Exposición Individualjul 1998 - sept 1998· Por Roger Welch

Regina Silveira

Blue Star Art Space

Una de las primeras lecciones que recibe un estudiante de arte es cómo utilizar el matiz y la sombra para dibujar un objeto. Por medio de la aplicación de la sombra, un artista aprende a crear la ilusión de tres dimensiones sobre una superficie plana. La artista brasileña Regina Silveira da vuelta a esta ilusión. Su obra se deriva de la paradoja de reducir un objeto a un punto de referencia tenue mientras magnifica su sombra dentro de una forma dominante y sustancial.

Para su instalación Velox, en el Blue Star Art Space, de San Antonio, Silveira empezó con una fotografía que encontró, de un motociclista. Partiendo de allí, la artista amplió y cambió la silueta del motociclista por medio de un sistema de cuadrícula en perspectiva. La versión reconfigurada se convirtió en una mezcla de una sombra distorsionada y una inmensa mancha de tinta.

Velox, especialmente creada para Blue Star, es una de las series que Silveira inició en 1991. Otra de sus instalaciones de dibujos y fotos fue incluida en la Bienal de São Paulo en 1993 y, más recientemente, en Re-Aligning Vision: Alternative Currents in South American Drawing, en el Museo del Barrio en Nueva York, y en el Huntington Art Museum en Austin, Texas.

Una vez que el dibujo preliminar estuvo hecho, Silveira realizó una ampliación de la foto de 46 x 62 cm cortó la imagen y la colocó en la base de una pared de 4 metros. La sombra, que se pintó en tinta negra, surgió hacia arriba y hacia afuera de la foto. Este sistema macizo de 6 metros de ancho se extiende como un tornado desde el motociclista y es reminiscencia de la multitud que emerge sobre el durmiente en Sueño de la razón, de Goya.

Exposición Individual: Regina Silveira — imagen 1
Regina Silveira. Serie Velox, 1998. Instalación. Dimensiones variables. Cortesía: Blue Star Art Space.

Silveira interpreta una técnica visual llamada anamorfosis. Con el desarrollo de la perspectiva del Renacimiento, se descubrió que una imagen distorsionada podría aparecer como normal si se la miraba desde un ángulo particular o reflejada dentro de un cilindro espejado. Ya en 1470, Leonardo da Vinci realizó dibujos anamórficos. Silveira, sin embargo, no proporciona un instrumento para una perspectiva corregida. Tal como está, se invita al espectador a darle sentido a esta extraña pareja alineada verticalmente, sólo a través de conexiones entre el borde de la foto y el contorno de la pintura.

Desde una distancia de 80 pies, el espectador tiene una visión obstaculizada de la obra. La diminuta motocicleta lo embiste directamente; su llanta trasera está colocada firmemente sobre el pulido piso de concreto, y la delantera está elevada. Esta conocida posición de “embestida” es la clásica pose ostentosa de un temerario motociclista que toma velocidad para dar un desafiante salto mortal.

Las motocicletas nos remontan a películas como Wild One o Easy Rider, o nos llevan más allá, a medida que las máquinas como las Harley Davidson continúan proyectando fantasías de sexo, excitación, peligro y romance para las nuevas generaciones de motociclistas.

Comprendiendo que la motocicleta también conlleva el mensaje de machismo, Silveira la recorta, reduciéndola a una cuarta parte de su medida normal. Aunque no es necesariamente una declaración feminista, esta miniaturización reduce la imagen del motociclista hasta producir risitas más que exclamaciones de asombro. La medida sí importa.

Por otra parte, Silveira magnifica el impacto psicológico y el drama de la sombra del motociclista. La obra nos recuerda nuestros temores instintivos y el terror evocado a través de sombras alargadas. Tales amenazadoras y oscuras formas han sido usadas en películas de horror desde la época del cine mudo y fueron empleadas con gran efecto en 1996, en la película Independence Day, como naves espaciales gigantes que oscurecían las ciudades.

En la obra de Silveira, el miedo se entrelaza con las manchas de tinta inofensivas y triviales usadas en las pruebas de Rorschach. En esta clase de juegos mentales, se invita a los pacientes a expresar sus interpretaciones de una mancha de tinta sobre el papel que, cuando se dobla y se vuelve a abrir, se convierte en una figura abstracta. Aquello que ven puede ser algunas veces jocoso y con frecuencia perturbador, pero siempre revelador del estado de ánimo de una persona. La gigante forma negra de Silveira es una descripción de las ampliaciones mentales que algunas veces hacemos de las cosas pequeñas e insignificantes. Velox comunica algo así como una señal de humo y envía el mensaje que Silveira desea: que su arte ilumine la realidad en vez de producir ilusión.

Regina Silveira, por Roger Welch | artnexus