Exposición Individualjul 1998 - sept 1998· Por John Angeline

Rubén Torres-Llorca

Monique Knowlton

A primera vista, las obras de la reciente exposición de Rubén Torres-Llorca parecerían seguir muy de cerca el arte de René Magritte. Pero al hacer un examen más minucioso de su obra, nos damos cuenta de cuán disímiles son los dos artistas. Torres-Llorca trabaja con una gama de materiales y referencias culturales que nunca entraron en el léxico de Magritte, y alude a una serie de temas y asuntos que el artista belga nunca consideró. En muchos casos, la obra de Torres-Llorca también funciona con un nivel didáctico del cual carece igualmente el arte de Magritte. Sin embargo, y a pesar de todas las diferencias, los adornos de surrealismo saturan estas obras, incluso la tendencia a crear discordancia entre los acoplamientos palabra/imagen, y el empleo de objetos mundanos y figuras que toman un sentido de lo misterioso y sobrenatural.

Exposición Individual: Rubén Torres-Llorca — imagen 1
Rubén Torres Llorca. Últimas noticias de La Habana, 1998. Instalación. Dimensiones variables.

Torres-Llorca tituló esta exposición Fill in the Blanks y, verdaderamente, en ella se alienta al espectador a que construya su propia narrativa. Muchas de estas obras involucran una serie de tableros en pequeña escala, sobre los cuales se ha impreso una palabra o frase. Con frecuencia, cada tablero está acompañado de alguna figura en relieve, ya sea esculpida por el artista, o descubierta y rescatada por él. La organización sistemática de textos e imágenes y el frecuente dinamismo secuencial de las piezas le agregan una cualidad cinemática a esta obra y hacen énfasis en la idea de narración. Por ejemplo, su obra titulada After Dinner Conversation, consiste en dos hileras verticales de tableros que terminan en dos cabezas esculpidas (una con los ojos vendados, y la otra, con un martillo que sobresale de ella), colocadas en asientos sobre el piso. Después de un momento, nos damos cuenta de que la obra "se mueve" de abajo hacia arriba, siguiendo la trayectoria de una relación, desde su primera etapa positiva ("ella me escuchó"; "Teníamos los mismos intereses") hasta su deterioro ("y nos divorciamos"). Acompañando el texto se encuentran dibujos de casas y otros fragmentos de lenguaje doméstico realizados sobre la pared.

Muchas de las obras de Torres-Llorca involucran una parafernalia doméstica, ya sea con el texto o con los objetos, tales como cabezas, caballos de juguete, sillas y casas. La idea de crear esas imágenes banales con las cuales podemos relacionarnos y, por lo tanto, agregar nuestras propias experiencias, le añade a su obra un cierto componente psicológico. Esto se hace evidente en una serie de juegos de asociaciones de palabras, organizados sobre la pared en una larga línea horizontal, bajo el título Some Causes of Neurosis. Cada objeto esculpido está emparejado con una palabra con la cual no tiene una relación obvia, y sin embargo, hay un acoplamiento exacto entre las palabras y los objetos relacionándose entre sí se relacionan cuando nos tomamos el tiempo suficiente para ordenarlos. El aspecto clínico de la obra, incluyendo un conjunto de instrucciones y de tableros, hace que el espectador se sienta como un estudiante, y lo compromete a mirar activamente las obras, hasta el punto de reorganizarlas en su mente.

Esta identidad es reforzada por History Teaches Us Nothing, en la cual, frente a una serie de escritorios en miniatura organizados en el piso a lo largo de la pared, se encuentran unos tableros sobre los cuales están escritas citas de varios artistas. Los textos, pertenecientes a Uccello, Miguel Ángel, Goya y, en especial, Magritte, toman todos diferentes formatos, aunque todos tratan el tema de la escasez de fondos para los artistas vivos.

Hay unas pocas obras que evitan este formato y, de hecho, eliminan del todo el texto; sin embargo, son minoría. No obstante, tienen fuerza debido a su gran ambigüedad. Después de todo, con estas obras es con las que verdaderamente el espectador llena los espacios con mucha menos guía y estímulo. De principio a fin, la exposición va desde lo demasiado obvio hasta lo muy oscuro, y no siempre es claro si estos cambios encajan dentro de los parámetros de la intención del artista o de su control. Sin embargo, lo que pueda faltarle a estas obras para mantener una completa y consistente complejidad intelectual, se compensa con una intensidad y una humanidad que rara vez se perciben en el arte análogo a éste, basado en la semiótica.

Rubén Torres-Llorca, por John Angeline | artnexus