Exposición Individualabr 1998 - jun 1998· Por Luz Sepúlveda

Silvia Gruner

Centro de la Imagen

Silvia Gruner (México, D.F., 1959) presenta el proyecto fotográfico titulado Collares en el que se muestra una serie de piezas que se conectan más allá de las lecturas visuales que se les pueda dar: se trata de algo profundo que emerge; "como un galeón hundido o peso emocional que finalmente sale a la superficie"1. Lejos de la "saturación semiótica"2 en la que actualmente nos encontramos inmersos de manera casi obligada, las imágenes de Collares, aun cuando están tecnológicamente impresas, reproducidas o digitalizadas, crean un espacio que encarna artefactos con vivencias, en los que la artista actúa como un hilo conductor a través de la narrativa.

El collar es un objeto que se ensarta y a la vez va uniendo historias; así, se convierte en una metáfora de cómo la artista va moviéndose en el tiempo. Gruner va uniendo diferentes fragmentos de distintas porciones de su misma realidad y crea micronarrativas que se van tejiendo y se unen, se entrelazan e hilan para formar un collar que se nos presenta como un territorio ya explorado, conocido y, por lo tanto, no discordante. Las cuentas de piedra, jabón, chorizo, o incluso chicles, resorteras, hasta la imagen tatuada de un aro que rodea un ombligo, son trozos de una búsqueda que finalmente aterrizará para quedarse, establecerse. El collar pasa a convertirse en un significado de lugar, de espacio, límite o demarcación. La artista está consciente de esta intención de mapeo emocional, de ubicación o nomadismo aunado a una experiencia dolorosa que lo obliga a uno a quedarse, a saber estar.

Exposición Individual: Silvia Gruner — imagen 1
Silvia Gruner. Collar espectacular, 1997. Óleo sobre tela.

Estos objetos juegan con el concepto de identidad, pero la individualidad de cada cuenta que conforma el collar se une y se amarra entre sí para crear una dimensión híbrida en la que coexisten distintos mundos que en apariencia estaban separados: el collar metafísico que habla del Ser y el Estar, el collar como elemento ornamental para el exterior del cuerpo, el collar que intenta la reconstrucción arqueológica a nivel de experiencia personal y el collar espectacular como parte integral de un todo aún no elaborado.

La obra en donde el collar se vuelve una estructura en la que se hilan diferentes referencias: social, arqueológica, sexualizada, perversión y disfrute, el collar como divertimento, como modo de articulación del tiempo... son diferentes mapeos de distintas cosas, de diferentes fragmentos. Los temas que se reúnen en esta exposición son los que me conmueven, hacen reaccionar, son la evidencia, el resultado de una exploración interna3.

De la visita a las salas (interiores) y patios (exteriores) del Centro de la Imagen, queda cierta sensación de atemporalidad en los collares, pero son justamente eso, una cadena de cosas que vienen de una tradición ancestral, aunada a la reelaboración de los objetos y las obras terminadas. De ahí que la artista desee reutilizar las mismas piezas en otras obras: es una especie de reciclaje interior: de mí, de mis sentimientos y mis emociones y de los objetos mismos; el collar, de hecho, será utilizado en una película en la que será hundido y sacado rítmicamente por una grúa marítima, simulando los movimientos de una ballena que emerge del mar para volver a sumergirse una y otra vez4.

De esta misma idea de atemporalidad se destacan los futuros seis fragmentos del billboard (collar/espectacular) cuya esencia es la integridad en la fragmentación, la imposibilidad de reconstruirse y las restricciones o especificidades del espacio en donde serán colocados, a su vez que se conecta con la pieza de carácter escultórico del collar de piedra que yace en el piso: idea fragmentada y simultánea e instantáneamente clónica. La coexistencia de obras terminadas y obras en proceso podría parecer una disonancia a nivel de nuestra percepción; sin embargo, la obra de Gruner nos obliga a poder manipular la escisión aparente entre el tiempo y el espacio, la imagen y el objeto, la idea fragmentada y el concepto fundamental.

NOTAS

1. Entrevista realizada por Luz María Sepúlveda a Silvia Gruner el 14 de enero de 1998 en la ciudad de México. 

2. En la presente "era de la información", el bombardeo de signos, imágenes y representaciones ha sido entendida en general por la teoría crítica como una "saturación semiótica" que se encarga en estudiar al ser humano y su vida cultural en la avalancha informativa producida por los medios de comunicación masiva.

 3. Entrevista realizada por LMS a SG; Ciudad de México, 14 de enero de 1998. 

4. Idem.

LUZ MARÍA SEPÚLVEDA

Silvia Gruner, por Luz Sepúlveda | artnexus