El sentimiento espiritual que por mucho tiempo han transmitido las obras de Coqui Calderón, se presenta con mucha más fuerza aún en esta exposición de sus pinturas más recientes. Siempre preocupada por la exploración de la naturaleza por medio de tupidas armonías cromáticas, la artista va más allá de sus conocidas expresiones abstractas del paisaje, para incorporar formas patéticas y poderosas que emergen desde la profundidad del pigmento. Como tributo a la Gran Diosa de la Tierra y la Creación, y a todo lo que Ella representa en esta vida y la otra, estas figuras aparecen al mismo tiempo como parte de la tierra, y elevadas sobre ella. Capturada por los rayos de los poderes celestiales, la figura femenina surge con armoniosa gracia y desenfrenada autoridad, para dominar cada lienzo.

Los mismos espectadores se sienten contemplando toda la virtuosa gama de colores y texturas de la pintura, dentro del superficial y, sin embargo, infinito espacio que simboliza los niveles de la realidad mundana. Las imágenes se revelan como líricas creaciones de pigmento y pincel que transportan toda la gama de emociones. En Diosa a rayas, su característica técnica de repetidos tintes a rayas da curso a alusiones más místicas. Ángel atado grita en éxtasis desde una cima, en una de las más conmovedoras imágenes. En este conjunto de obras, la figura femenina que ha usado como una metáfora de vida, ha tomado nueva fuerza e influencia. Por medio de la acrecentada estilización de la abstracción cromática, Coqui Calderón es capaz de crear en el espacio una fina y ajustada relación de formas que trasciende lo ordinario, al tiempo que conserva la importancia de la temática.
La familiar paleta azul/verde que la artista ha empleado por tanto tiempo para simbolizar el poder del color verde de la naturaleza, da ahora paso a un interés más fuerte por el tono de la tierra y por el profundo contraste, que son mucho más dramáticos. Las referencias distantes a la realidad externa se han hecho más pronunciadas en cuanto a la forma y la esencia. El pintor alemán contemporáneo Gerard Richter afirmó una vez que el arte es la forma suprema de la esperanza. Para Coqui Calderón, la esperanza reside en el poder de la Diosa y su reino.
