trasladó de Cuba a Miami en 1994 y sus experiencias en un país extranjero se combinan con los recuerdos de su niñez para inspirar los dibujos. Como observador astuto de la naturaleza humana y del campo de la interacción social, ha consignado por mucho tiempo sus respuestas en numerosos dibujos y cuadernos de bocetos. Como cartógrafo que fue en Cuba, posee una innata precisión de las líneas y un agudo sentido de ubicación, real o imaginario. Tiene también habilidad para extraer ideas y reminiscencias de las cosas más comunes: la envoltura de un dulce, un sobre, un pedazo de cinta o de papel metálico, la simple anotación de una fecha o una carta, una experiencia personal y hasta una persona, se convierten en el fundamento de sus dibujos. In Visible inn hace referencia al furor de los teléfonos celulares, con el bosquejo de un hombre que habla por teléfono aparentemente sin darse cuenta de lo irónico de comunicarse públicamente con la voz invisible del otro lado de la línea telefónica. Un hombre que lleva puesto un casco conduce una motocicleta y es la base para Motor. En World music el artista sugiere la presencia del sonido con la forma de un casete. Al trabajar con lo que puede fácilmente describirse como una verdadera abstracción, Jorge Pantoja retrata la forma más esencial o lineal desencadenada a partir de un recuerdo o de una idea; los elementos formales de cada composición son los elementos unificadores, más que cualquier secuencia narrativa o cronológica. A pesar de que cada dibujo se refiere a un momento en el tiempo, ahora congelado, y que sus propias anotaciones de fecha y tiempo también aparecen frecuentemente, su intención no es atraer al observador hacia la recreación de una historia; lo que sucede no es así de simple. Cada dibujo es muy fragmentario, muy ambiguo. Hasta los títulos pueden ser engañosos, y el artista disfruta jugando con las palabras para agregar confusión. En Valué, el tiempo está señalado con una línea de ceros, y en Seconds second be juega con la letra «B» tomada de un listado de un mercado bursátil, y lo hace de la misma manera como se utiliza en Hamlet, de Shakespeare, donde al mismo tiempo se demuestra burlonamente la condición de ser segundo.

Debido a que Jorge Pantoja trastoca lo obvio, se le solicita al observador que utilice su imaginación en la apreciación de cada dibujo para ahondar dentro de su propio subconsciente en búsqueda de respuestas y conexiones. No hay sofisticados materiales ni se involucran técnicas. De hecho, la utilización de fichas fue motivada por su fascinación hacia la costumbre americana de coleccionar cromos o láminas comerciales de fútbol y béisbol. Las fichas, al igual que estas láminas, se pueden manipular, barajar e intercambiar fácilmente. A pesar de que estas cien tarjetas son demasiado exclusivas en este momento para que sean tratadas de tal forma, el museo ha publicado un facsímil de cuarenta de los dibujos haiku, que permite justamente tal interacción.

Las últimas dos tarjetas de la exposición tienen títulos acertados: Two index cards. Son simplemente dos fichas; su presentación, donde una envuelve a la otra, las transforma en una metáfora acerca de las relaciones. Es un trabajo de simplicidad literal que puede interpretarse de diferentes formas, o puede verse simplemente como dos fichas, y reconocerse por lo que son — o por lo que cosas tan ordinarias pueden llegar a ser en las manos de un artista.

CAROL DAMIAN

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