La exposición Pequeño Formato, se celebra anualmente en la Galería Luigi Marrozzini. Al evento se le ha dado seguimiento desde 1965 y responde a una idea del fundador del establecimiento, quien falleció recientemente. Esta actividad se ha convertido en una tradición para los amantes de las artes.

A través de ella, el público tiene la oportunidad de tomarle el pulso al discurso de la estética puertorriqueña. En esta muestra se puede captar cómo un sector significativo de la creatividad isleña se esfuerza por evidenciar en sus respectivas alocuciones plásticas el compromiso contraído con las ideas y el espíritu contemporáneo. Si nos acercamos a las diferentes realizaciones sentimos la impresión de deambular por un microespacio donde los circuitos naturales del pensamiento se aceleran. Salimos de un mundo compositivo e ingresamos en otros sin ofrecernos la oportunidad de ubicarnos en alguno en particular. El antídoto contra los efectos de la aglomeración de imágenes es el catálogo-calendario por medio del cual el observador puede reencontrarse con las obras allí desplegadas a lo largo del año. Esa publicación fue auspiciada en esta ocasión por el Banco Popular de Puerto Rico, MeConnell Valdés y Elmendorf Colors. El mismo está destinado a convertirse en pieza para coleccionistas. Debido a la cantidad de participantes no podemos mencionarlos a todos. Sin embargo, aludimos a las corrientes que animan gran parte de las producciones que se presentan.

Salta a la vista cuán vigente es el expresionismo entre las nuevas generaciones. Ello puede ser constatado en varios artistas. Se destaca entre ellas Perdí el hilo, de Inés Aponte. Enrique Martínez Celaya participa con una pieza para la cual empleó plumas, brea y óleo, elementos que aparentan quererse escapar de los límites del lienzo. Daisy Mora usa un medio mixto que se convierte en una pintoescultura donde alude a realidades políticas que nos afectan. Diego Méndez presenta concepciones de carácter experimental que hacen referencia a observaciones extraídas de contextos científicos. Se advierten, además, voces independientes que, sin despachar las corrientes de época, mantienen acentos inconfundibles por medio de los cuales proclaman su autonomía dentro del marco de las esferas artísticas de nuestro tiempo. Entre ellos se encuentra Néstor Otero, cuyas construcciones generalmente poseen chispas sorpresivas que dejan ver su fertilidad imaginativa. De manera similar, Enoc Pérez nos trae unos rostros difusos que estimulan la psicología de sus representados. Por su parte, Ernesto Pujol presenta una trilogía escultórica en serie representando siluetas fálicas. La sutileza del trabajo no ofende ni a los más recatados. De igual manera la cibernética escultórica de Arnaldo Morales posee una fuerza conceptual sensible. La utilización de máquinas de Dhara Rivera provee a su quehacer una variante sumamente interesante. Otra artista que nos tiene acostumbrados a un trabajo finamente erótico es Zilia Sánchez, quien participa con miniaturas en las cuales sintetiza la maestría alcanzada.

Myrna Báez sorprende con un medio mixto dónde resalta la primacía de lo visual. La figura central es aislada por una zona de pureza cromática que lleva a concentrarnos en el personaje. En el ámbito conceptualista nos topamos con Bostezo, sueño, cansancio, aburrimiento y melancolía, de Charles Juhasz. En ella, transmite esa situación emocional de manera efectiva con una luz fluorescente que circunda una cubeta de zinc. Algo análogo sucede con Eduardo Lalo en El país. Su definición no precisa de muchas explicaciones. Entre los fotógrafos debemos mencionar a artistas de calibre, como Héctor Méndez Caratini, Aixa Requena y Víctor Vázquez. Vemos cómo han llevado ellos sus realizaciones a niveles artísticos depurados. La cerámica está ampliamente representada. Se distinguen entre ellos, Toni Hambleton, Roxana Jordán y Eduardo Moras.
Esta exposición, con sus contrastes a veces agresivos, provoca tensiones espirituales que llevan a la gente a meditar sobre las situaciones en que estamos inmersos.
JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

