Roberto Matta

Roberto Matta. Lo impensable, 1957. Óleo sobre lienzo. 200 x 300 cm. Cortesía: Galería Thomas Monahan.

Roberto Matta: Una cosa que nunca había pensado decir. Los músicos han registrado la voz de los recién nacidos antes de hablar el idioma que están destinados a hablar. En cierta manera, es como ver el paladar cuando se está formando, y es la bóveda del paladar la que da los sonidos de las voces, es ahí donde se generan los acentos. Eso tiende a ser muy importante para la voz y para la música. Cosas de ese tipo pasan con lo que la gente llama la conciencia. Es decir, se es consciente, pero para que crezca la conciencia hay que hacer una especie de cajón de imágenes, de paquetes de imágenes que son las que vas a usar. La mayor parte de la gente usa imágenes que ya están gastadas. Lo que a mí me interesaría sería gente que nos procurara imágenes de momentos menos fáciles; por ejemplo, qué forma tiene la naranja cuando está cayendo, qué forma tiene la naranja cuando se está comiendo, que forma tiene la naranja cuando se está digiriendo, qué forma tiene la naranja cuando se está cagando. De esa clase de cosas no se habla. Se muestran sólo las mejores cosas. Yo no soy pintor. Los pintores, en general, quieren mostrarte una cosa que ya todos sabemos. Dicen que te la van a mostrar con arte mejor de como es y en eso yo no creo. Lo que se necesita son imágenes más nuevas, más precisas, sobre lo que está pasando cuando la cosa está creciendo.

Monografía: Roberto Matta — imagen 1
Roberto Matta. Morfología Psicológica, 1938. Óleo sobre lienzo. 71 x 91.4 cm. Cortesía: Gary Nader Fine Art.

Celia S. de Birbragher: Yo tengo una gran pasión por el arte.

RM: A qué llaman arte? Yo quisiera saber a qué llamas arte?

CSB: Yo llamo arte a lo que el hombre es capaz de producir.

RM: Eso es tecnología, como lo llaman los carpinteros; muchas veces es mejor lo que hace el carpintero.

CSB: Hay carpinteros que tienen arte y hay otros que no lo tienen.

RM: Es decir, tú llamas arte al amor que una persona pone en hacer algo.

CSB: Arte es cuando una persona hace algo y después ese algo que produce puede transmitir ideas, puede transmitir imágenes.

RM: Es que no hay ideas. ¿Qué ideas? Si son todas ilusiones.

CSB: Entonces ilusiones.

Monografía: Roberto Matta — imagen 2
Roberto Matta. Un nudo de agua, 1993. Óleo sobre papel montado sobre lienzo. 150 x 398 cm. Cortesía: Galería Der Brucke

RM: Entonces eso es procurar un vocabulario de lo que no sabemos, es decir, poder hablar. Cuando uno dice el tiempo, el tiempo es un hueso de lo que la gente llama la eternidad, es decir, el infinito, el imposible de aferrar, de crecer, de generar. El crecer y el generar de las cosas es fascinante, pero no tenemos imágenes para representarlo. No sabemos representarnos el momento en que una cosa cambia. Por ejemplo, a mí me gusta mucho hablar de struss, struss es la ciencia del poder; de la vida del cuerpo humano. Se llama botánica para las plantas y zoología para los animales. Cuando en los cuerpos humanos el espermatozoide toca el huevo, ¡pas!, principia una explosión de aceleraciones y de formas que están buscando formas, ¿no? De un poquitico de yogur al principio, en nueve meses aparece un niñito cagando. Todo eso es así, y también pasa en el pensamiento, siempre cambiando, siempre modificándose, siempre inventando, cómo principian los dedos, cómo principian las uñas, cómo entra la sangre en la punta de los dedos, eso es lo que a mí me interesa. Creo que no tenemos manera de comunicarnos (sobre los momentos), cuando las cosas cambian, cuando principia a amarse o a olvidarse algo. Entonces todo eso necesita otra morfología, y a mí me gusta decir que todo esto es el verbo América. No digo verbo América, digo verbo ¡Oh! América del Sur, porque el verbo América es nuevo; Europa es tecnología de martillos y estas llaves (plásticas) imposibles y absurdas que han inventado, ahora la llave es así. Es como pensar que no sabemos nada sobre cómo se generan los sentimientos, las ambiciones o la conciencia, y se siguen inventando tonteras de todo. Es increíble que ahora sí sea una llave. Esto no es una llave esto es una tarjeta. Entonces ya no existe la llave. Entonces se acabó la llave para saber, se acabó lo que tú llamas arte. Lo que tú llamas arte era una cosa para abrir, para entrar en las ganas de hacer, de hacer mejor todavía, de hacer y de poder decir mejor algo. Todas éstas son voces de micrófonos, y por el teléfono, la gente ni siquiera se ve cuando se habla.

CSB: Así es.

RM: La palabra arte es como la palabra huella. Ya nadie deja huellas porque nadie va a la orilla del mar con los pies desnudos, no creo que nadie sepa quién pasó por allí. Yo tengo una cosa muy rara, mi mano. Fíjate que esa línea es rarísima. Da a este dedo y yo no sé de dónde salgo, adonde voy, o qué esta pasando. Es bien rara.

CSB: Es rara. Dicen que ésta es la línea de la vida, y es larga...

RM: Sí, eso es lo que dicen. Pero es rara, atraviesa toda la mano.

CSB: Atraviesa toda la mano, te atraviesa todo.

RM: Pero sabes otra cosa que es rara? Yo nací el 11 del 11 del 11. El 11 de noviembre de 1911. Es raro. En Francia un amigo me regaló una copia de un periódico de París del 11 de noviembre de 1911. En el editorial de ese día, el tipo habla de cómo es de rara esa fecha, porque es una fecha donde hay siete unos y un solo nueve. Bueno. Eso no va a pasar de nuevo, al menos en diez mil años o algo así. Porque el 22 de febrero del 2002, son sólo cinco, el 3 de marzo del 3003 van a ser cuatro, de nuevo, van a ser siete hasta el 22 de febrero del 2222.

Esas son raras coincidencias.

CSB: No sabemos si el mundo aguante tanto, ¿verdad?

RM: Es cierto, y termina el editorial diciendo que esto no va a pasar de nuevo hasta el 11 de noviembre de 11111. De lo que se trata es quizás de que la conciencia se procure una cosa más secreta, más genital, más fundamental de la realidad y no sólo apariencias. Yo salgo de la historia. Yo salgo de cómo hacer edificios, de cómo edificar una conciencia —una conciencia que llegue antes de morirse uno a ser casi universal—, de cómo funciona el aferrar realidades, pero esto no puede decirse en una revista.

CSB: No te preocupes. Te quería hacer otra pregunta, ¿y el placer por pintar?

RM: Ésa es la única cosa que cuenta. Pero no el placer por pintar. Es conciencia de crecer. A la mayor parte de los pintores los llamo tubistas, porque se interesan en los tubos, en las paletas, en los pinceles. No tiene nada que ver... Eso pasa con las uñas. Las artes primitivas son importantes. El tipo de arte primitivo no tiene una historia del arte. Sólo trata de aferrar una realidad escondida.

Monografía: Roberto Matta — imagen 3
Roberto Matta. Eros semens, 1962-64. Óleo sobre tela. Tríptico. Detalle. Panel Central: Liens Affectifs (200 x 381.5 cm); Colección particular, Génova.

CSB: Cuando veo tus cuadros siento como un juego.

RM: Es que no se puede hacer ninguna otra cosa sino jugar. Yo juego una especie de ajedrez eterno conmigo mismo, y por eso es que me gusta el nombre de esta ciudad porque es mí a mí. Es decir, es un Mí con un Mí. Es el círculo, de donde crece la conciencia. Es el mí que está creciendo y le dice al mí que aparece una especie de mimismo.

CSB: El dibujo.

RM: El dibujo es un trazo. Todo eso son huellas.

CSB: Son trazos, son huellas.

RM: Sí son huellas, son cicatrices, son rasguños. La cuestión es que en inglés puede decirse muy bien todo esto porque en inglés puede decirse to be aware, to be aware es darse cuenta de que hay una cosa que se llama vida, pero en to be aware, la palabra wear (usar) es cómo usar la conciencia. Si usas tu conciencia deseando más y más vida, más y más conciencia, entonces estás usando lo que ya usaste.

Pero si lo usas you wear out (lo acabas), sabes, sucede que la mayoría de la gente no quiere vivir, quiere estar muerta. El arte es en realidad poesía, vivir constantemente la realidad de manera que you are wearing your awareness, que se está usando la conciencia.

CSB: ¿Ha ayudado a jóvenes artistas?.

RM: Jamás. Yo no he ayudado a nadie. Les he dicho cómo creo que es lo que quiere. La mayoría cree que quieren ser parte de la historia del arte y ser célebre. Creen eso, pero no es lo que quieren en el fondo. Quieren algo que no saben que tienen.

CSB: ¿Si usted fuera a aconsejarle algo a un artista, qué le aconsejaría?

RM: Depende de quién es. Porque, primero que todo, no pueden darse consejos. Más o menos puede saberse qué cosas son las que ese tipo está buscando. Los animales no tienen necesidad de que se los digan pues saben lo que están buscando, están buscando alimento, están tomando alimento para tener energía, sólo que muchas veces comen porquerías y como comen porquerías no crecen, se quedan ahí masticando. Puede ser que lo que quieren es vender un cuadro por un millón de dólares. En el fondo no es eso lo que quieren, es que han entrado en una especie de campeonato, de quién llega primero a los millones de dólares; es un juego de imbéciles. La única cosa en la que más o menos creo, es que como tengo en mis orígenes muchas cosas vascas, es decir, cosas de antes de la historia, cosas casi animales, como a algunos animales me gusta comer raíces. Las raíces orígenes donde las cosas principian; por eso creo en el verbo América. Es una cosa muy importante, ahora América se está usando muy mal. La conciencia de lo que es América, lo que es esta tierra, este continente, es diferente de Europa, muy diferente, extraordinario, se está usando mal. Cuando digo el verbo América digo que estemos conscientes de lo fuerte que era nuestro arte. Quiero decir la tecnología, la manera como la gente se expresaba en el sentido artesanal de la palabra, antes de que los cristianos llegaran. Los españoles fueron estúpidos cuando la descubrieron (igual que si hubieran ido a Egipto en el año 4,000 a.C). Encontraron una cultura con una expresión extraordinaria y un concepto del universo, y lo destruyeron todo en cincuenta años.

CSB: Absolutamente.

RM: Cuando yo digo el verbo América es la gana que en cierta manera hubo en Italia durante el renacimiento. Recuperar esa especie de pasión, esa especie de ganas. Entonces me parece que va a aparecer lentamente una necesidad de eso, de tratar, porque después de cinco siglos principian todos los emigrantes que vinieron a ser indios, ya son indios, ya están en comunicación directa con estas hojas, con estas flores, con estos pájaros y estas cosas raras que son distintas en Europa. Por ahí puede aparecer una especie de idioma, idioma que no tiene un feo, que no tiene nada, por lo menos no es un juego de imbéciles de tener otro Cadillac... Entonces, quizás puedan aparecer relaciones humanas distintas, más conscientes de las diferencias, y menos temerosas que las relaciones de hoy, en las que que los blancos están aterrorizados con los negros. Y los negros están aterrorizados con los blancos y con los chinos, y se vive en una especie de miedo universal. Hay que dejar todo eso y acercarse de nuevo a la naturaleza la cual da, por lo menos, un miedo natural, el miedo que uno tiene del rayo, el miedo que uno tiene del virus o el miedo que tiene del frío.

Monografía: Roberto Matta — imagen 4
Roberto Matta. Gayo por encima de todo, 1959. Óleo sobre lienzo. 155 x 207 cm. Cortesía: Mary Anne Martin Fine Art.

CSB: Me parece maravilloso oírlo hablar.

RM: Mar-avilloso. Es un mar de avillas, no se dice hebillas, para estas cosas. Es un mar de hebillas, es un mar de cosas cerradas. Lo que pasa con la comunicación oral es que tu estás comiendo caliente, tú estás hablando caliente, pero cuando hay máquinas y discos, se enfría. Yo no sé si puede hablarse de eso todavía porque es capaz que jodo a todos. Los periodistas son como los curas.

CSB: Pero yo no soy periodista.

Diana Lowestein: Esta señora hace la mejor publicación de arte de Latinoamérica para que los pobres latinoamericanos estemos informados.

RM: Informados de tonteras. Tiene que informarse de las artes primitivas. Informando lo que están mostrando en Nueva York, que es pésimo, es lo que los jode. Si en cambio hubiera información sobre estos locos raros, mágicos, esos indios que todavía hay en medio de México, de Guatemala o de Brasil. Los negros del Brasil están recordando cómo se hablaba de la lluvia. Eso es información, ésa sí que es la historia de la conciencia. Pero que digan que un cuadro de un señor que está copiando los cómics se vendió en un millón doscientos mil dólares, eso es pésimo. Es peor que la droga. No son periodistas. Son peororistas. Peororistas.

Yo me he mantenido lejísimos de todo lo que es periodismo. Nunca me he presentado en la televisión, nunca he hecho cosas así. Cuento un cuento porque es cierto que, en las cosas que me ha tocado conocer hay información de otras vidas y de maneras distintas en las que pasan cosas. A un tigre le pasan cosas muy distintas que a una rata. Bueno, con los vivos hay cosas de este tipo. Si tú pudieras representarte los espacios, en vez de representar el espacio siempre con Euclides, así, con perspectivas y todo eso. Si se representaran los espacios de conciencia, la preocupación de una rata, la dimensión del universo de una rata y la dimensión del universo de una golondrina. Ahí estaríamos empezando a tocar cosas que sirven, y eso es lo que tendría que ser el verbo América, no de la palabra arte que tú usas sino un arte que sirva para crecer, para hacer, una cosa que sirva para tener. Ahí está la trampa. Por ejemplo, vivimos en estas religiones. Estos tipos que enseñan han inventado otro concepto de capitalizar. Y hay que ser bueno para que tengas dinero e inversiones después de la muerte (como bancos en Suiza, pero yo no sé que eternidad, estás muerto). La muerte no es la eternidad. En el fondo, es como si la cultura quisiera más jodernos que ayudarnos. ¿No?, que quisiera embrollarnos, tener un poco de estúpidos para que les sirvamos. Un día toma una gallina y con una tiza haz una raya al frente de ella. La gallina se queda así y no se mueve, no se mueve hasta que algo distinto pase. Es decir, se encuentra en una situación del infinito desconocido y no sabe como reaccionar, hipnotizada. Muchos de los valores que circulan son así. Lo que yo te auguro es que la revista haga explosión, que se queme sola, que salga una llamita azul. Porque para empezar, para construir, lo primero que hay que hacer es destruir, hay que preparar el terreno, romper árboles, limpiar el terreno. Hay que romper todas las malezas. Nadie quiere oír la verdad. Otra cosa muy importante que hay que decir inmediatamente, es que por eso no me gusta hablar con peorodistas, ¿sabes?, porque si hay un talento y tú has descubierto un talento o un amor, nadie tiene que saberlo, todo eso tiene que pasarse en secreto porque si se sabe, todos lo quieren joder y lo quieren destruir. Si tú crees que tienes un talento, no debes decirlo, tiene que estar ahí quizá, pero tratar de aplicarlo, sino lo jodes. Hay que, como se dice en francés Amuse la muse, no se dice en español porque amuse es divertir, pero divertir no hace el juego con la musa. Tienes que seducir la musa constantemente. Lo mismo pasa con el amor. Si tu tienes un amor, no tiene que saberlo nadie. Ahí está el gran secreto del adulterio. No tiene que saberlo nadie, porque apenas lo sabe una persona se jode todo. Eso es mantener la llama de lo que es el ser. Eso es poesía, pero se dice arte, y ya principia a ser artificio, principia a ser artificio y trampa.

CELIA SREDNI DE BIRBRAGHER

Directora y Editora de Arte en Colombia / ArtNexus.

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