Exposición Individualene 1998 - mar 1998· Por Susana Benko

Milton Becerra

Museo de Bellas Artes, Caracas

La muestra titulada Identidad, del artista venezolano Milton Becerra, recientemente clausurada en el Museo de Bellas Artes de Caracas, significa un ambicioso, razonado y complejo proyecto expositivo en el que el artista compendia parte de su trayectoria artística, a la vez que renueva proposiciones y conceptos.

Identidad fue organizada siguiendo un criterio radial en su diseño espacial. El núcleo de esta gran instalación lo constituye un grupo de Cetros, instalados en el centro de la sala, distribuidos en forma circular, con disposición octogonal. Cada uno de estos siete cetros orienta al espectador hacia una determinada dirección, bien hacía las otras instalaciones de la sala, bien hacia el infinito, dada la trascendencia conceptual que presentan los cetros. Se trata de un centro de irradiación, en parte por su estructura radial pero, además, por los poderes espirituales y energéticos del cuarzo, piedras con las que son hechas las piezas. Aquí se concentran todos los poderes (económicos, políticos, religiosos, culturales, etc.) que rigen al mundo.

Exposición Individual: Milton Becerra — imagen 1
Milton Becerra. Todo o nada. lnstalación. 250 x 450 cm. Foto: Asdrubal Perdomo.

Cada “irradiación” confronta al espectador con diversas situaciones planteadas en el resto de las obras: Mi moneda favorita, La ventana horizontal, Todo o nada, Garrotes, Raspador de monedas, Cofres y Tinajas. En éstas se establece una crítica a diversos aspectos que rigen nuestra vida cotidiana, que dependen básicamente de las políticas establecidas por dichos centros de poder. Así, con insistencia, la devaluación de la moneda venezolana, el desastre financiero y las repercusiones que la crisis económica venezolana han generado en el país han movilizado al artista a utilizar como elemento plástico el papel moneda. Los billetes son atados uno a uno, conformando túnicas (Mi moneda favorita) o un tapiz gigantesco (Todo o nada). En ambas instalaciones, la moneda sigue siendo lo que es, papel devaluado, pero a la vez constituye un nuevo material rico en textura y plasticidad. La luminosidad dada a Todo o nada (la mejor iluminada en la sala, por cierto) enriquece notablemente a la obra. Los reflejos de luz en la pared de atrás crean un bello efecto de muro de ladrillos o de entramado de luz.

La luz es fundamental en Identidad. Lo claro y lo obscuro, los reflejos y los “espejismos” tienen sentido en este proyecto expositivo. Se juega con la percepción del espectador, de acercarse o de mirar a distancia, de dirigirse a uno u otro lado y descubrir la identidad de las obras. Becerra retoma de su pasado cinético la idea de una mirada activa por parte del espectador. En este ámbito de sugerencias y secretos se revelan otros aspectos cercenados por la mercantilización y la pérdida de principios: el artista plantea una necesidad de retomar los valores patrios y, a la vez, hacernos ver cómo han sido agredidos. Referencias continuas al Libertador, a su pensamiento, a nuestra historia, así como a nuestra etnias indígenas en extinción, a nuestro pasado precolombino, en fin, al vaciamiento mental en beneficio de la enajenación y la materialidad fútil, aparecen —y desaparecen— en este montaje. Así mismo, una clara conciencia ecológica de lo que ocurre en nuestro territorio amazónico. Raspador de monedas alude a los instrumentos de trabajo de nuestros indígenas, sólo que al estar acompañados de un millón de bolívares en piezas de moneda, amontonados en el piso y a su alrededor, se hace inevitable pensar en la sed de riqueza, en la explotación sin escrúpulos de nuestros suelos y en el desastre ecológico que actualmente ocurre en el Amazonas venezolano. Pensar en estas realidades implica pensar con crudeza.

Las situaciones comentadas, más otras que requerirían un análisis mayor, forman parte de nuestra identidad. El artista invita a una reflexión acerca de nuestra identidad, no como simple concepto o búsqueda de una “fórmula o etiqueta que nos identifique”, sino como una confrontación ante la realidad que nos implica y de la que nos es imposible sustraernos.

Como artista, Milton Becerra busca, ante todo, un alto sentido plástico y estético en sus instalaciones. La belleza está presente aún en la dureza —y crudeza— conceptual de estas obras. Pese a todo, este compendio de fuerzas encontradas rescata, asimismo, el espacio del Museo —y de la obra de arte— como un ámbito de recogimiento espiritual y sagrado.

SUSANA BENKO

Milton Becerra, por Susana Benko | artnexus