Dentro del marco de la VI Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FARCO) en Guadalajara, México, se llevó a cabo el VI Foro Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo (FITAC), codirigido por Guillermo Santamarina (mexicano, y quien ya ha sido responsable del mismo en sus primeros 3 años de creación) y Marjory Jacobson (EE.UU.), durante los días 26, 27 y 28 de septiembre pasado.
El tema con el cual fue anunciado y que buscó engloblar los restantes fue: Coleccionando en el Nuevo Milenio: Retos después del Postmodernismo.
Dominaron a lo largo del FITAC la problemática de espacios viejos y nuevos para la obra contemporánea, que plantea grandes retos, entre ellos su conservación; la evolución del video y del uso del internet por parte de los artistas; el tema de las culturas marginadas como la australiana y algunas de las orientales; la explotación de la identidad, la contaminación de la misma y la tendencia al internacionalismo y, finalmente, el nuevo orden intelectual que sigue al nuevo orden político y social, en el que el arte postmoderno está caracterizado por la indiferencia. Hizo falta, sin duda, la presencia y las experiencias de algunos teóricos y curadores latinoamericanos, ya que que el 95% de los participantes al foro son estadounidenses, europeos y asiáticos.

Tres fueron los subtemas principales del FITAC, cada uno de ellos tratado por 7 conferenciantes: "La dinámica de los nuevos medios", "Centrales de mecenazgo" y "Geografías postmodernas". En el primero de ellos despuntó la iniciativa original de llevar a una empresa, a los espacios de oficinas y zonas de tránsito, el arte de la música, la instalación y el objeto para crear un entorno menos triste y monótono, tomando en cuenta las reacciones y comentarios de los empleados de la misma; tema que fue expuesto por el empresario, coleccionista y curador austriaco Bernhard Starkmann, quien dio como ejemplo para su ponencia la corporación Starkmann Limited en Londres, que él dirige. Sus conclusiones: evitar obras con connotaciones religiosas y sexuales para no tener problemas.

La ponencia de Benjamin Weil, curador y crítico francés radicado en Nueva York, poco sustanciosa y concreta en sus ejemplos, intentó hablar de ada'web, sitio del cual es cofundador y cuyo propósito es atraer a artistas como Jenny Holzer o Matthew Ritchie (quien también habló en el FITAC de su experiencia plástica) para experimentar en internet como nuevo medio. Así, se manifestó que el WEB es como un espejo que refleja especulaciones intelectuales, miedos, temas de autoría, etc. No cancela formas de comunicación anteriores, pues aún no se accede a él a través de sus propias características, sino de una manera que remite al video o al audiovidual. Sin embargo, Barbara van der Linden —hablando sobre el cambio en la situación de Europa oriental a partirde 1989, en que llegó a su fin mucha de la censura dominante hasta entonces—señalócómo en el caso de Bulgaria, por ejemplo, donde no existe un museo de arte contemporáneo, el uso de la computadora y de internet permiten la posibilidad de crear un museo virtual, aunque los costos de la nueva tecnología también dan lugar a la segregación. Se hizo asimismo referencia a estrategias de apropiación interesante, como las del joven belga Johan Grimonprez, y se discutió sobre lo difícil que es coleccionar lo creado en internet (aunque hay una iniciativa del MoMA de Nueva York), ya que el hardware cambia continuamente y lo hoy almacenado, de una cierta manera, quizá no podrá ser consultado dentro de 20 años; por lo cual será necesario buscar una solución en alta tecnología o que los museos se conviertan en coleccionistas de los hardware de diferentes épocas, porque ellos son los que permitarán ver el material memorizado en el tiempo.

Chrissie Iles, curadora de cine y video del Whitney Museum en Nueva York, habló sobre el desarrollo del video desde los años setenta; la fusión entre los lenguajes del video y del cine; la disolución entre el objeto físico y la imagen proyectada, que también tiene que ver con la arquitectura del espacio, ya que está determinada por ella; el video utilizado esculturalmente, el cual se convierte en una experiencia total, sinestésica, capaz de crear un campo de conciencia, y el uso del tiempo, para lo cual citó la obra El saludo, de Bill Viola, quien lo hace durar 12 minutos, cuando en realidad se desarrolla en sólo 45 segundos.

Por su parte, la catedrática y curadora Caroline Jones habló de artistas conceptuales de los sesenta y setenta, como Smithson, Oiticica, Matta-Clark, entre otros, calificándolos de "nómadas", pues sus obras intentaban no ser coleccionables, moverse de un lugar a otro, sobre todo con sus acciones; contrarios a los llamados —también por Jones— "mónadas", es decir, los patrocinadores y críticos considerados cada uno de ellos como una entidad única, sencilla e indivisible, con dios como su gran poder. Esta visión fue reforzada y enriquecida con la ponencia del crítico de arte y curador inglés Guy Brett, quien habló igualmente de estos artistas que venían de la vida callejera; de Lygia Clark; de sus proyectos radicales que requerían de la participación física del espectador; que escapaban al dominio colonial y buscaban interpretar el desarrollo del lenguaje del arte y su influencia decisiva en ciudades del llamado "primer mundo", como Londres.
De la experiencia de lo no coleccionable físicamente se pasó a la crítica, por parte de Lynne Cooke, curadora del Dia Centre for the Arts de Nueva York, de los llamados museos "canónicos", atados a la tradición, obsoletos, y en los cuales las colecciones son como mercancías, en oposición a los museos "sincrónicos": multiculturales, ocupados en las periferias, en el arte marginal, con el reto de presentar y "conservar" difíciles iniciativas, ya sea por las dimensiones, el material o el espacio. La experiencia de la artista francesa Marie Ange Guilleminot, con sus acciones y piezas hechas con pantimedias, enriqueció el discurso sobre el arte efímero y su difusión.
Finalmente, curadores como Dan Cameron, el japonés Fumio Nanjo, el chino Tsong Zung Chang, la australiana Alison Carroll y la estadounidense Dana Friis-Hansen discurrieron sobre el hecho de que no hay nada que exista hoy como cultura pura, pues hay muchos grados de contaminación que nos llevan a reflexionar sobre el llamado arte hegemónico.
¿Que tan lejos puede llevarnos la definición del otro?
AMBRA POLIDORI

