Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá 1968-1998

Guillermo Trujillo. Preparación para una fiesta ritual, 1981. Óleo sobre lienzo. 44,5 x 59,7 cm. Colección de Marcelo Narbona.

Colectivaoct 1998 - dic 1998· Por Mary Schneider Enríquez

Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá 1968-1998

Varios notables pintores figuran en esta exposición compuesta por treinta y cuatro pinturas de catorce artistas panameños.

Este selecto reconocimiento extraído de las últimas tres décadas reflejó algunos de los pocos lenguajes visuales explorados en toda la región desde 1968: realismo social, el llamado realismo mágico, la abstracción, y un tipo de mensaje figurativo primitivo.

Lo más destacado de la exposición incluye las obras de dos de los artistas panameños más renombrados y de mayor edad; Julio Zachrisson y Guillermo Trujillo. Ambos han recibido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales por sus interesantes pinturas llenas de artificiosas figuras de hombres, animales y bestias míticas. En Perronegro, 1977, Zachrisson concibió una criatura negra en forma de icono, sólo que alocada, con un único ojo que mira escrutadoramente a través de un parche de piel blanca y con un pescado atrapado entre sus dientes irregulares. Cuatro largas y flacas piernas sostienen su cuerpo incompleto sobre un trecho de arena cálida frente a un mar de color azul profundo.

Colectiva: Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá 1968-1998 — imagen 1
Brooke Alfaro. Between el cielo y la tierra, 1992. Óleo sobre lienzo. 101.6 x 76.2 cm. Colección de Simón y Blanca Tarazi.

Trujillo, quien nació en la provincia panameña de Chiriquí, conocida por sus artefactos precolombinos, pinta lienzos misteriosos que semejan antiguos jeroglíficos. En su obra Preparación para una fiesta ritual,1981, por ejemplo, el fondo blanco y cremoso está dividido en tres paneles horizontales que relatan el cuento cautivador de una celebración local. 

Las pinturas de Brooke Alfaro, cargadas de mensajes sociales, predominan en la exposición. Sus obras vívidamente realistas de personalidades políticas y sociales hábilmente interpretadas, seducen y perturban. En El gran Santo Sopo, 1984, pinceladas finamente matizadas retratan a un cardenal católico sentado sobre una silla a rayas blancas y negras, flotando en el cielo sobre un pueblo panameño. Los detalles de los retratos revelan los comentarios mordaces de Alfaro acerca de las relaciones panameñas Iglesia/Estado: charreteras militares adornan los hombros de la túnica cardenalicia; la cruz que pende del cuello de su excelencia aparece invertida; una enagua adornada de encaje cuelga por debajo de su túnica y un pie calza una media con orlas; en el otro, su pie desnudo revela rastros de sangre. La uña faltante y la otra media yacen sobre la Biblia abierta que tiene en el canto.

Colectiva: Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá 1968-1998 — imagen 2
Alfredo Sinclair. Chorrillo, 1973. Óleo sobre lienzo. 145 x 115 cm.

Este es un audaz y cáustico retrato que, al igual que otra de sus pinturas, Consuelo Espinosa, 1996, capta el carácter de su modelo. El retrato de Espinosa revela una mujer desnuda tendida sobre un montículo de hierba oscura, y cuyos brazos, torso y cabeza, reproducidos desde un ángulo invertido, caen a lo largo del cuadro. Hay algo perturbador en su postura sin inhibiciones, en su pálido cuerpo contra la oscura hierba y en su cara boca abajo con ojos deliberadamente entrecerrados y sonrisa que deja ver todos los dientes. Su retrato simboliza en forma inquietante un relato para ser contado, como las pinturas narrativas de Jacques-Louis David, artista francés del siglo XIX.

Varios de los pintores panameños, como Isabel de Obaldía y David Solís, conciben otro tipo de figuras de temas abstractos. En Exiled, 1989, Obaldía retrata a un hombre sin cabeza acunando su calva en las manos; su pie derecho es una masa de raíces de árbol. Las figuras presentadas en gruesas capas y formadas de pigmento palpablemente superpuesto demuestran la preocupación de los artistas por los efectos físicos de las pinturas. En los años noventa Obaldía cambió de medios: ahora esculpe vidrio convirtiéndolo en figuras evocadoras más convincentes que sus intentos pictóricos.

Colectiva: Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá 1968-1998 — imagen 3
David Solis. Cuento de artista, 1995. Óleo sobre lienzo. 90 x 90 cm. Colección del Sr. y Sra. Chial.

En Mañana neblinosa, 1995, David Solís evoca una atmósfera cargada de misterio y sugestión. Una extensión de suave tono azul plomo llena el lienzo, y es interrumpida únicamente por la armazón café oscuro de edificios en la parte inferior. Una figura femenina desnuda, bañada en tonos dorados, con su cabeza oculta, fulgura de manera extraña entre la bruma y emerge como una aparición desde un delgado segmento de color negro aguado a través de la parte superior de la pintura. A diferencia de las pinturas abstractas de los afamados artistas panameños Alfredo Sinclair y Antonio Alvarado, que abruman al espectador con superficies manchadas y colores que producen una sensación punzante, Solís manipula el pigmento de manera sugestiva, invitando al espectador a que reflexione sobre sus procesos y efectos.

Lamentablemente, muchas de las obras de esta muestra, con las excepciones anotadas, se parecen a numerosas pinturas exaltadas, pero no admirables, que cuelgan en algunos museos nacionales de Centro y Suramérica. En última instancia, la importancia de esta exposición se fundamenta en la atención que generó sobre estos artistas por parte de una audiencia que, en general, desconocía los adelantos de Panamá, más allá de su complicada historia con los Estados Unidos.

MARY SCHNEIDER ENRÍQUEZ

Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá 1968-1998 | artnexus