Exposición Individualabr 1998 - jun 1998· Por Manuel Álvarez Lezama

Luis Hernández Cruz

Galería DLC

A Luis Hernández Cruz, quien ahora es director del famoso Museo de la Universidad de Puerto Rico, siempre se le ha reconocido por ser el pintor abstracto más audaz, disciplinado, prolífico y racional de ese país. Durante cuatro décadas ha estado creando composiciones originales y estimulantes que han sido un compás en las posibilidades de la abstracción. 

Es bien sabido que Hernández Cruz, como artista, nunca ha tenido miedo de experimentar y que su carrera artística ha sido una búsqueda constante y honesto y un descubrimiento de sus diferentes voces estéticas. Se ha movido libre y exitosamente desde su lirismo abstracto excepcionalmente seductor de los años sesenta y setenta, hacia sus topografías expresionistas, ricas y sensuales (eróticas) de los años ochenta, hasta sus intrépidas incursiones en los juegos del arte op, o sus "paisajes" místicos de principios de los años noventa, hasta sus recientes y verdaderamente incitantes interpretaciones de lo que conocemos acerca del Universo a partir del telescopio de Hubble.

Sus pinturas, impecables desde el punto de vista profesional, han sido siempre enigmas bien concebidos que nos invitan a empezar a entender nuestros cuerpos, nuestro planeta y el Universo como milagros fascinantes, y a nuestros sentimientos como misterios nobles y sagrados.

Exposición Individual: Luis Hernández Cruz — imagen 1
Luis Hernández Cruz. El navegante, 1997. Escultura de bronce. Dimensiones variables.

Tendemos a olvidar, sin embargo, que Hernández Cruz es también un escultor verdaderamente significativo, que ha estado produciendo refinadas obras tridimensionales desde los años sesenta.

Hernández Cruz, el escultor, es un poeta sofisticado y elegante que ha concebido muchas piezas excelentes en madera, mármol, metal y arcilla. Este brillante y valiente artista les da a sus esculturas la profundidad e intensidad de su contemplación de la realidad diaria, su admiración respetuosa del Universo, su amor por la vida, y su respeto por los poderes de las metáforas visuales. Su acercamiento a los diferentes materiales y sus exploraciones de las curvas y uniones, las texturas y los colores, hacen de su proceso creativo tridimensional, un verdadero descubrimiento y reafirmación donde el humanismo y la ilusión son los protagonistas.

En las esculturas de Hernández Cruz siempre encontramos un equilibrio original entre las fuerzas ancestrales indefinidas y las convenciones estéticas establecidas por el modernismo, y los que se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial.

En su reciente exposición en la Galería DLC de San Juan, Hernández Cruz combinó esculturas y pinturas, creando un intenso diálogo entre el género humano y el Cosmos.

Sus cinco nuevas esculturas, fundidas en bronce, de las originales en madera de los años setenta en Pietra Santa, Italia —esculturas que me recuerdan la poesía del deseo— revelan a un artista moderno, enamorado del Renacimiento, quien también está totalmente dedicado al presente —este increíble momento que estamos viviendo al final del siglo XX. El navegante, forma orgánica y Pájaros contiene la compleja síntesis de los juegos eternos entre el hombre y la inmortalidad, entre la materia y la forma, y entre las ideas y la naturaleza humana.

Por otra parte, en sus pinturas actuales, Hernández Cruz rinde homenaje al Universo, al volver a definir su belleza y sus secretos. En cada uno de sus nuevos lienzos, reta las visiones científicas y las interpretaciones de composiciones celestiales, y nos pide que veamos las galaxias, las constelaciones, los agujeros negros y las estrellas como poemas grandiosos de luz y de color.

Estas composiciones, que están llenas de energía geométrica y de ritmos líricos, revelan también eficazmente la constante fascinación de Hernández Cruz con la eterna discusión entre el mundo sensual y el inteligible. El artista utiliza la sintaxis que Mondrian empezó a desarrollar a principios de siglo; el arte op, y los obsequios del telescopio Hubble, se han presentado a la humanidad, con el fin de construir mapas fantásticos en el futuro.

De hecho, la interpretación extraordinaria que Hernández Cruz hace del Universo, puede verse como una aventura estética y espiritual. En estas pinturas, combina la sensualidad —forma y color— y su idea del universo, con el fin de crear "ventanas" sorprendentes en una embarcación imaginaria que nos lleva a través del Universo de forma que podamos ver algunas de las facetas de lo desconocido.

Las composiciones de Hernández Cruz nos seducen siempre porque en ellas el artista siempre es capaz de capturar, de forma única, la mágica armonía entre la pasión y la espiritualidad. Su obsesión estética —que se debate constantemente entre lo sensual y lo erótico, por una parte, y entre lo espiritual/místico/metafísico/cósmico, por la otra— lo ha convertido en un verdadero cronista del abstraccionismo.

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Luis Hernández Cruz, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus