Paisaje y Naturaleza en el arte Antioqueño

Francisco Antonio Cano. Horizontes, 1914. Óleo sobre lienzo. 30 x 60 cm. Colección Bolsa de Medellín.

Colectivaabr 1998 - jun 1998· Por Darío Ruiz Gómez

Paisaje y Naturaleza en el arte Antioqueño

Suramericana

¿Una acuarela con la vista de un río se inscribe ya en el concepto del paisaje? ¿Un poema académico que habla de un campo inventado supone la aparición de una poesía bucólica? Aquel célebre texto de Kenneth Clark sobre el paisaje en la pintura europea incide en este tipo de preguntas que, sobre todo, referidos a la realidad latinoamericana, describieron lo que supone la naturaleza como tema académico y lo que es realmente la vivencia del paisaje como la experiencia existencial de lo sublime para referenciar a Edmund Burke, y desde luego, a Kant.

Porque Burke quien incorpora en esta estética de lo sublime nociones definitivas como confín, como horizonte y como panorámica. ¿Qué es lo que Caspar David Friedrich miró desde los altos riscos? Como Argullo ha señalado, es el romanticismo el que hace aflorar el sentimiento de pérdida de lo sagrado y, por consiguiente, la noción del abismo interior al constatarse la ausencia de lo sublime, su pérdida irreparable.

O es la visión de paisaje como nueva patria de quien se había sentido traspasado por esa ausencia, tal como sucede con las crónicas visuales de Remington en la conquista del oeste. Los primeros paisajes norteamericanos desde el siglo XVIII hasta Church están mediatizados por las normas académicas, el pintor no ve la salvaje belleza sino que pinta árboles sacados del arte, de la academia.

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Carlos Correa. Elementos para un paisaje. Acuarela. 50 x 70 cm. Colección particular.

Es importante entonces en el proceso de la cultura antioqueña la llamada colonización donde la creación de una geografía conduce a la aparición de términos como confín, como horizonte, como panorámica, y el paisaje, unido profundamente a una experiencia existencial, se traduce en estados de ánimo característicos: el paisaje es un estado del alma ante la finitud de la vida, ante la fugacidad de los días, ante lo mudable de la luz, tal como lo pone de presente la música de la región, ciertos poemas.

Pero es también el descubrimiento de una naturaleza desbordante, de la selva como la aparición de mitos telúricos salvajes, de formas de vida primitivas que se definen como vivencia interior o como simple telón de fondo de un anecdotario regionalista cuyo valor estético es bien precario: Pedro Nel Gómez, Arenas Betancourt, José Horacio Batancourt, intentos por adentrarse en el corazón de esa nostalgia, hallazgos y fracasos.

Un gran equipo de investigadores, auspiciado por Suramericana tomó el tema "El paisaje en Antioquia" para analizarlo desde sus primeros aportes hasta lo que llamaríamos la presencia de una escuela de paisajistas. Lógicamente, al describir su historiografía era importante incorporar otras experiencias como la poesía, la trova, la prosa. El resultado es una exposición donde la amplitud de la tarea a realizar inevitablemente debía quedarse corta ante tanto material existente para discriminar críticamente, y ante una evidente parcialidad de los curadores al escoger "lo más representativo".

Sobresalen los notables paisajes primeros de Francisco A. Cano por la intensidad colorística que lo lleva a sobrepasar la misma academia, intensidad y emoción que luego, por desgracia, la misma academia secará. Los paisajes de Eladio Vélez son sin duda lo mejor de la muestra por la sabiduría en hacerse a un color, a la evidencia de un tiempo lento que cruza por sus visiones de un paisaje modificándose aceleradamente.

Igualmente, hay que rescatar el aporte de José Restrepo Rivera, curiosamente emparentado con los paisajistas catalanes de la época, y cuya visión del paisaje es estricta, rígida, por un sentimiento interior que le impide caer en lo anecdótico o en el estampismo de otros artistas. Humberto Chávez, escondido por los coleccionistas, sigue siendo un desconocido a causa de esta imposibilidad de verlo críticamente en su trayectoria donde un paisaje característico está ya en sus personajes, pero también donde su concepto del color y del empaste lo diferencian abiertamente de quienes se arrogan después para sí el calificativo de regionalistas.

De pintores como Rafael Sáenz se muestran unos trabajos iniciales llenos de una frescura que finalmente irá a perder con el paso de los años. Hay de Pedro Nel Gómez una extraña acuarela de 1960 y que parece una obra de John Marín donde, como en su acuarela sobre el río Magdalena, lo plástico está por encima de la anécdota telúrica que a tantos excesos lamentables lo condujo.

¿Cuál es el concepto del paisaje y cuándo muere éste o cómo se metamorfosea? ¿Historicismo al limitarse a recoger obras donde "hay un paisaje" o fundamentación teórica de conceptos como naturaleza, geografía, paisaje?

DARÍO RUIZ GÓMEZ

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