El pasado 29 de abril se inauguró en el Passage de Retz de París la exposición El arte del mundo, tendencias críticas 98, una ambiciosa e internacional convocatoria que realizó la revista francesa Beaux Arts, con el patrocinio de la AFAA (Asociación Francesa de Acción Artística del Ministerio de Asuntos Exteriores), que involucra en su curaduría a otras 24 publicaciones de arte de todo el mundo, con la intención de proponer un panorama que, desde la experiencia editorial correspondiente a cada zona geográfica del planeta, ilustre las diversas tendencias del arte actual. Sutiles y esenciales diferencias revelan la infinidad de mundos —personales, culturales y geográficos— que reúne este interesante experimento curatorial.
Ciertas procedencias determinan quizá ciertos usos y lenguajes de los procesos artísticos; sin embargo, lo interesante es que, como lo afirma la joven curadora belga Bárbara Vanderlinen (Manifiesta 2, Bienal de arte europeo, Luxemburgo, junio 1998), no hay una mundialización de tendencias. Muchas obras se parecen dentro de su contemporaneidad, pero lo que cuenta es la ínfima diferencia que singulariza a cada una de esas creaciones.
En un sentido genérico, desaparecen las fronteras y se entremezclan los medios; el arte contemporáneo encuentra su calidad en los nuevos valores modernos, como la instantaneidad, el reciclaje, el glamour, la velocidad, la tecnología.
La revista alemana Neue Bildende Kunst respondió crítica y escépticamente a la convocatoria, acusando de "trampa comercial" la iniciativa de Beaux Arts, al ensamblar un número especial y una exposición en la que no tienen ningún control ni influencia sobre sus contenidos. Su objetivo fue oponer a esta tendencia un concepto que le es propio, al presentar en el marco de la exposición un artista (Adib Fricke) cuyo trabajo se sitúa en las fronteras del lenguaje, de su visualización mediática y de sus implicaciones comerciales. Es en 1995 que Fricke funda The Word Company con la idea de trabajar sobre los protonimes y las "unidades compuestas por diferentes palabras". Sólo comprando sus obras, el dueño puede darle su propio sentido a las palabras que las componen, "al fin de cuentas, el objetivo final de las revistas también es vender".

En la exposición, dos grupos de obras fotográficas representan desde la elección de Parkett, la nueva generación suiza conocida como Airbag Generation: Stefan Altenburger, por un lado, y Teresa Hubbard y Alexander Birchler, por otro, proponen escenas captadas desde descontextualizados puntos de vista.
De Gran Bretaña, la revista Art Monthly invitó a tres curadores para que cada uno incluyera un artista, Michael Archer, David Barret e Iwona Blazwick, los primeros, respectivamente a Juan Cruz, Mike Kay y Tomoko Takahashi. Las tres obras tienen un común denominador al ser instalaciones a partir de "mobiliario", evocadora de una historia —el teatro—, la primera; crítica a la disfuncionalidad fría y anónima del mobiliario de oficina, la segunda, y composición a partir de piezas de desecho, la tercera.
Taide, de Finlandia, refleja la corta historia del arte "contemporáneo" en su país que, económicamente dependiente del Estado, se ha decidido por la construcción de una identidad nacional. Así, el par de obras conjugan una dosis de tradición con la decisiva fuerza de "internacionalizar" sus lenguajes como muy bien podía vislumbrarse en la exposición Visiones del Norte que paralelamente organizaba el Museo de Arte Moderno de París sobre el arte en los países nórdicos. Una gran instalación fotográfica de Pekka Turunen documenta la vida de los habitantes de un pueblo finés, mientras que Pasi Karjula esculpe con hacha y cuchillo sus alargadas esculturas en madera.
La República Checa ofrece un panorama interesante donde un reciente período de escepticismo potsmoderno en el arte coincidió con el cambio radical de régimen político determinando específicos resultados como la aplicación de procesos publicitarios y multimedias que incluyen dominios que hasta entonces habían sido inaccesibles en materia de nuevas tecnologías, nuevos materiales y nuevos medios (video, láser, Internet, electrónica, informática). Los dos artistas presentes en la exposición, propuestos por Atelier, Verónika Bromová y Federico Díaz, comprueban esa nueva experimentación al incorporar, en la ligera escultura de la primera y el minimal cuadro del segundo, movimiento y sonido, imágenes que involucran sentidos y sensaciones inusuales en el arte más convencional.
Rusia, representada por la revista, Kommercant Daily, es actualmente un entorno hostil y despectivo para sus artistas que, después de un abrupto boom comercial internacional durante los últimos y perestroikos años ochenta, ha retirado hoy en día cualquier posible apoyo a los creadores. De allí la violencia que manifiestan al mundo al presentárseles la oportunidad de confrontarse. Oleg Kulik, artista performer que presentó en la exposición su Vaca roja, una enorme escultura del animal en cuyo orificio anal el espectador ha de asomarse para ver el video de su interior, había interpretado recientemente el papel de un perro salvaje en la exposición Interpol de Estocolmo donde varias personas del público, e incluso el organizador de la muestra, sufrieron las feroces mordidas del artista en trance canino.

Las nuevas manifestaciones del arte contemporáneo han entrado tardíamente en Turquía, gracias fundamentalmente a las cinco ediciones que hasta la fecha ha habido de la Bienal de Estambul, además de otras exposiciones colectivas. La temática de los artistas jóvenes suele estar determinada por el carácter hegemónico de su cultura, los problemas de identidad y las guerras, fundamentalmente la de Bosnia, obras que "flotan entre la esperanza y la desesperanza". En la exposición (Milliyet Sanat Magazine), Canan Senol reconstruye con alfileres la imagen despedazada de la Monalisa, mientras que Serkan Ozkaya presenta una escultura-secuencia de una mujer repetidamente atrapada en cajitas de cristal.
De Israel, la revista Studio muestra el trabajo de dos mujeres, Signalit Landau y Tamar Getter, mientras que Farouk Hosny y Nazil Madkour, artistas egipcios seleccionados por la revista Al-Ahram Hebdo, y Zhang Xiaogang, Emily Yang Shih-chih y Víctor Lai, artistas chinos propuestos por Asian Art News, se inscriben dentro de la tradición pictórica. También dentro de los parámetros más "tradicionales", o por lo menos de identidad nacional más marcada, encontramos la representación de África Negra (Pume, Ennri Kums y Abdoulaye Konaté), propuesta por la Revista Negra.
La zona Atlántica (Caribe y Canarias), por el contrario, es el resultado de innumerables movimientos, intercambios y mezclas producto del comercio, la esclavitud, el turismo, las economías coloniales, etc., que la hacen zona de hibridación, mestizaje, sincretismo y transculturalismo, mezcla de exotismo, religiosidad y contemporaneidad, polos fundamentales de los innumerables rostros del trabajo de sus artistas (Moisés Finalé, Cuba; Mario Benjamín, Haití).
América del Sur, propuesta por ArtNexus, se dividió en seis propuestas nacionales: una instalación de Graciela Sacco, Argentina; sendas fotografías de la obra de Ernesto Neto, Brasil; una instalación pictórica de Arturo Duelos, Chile; una escultura de Nadín Ospina, Colombia; una obra de Jorge Francisco Soto, Uruguay, y de Venezuela una instalación de Milton Becerra y una fotografía de Alexander Apóstol.

Glen Seator, Fabian Cereijido y Matthew Ritchie son los tres artistas neoyorkinos seleccionados por Flash Art, artistas para quienes, según Owen Drolet, curador de la selección, "la creación es una historia o un juego, y su arte, una franca invitación a jugar". Like, de Australia, quiso ilustrar en su selección lo que han llamado "un nuevoexistencialismo", artistas cuya obra se basa en el análisis y la comprensión de la experiencia de estar en el mundo al final del siglo XX (Lyndal Walker, Ricky Swallow).
The Art News Magazine of India escoge una obra de Jitish Kallat, una pintura de fuerte carga simbólica, para representar a la joven generación de creadores cuya libertad artística trasciende los "traumas colonialistas" de sus generaciones anteriores. Atelier Internacional, de Japón, escoge para la muestra las grandes telas casi monocromas de Gaku Kató, en las que introduce con gran preparación su poética personal. De Corea, dos obras interesantes representan la selección de Gana Art Magazine. Zong-Dé An utiliza diversos materiales, papeles de seda en este caso, en los que resulta evidente el paso del tiempo y su ulterior desgaste, y Joong-Jae Rieh muestra una instalación con un fuerte contenido político, en la que una rueda de altoparlantes golpea un saco de boxeo mediante el sonido de una canción patriótica.
Por último, dos obras llaman la atención dentro de la representación de Francia, la de Serge Comte, que compone sobre la pared un collage a partir de hojitas adhesivas que plantean todo el tema de la economía de recursos que atraviesa el arte en Francia, y la de Marie-Ange Guilleminot, que instala en el Museo el típico puesto de Bouquiniste, tan común al borde del río Sena, pero ofreciendo esta vez libros y catálogos de otros artistas de su generación.
ALEJANDRA POZO

