Exposición Individualene 1998 - mar 1998· Por Santiago B. Olmo

Juan Downey

Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

Juan Downey, nacido en Santiago de Chile en 1940 y fallecido prematuramente en 1993 en Nueva York, pertenece a esa categoría de artistas cuya obra es inseparable de su trayectoria vital y desarrollo intelectual. Aunque pueda parecer un tópico, sus obras están íntimamente relacionadas con su vida, en la medida en que la mayoría son el reflejo de sus viajes a lo largo del continente americano, de su experiencia directa con las diversas realidades con las que se encuentra, y de las conclusiones a las que esas vivencias le conducen. El video es su lenguaje central, y de él se sirve como herramienta que le permite no sólo experimentar con los resultados de la propia obra, sino que ensaya estrategias comunicativas con receptores y espectadores ajenos al fenómeno artístico. El video que realiza en sus viajes, y que tomará cuerpo en el proyecto Video Trans Américas, no es propiamente documental, sino que reflexiona plásticamente sobre la realidad y su documentación: sus objetivos persiguen dar a conocer formas de vida y realidades americanas en diversos lugares y entornos socioculturales del continente que no mantienen conexión alguna entre sí. El acto de grabar para inmediatamente mostrar lo recogido en otros contextos implica una actitud artística y vital muy seriamente comprometida con una búsqueda de identidad, pero, sobre todo, con una voluntad de intervención política y social en el más amplio sentido. De algún modo, su vivencia artística puede ser equiparada a la pulsión que animaba a ciertos artistas y escritores del romanticismo europeo, que buscaban a través del viaje la experiencia decisiva de lo vital. Pero si aquellos recalaban en lo exótico como un refugio, abriendo paso a un orientalismo de carácter imperialista, dominador y colonial, donde la experiencia estética se diluía en una imagen superficial, Juan Downey persigue y busca con encono algo muy distinto: los elementos que permitan construir desde la mirada crítica una identidad americana imposible e improbable, contradictoria, pero que dé cuenta de una resistencia permanente a lo colonial. Así ocurre, por ejemplo, en su proyecto de videoinstalación Rewe (1991), cuyo título está tomado de la lengua mapuche, originaria de Chile, en la que denota un árbol esculpido —como un tótem— sobre el que se encarama una sacerdotisa para dirigirse a los espíritus, interpretando un ritual en el que intervienen los tambores, los lamentos y quejas de la comunidad. La pieza reconstruye un árbol con ocho monitores de TV que emiten imágenes de expediciones espaciales de la NASA y escenas de películas sobre Cristóbal Colón, y otras grabadas en su estudio neoyorkino, dramatizando la leyenda del huevo de Colón, y una pantalla de retroproyección que corona el conjunto, sobre la que aparecen cíclicamente textos en los que se exponen las contradicciones que encierran los nombres de "Indio (error geográfico)", "América (azar que omite a Colón)" y "Latín (lenguaje del poder religioso católico que suprime la identidad religiosa indígena)", para definir una identidad latinoamericana. Estos tres nombres definen por negación, por error y por equívoco, de modo que la lucha de la identidad pasa a ser también una reivindicación en el terreno del lenguaje. Según las palabras del propio Downey, Rewe es una muestra de que no existe una verdadera identidad latinoamericana.

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Juan Downey. De la exposición : Con energia mas allá de estos muros; Acerca de las jaulas, 1988. Instalación. Dimensiones variables. Foto: Tom Mc.Govern. Cortesía: IVAM.

Sin duda alguna, puede ser considerado uno de los primeros artistas latinoamericanos que con mayor energía se abre al videoarte en los años setenta, implicándose activamente con los incipientes medios tecnológicos, pero su obra no se circunscribe a una dimensión formalista de control y utilización de los medios videográficos y fílmicos, sino que establece a partir de ellos una desgarrada reflexión sobre la identidad latinoamericana como historia, como problema social y cultural, como exponente de una experiencia vital y como marco de una actitud política.

La exposición, que bajo el subtítulo Con energía más allá de estos muros ha organizado el IVAM en sus espacio del Carmen, comisariada por Nuria Enguita y Juan Guardiola, despliega un exhaustivo recorrido por los diversos aspectos de su producción, desde una selección de proyectos, dibujos, collages fotográficos, videos monocanales e instalaciones multimedia, recopilando, además, en un ciclo paralelo a la muestra, sus trabajos videográficos.

El montaje se articula en torno a dos de sus series más emblemáticas y significativas: Video Trans Américas, que incluye los videos, mapas, dibujos, proyectos de instalaciones realizados entre 1973 y 1976 a lo largo de diversos viajes por México, Guatemala, Perú, Bolivia y Chile, así como todo el material elaborado entre 1976 y 1977 durante su estancia con los guahibos y yanomami, en el medio y alto Orinoco, en territorio venezolano, y The Thinking Eye (El ojo pensante), una serie de producciones pensadas para la televisión, bajo la forma de documental cultural en la que aborda críticamente, a principios de los años ochenta, los símbolos y los sistemas de representación de la cultura occidental.

La mirada de Juan Downey penetra de manera profunda y aguda, intentando comprender las contradicciones del mundo en el que vive, en el que la más alta tecnología le permite tratar los registros existenciales más primitivos. No hay categorías de preeminencia, cada aspecto de la realidad está ayudando a comprender la complejidad del conjunto global.

El interés que muestra su obra por el barroco europeo o las culturas indígenas de la selva amazónica está al servicio de una reflexión cuyo objetivo no es la documentación sino el cuestionamiento y la comprensión. Nada es contradictorio. Por un lado, la serie de Meditaciones, los dibujos realizados en la selva venezolana durante su estancia con los indígenas, en forma de infinitas y meticulosas espirales, indaga sobre una manera de percibir el mundo desde la contemplación y la luz, mientras que en The Thinking Eye enfoca la representación centrándose en los problemas derivados de la utilización del espejo en el espacio arquitectónico y pictórico del barroco europeo, para definir su carácter no sólo espectacular, sino, sobre todo centrado en el poder de la representación y en la glorificación del poder.

La problemática política de su propio país, Chile, no le resulta ajena en un momento en el que desde los Estados Unidos contempla la quiebra del proyecto de socialismo democrático de Allende. Una de las piezas más sobrecogedoras de la exposición es precisamente About Cages (Acerca de las jaulas), presentada en el World Wide Video Festival- Kijkhaus de La Haya en 1987, en la que retoma el dramatismo del golpe de Estado de 1973, desglosando la permanente dinámica del oprimido y su debilidad frente a la arbitrariedad del poder y de la tortura: cuatro jaulas, en las que se alojan diversos canarios vivos, rodean un gigantesco monitor de TV en el que se produce la imagen de un pájaro enjaulado, mientras se superponen auditivamente el relato de los diarios de Anne Frank con el testimonio de un agente del Servicio de Inteligencia chileno que relata pormenorizadamente actividades de interrogatorio y tortura, tras el golpe militar dirigido por Pinochet. Las voces y la luz artificial del monitor generan un ambiente envolvente en el que las metáforas se convierten en precisas descripciones alegóricas sobre las que no hace falta hablar.

SANTIAGO B. OLMO

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