Brian Nissen tiene una manera muy personal de re-conocer a México. Redescubre la cultura precolombina por sobre la europea, atesora la variedad infinita de lenguas, materiales y mitos de tiempos pretéritos, así como la consistencia de todo esto en el presente. En sus obras en papel, en sus esculturas en bronce o madera, el equilibrio entre lo intelectual y lo poético es un símil del artista en vuelo creativo constante.
Nissen no refiere el México cotidiano sin sus canales más sutiles y su historia remota, en representaciones estilizadas. Desde que llegó a México, en 1963, hasta la década de los ochenta, cuando se instala en Nueva York —manteniendo un estudio en México—, este artista nacido en Londres ha ahondado en la literatura e historia de estas tierras.

Al entrar a la exposición en el Museo del Barrio, no se podía hablar de las obras expuestas, una por una, sino de una gran instalación con sensaciones lacustres y entrelazadas. Sin imitar para nada a Xochimilco, Nissen dio al respecto una referencia apropiada. Pareciera que los que recorrían la exposición estaban navegando gracias a la concepción del autor y a una museografía adecuada. Si en este sentido la exposición es un hallazgo, no lo es menos en su calidad y originalidad.
Esculturas de navítico designio, en ocasiones, resumen la capacidad de imaginar por medio de la simplificación de cuerpos geométricos. No es sólo el jardín evocado sino también la manera de referirlo, en sus soportes y resultados florales y vegetales. Quien no conoce Xochimilco hubiera dicho que eran demasiadas obras; sin embargo, Nissen consiguió referir la misma sensación de densidad que se percibe en el lugar, sensación ésta ratificada por los espejos de agua. Las alusiones a la pirámide están bellamente teatralizadas en bronce, mientras que otras pueden interpretarse como chimeneas de esta época. Otras piezas que el autor llama obras relacionadas son relieves al muro que se integran al título general pero que son a la par interrelaciones con series anteriores del artista, y totémicas esculturas independientes que en el contexto de esta exposición aludían a rocas emergiendo del mar.
