Exposición Individualjul 1998 - sept 1998· Por Alberto Collazo

Daniel Zelaya

Fundación Andreani

Una muestra significativa es la que realizó Daniel Zelaya en la Fundación Andreani; ello se debe a que su última exposición en Buenos Aires fue hace ocho años. Al exponer su obra reciente, ha generado cierta expectativa.

Este artista porteño radicado desde hace ya varios años en la provincia de Entre Ríos integró en los inicios de la década del setenta el Grupo Grabas, junto a Camporeale, Cugat y Obelar, quienes se destacaron en aquellos años por sus propuestas innovadoras en las artes gráficas.

Alrededor de una veintena de pinturas de grandes dimensiones se agrupan con el sugestivo título Ilusiones y finales, las cuales están realizadas al óleo, y en algunas de ellas incluye acrílico o caseína. Es de sumo interés recorrer cada una de las obras ya que se puede apreciar la madurez alcanzada por este artista en el manejo del lenguaje pictórico.

Exposición Individual: Daniel Zelaya — imagen 1
Daniel Zelaya. No volarás, 1997. Óleo sobre lienzo. 130 x 150 cm.

El mundo que hoy nos propone Zelaya a través de las series que presenta nos revela que, si bien hay algunos cambios en los elementos iconográficos que él utiliza en sus composiciones, mantiene la sutil ironía que lo caracteriza al abordar temas relacionados con nuestra realidad, ya sea individual o colectiva, los cuales, a su vez, alcanzan trascendencia universal.

En Zelaya, el tema recurrente es el hombre y sus circunstancias, y lo desarrolla en tres series: Final del vuelo, Final del juego y Final del tango, así como en otros trabajos. Las figuras con las que compone sus obras son personajes u objetos que nos remiten al mundo del juguete: muñecos con figuras humanas o de animales, conos, prismas, guirnaldas, entre otros objetos, se integran dinámicamente, creando con absoluta libertad un mundo de fantasía metafórico, que cala hondo en los componentes simbólicos de nuestra historia social.

Esta realidad escenográfica es tratada con un color muy elaborado, creando así climas que son verosímiles y poéticos. El dramatismo es atemperado y transmite cierta alegría y goce en el hacer.

En Libertad condicionada, un óleo de 1995, parte de una propuesta conceptual y tiene como protagonista a la paloma, y es quizás el trabajo que conserva más elementos de sus obras anteriores. Otra de las obras que llama la atención es Final del salto de rana, por su rigor compositivo, o Final del juego II, obra en la que aparece la representación orgánica como tal en la figura de un perro, con lo que aumenta la ambigüedad entre lo construido y lo natural, entre lo teatral y la realidad.

Daniel Zelaya, por Alberto Collazo | artnexus