Durante las subastas de arte latinoamericano que se llevaron a cabo en noviembre de 1997 en Nueva York, sobresalió la diversidad y riqueza de las obras presentadas, muchas de ellas por primera vez, en un mercado de ávidos coleccionistas, sensibles a los diversos movimientos estéticos que tuvieron como escenario a América Latina.
Christie’s abrió la noche alcanzando un precio récord de artista con la obra del pintor argentino Antonio Berni, el nuevo favorito de las casas de subastas neoyorquinas, con la obra La gallina ciega (1973). Este óleo de gran formato, perteneciente a la serie de Juanito Laguna, que el artista creara a finales de los años cincuenta, alcanzó la suma récord de $607.500 (est. $400-500.000) entre fuerte aplauso del público. En esta obra el artista transforma la superficie de la pintura en un campo de estímulo visual y táctil, alcanzado con la utilización de elementos de desperdicios industriales recogidos en los suburbios pobres de Buenos Aires, en las llamadas Villas miserias. Con la incorporación de trapos, latas piezas de madera y metal, plásticos y residuos, el artista transforma estos elementos en un vehículo de expresión política y comentario social.

Entre los artistas que alcanzaron precios récord en la noche: Ferdinand Bellerman con su obra En el trapiche, óleo sobre tela (140 x 180 cm) que se vendió en $464.500 (est. $350-400.000). De Ángel Zárraga, Mujer con batea de frutas (est. $230-260.000) subastó en $321.500. Santiago Cárdenas con Pizarrón grande, $25.300, y Víctor Manuel con su Diáspora (est. $70-90.000) vendió en $134.500. Andrés de Santa María con La visitación (est. $60-80.000) alcanzó $85.000.
Otra de las piezas esperadas de la noche fue la obra de Rufino Tamayo Sandías y naranja (est. $500-700.000), de la colección privada de Audrey Hepbum, que vendió por $497.500. Ninguna imagen es más asociada a la obra de Tamayo que la sandía, algo básico en la vida cotidiana de los mexicanos. En incontables pinturas, el artista describe esta fruta como tema central, demostrando su profundo amor por México y sus gentes. En Sandías y naranja, tres pedazos de sandías parecen flotar en el espacio con sólo una brillante esfera que es la naranja actuando como un ancla para la composición.

La venta de esta noche demuestra que el mercado de arte latinoamericano se está recobrando de sus años difíciles, comentó Fernando Gutiérrez, director del Departamento de Pintura Latinoamericana de Christie’s, agregando que un amplio rango de participantes de diversas nacionalidades confirman el creciente interés por el arte latinoamericano. La presencia de coleccionistas de diversos países, y los mexicanos muy activos otra vez en las salas de subastas, compitiendo fuertemente por la adquisición de obras nuevas en el mercado, ponen una nota vibrante en estos días de subastas.
Sotheby’s celebró su vigésimo aniversario de ventas de arte latinoamericano, con ofrecimientos estelares de tremendo atractivo. La noche comenzó con la colección Barratt-Brown, que contiene 12 pinturas que no se veían en el mercado desde 1960. La joya indiscutible de esta colección fue el magnífico óleo de Diego Rivera Naturaleza muerta con geranios, pintado en 1916 durante los años que el artista viviera en París, en los cuales exploró varios temas cubistas. Esta obra, estimada en $700- 900.000, fue vendida por $1.102.000.

La colección Barratt-Brown fue seguida por 29 ejemplos de arte constructivo latinoamericano, incluyendo trabajos Gonzalo Fonseca, Carlos Mérida, Jesús Soto y Joaquín Torres García. Desarrollo de un tema (est. $8.000-10.000), del artista argentino Alfredo Hlito, y Plan vert (est. $8.000-10.000), del artista uruguayo Carmelo Arden Quin, alcanzaron ambos la suma de $43.125.
La monumental obra de Antonio Berni, Ramona espera (est. $350-550.000), del año 1962, es parte de una importante serie que explora el personaje Ramona en diferentes áreas urbanas. Reconocido por su comentario social y ambientalista, Berni crea en esta obra un collage con una profusión de superficies texturales describiendo a Ramona y tres mujeres en la calle, con un trasfondo industrial. Esta obra fue subastada en $717.500.

La atracción principal de la noche fue la obra de Wifredo Lam, Ogue Orisa, de la famosa serie de la Jungla. Estimada en $800-1.000.000, la pintura alcanzó $1.322.500, el precio más alto de la noche y un récord para el artista. Esta monumental obra de 1943 es un excepcional ejemplo del período. Durante este tiempo, Lam estuvo interesado en explorar las prácticas religiosas afrocubanas, así como su herencia cubana, especialmente la santería, mezcla del cristianismo y las formas africanas del culto. Ogue Orisa es considerada una obra muestra de este particular y breve período que cubre los años cuarenta.

Del artista venezolano Armando Reverón, Retrato de Casilda, un temprano óleo en yute, de 1920, es tal vez la más famosa imagen del artista. Estimado en $79-90.000, finalmente se vendió en $332.500. Máscara y manos, una construcción en papel, se subastó por $51.750, el doble del estimado original.
Al final de la noche, Sotheby’s hizo un total de más de $10 millones y alcanzó precios récord para 21 artistas. El éxito, según Isabella Hutchinson, directora del Departamento Latinoamericano, es atribuido a los coleccionistas privados latinoamericanos que siguen apostando fuertemente por sus artistas favoritos. Christie’s por su lado, alcanzó una cifra total de $12.040.000.
MIRTA KOZOLCHYK
Nace en Argentina, corresponsal de El Universal de México. Fundadora y presidenta de la Junta Directiva del Mexican Cultural Institute en Miami. Vive y trabaja en Miami.

