Exposición Individualoct 1997 - dic 1997· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Yishai Jusidman

Miami-Dade Community College

La exposición Investigaciones pictóricas, 1989-19961 presenta al público norteamericano una visión completa de la trayectoria pictórica de Yishai Jusidman. La muestra itinerante, expuesta durante los meses de julio y agosto en Miami, incluye una selección de cada una de las series que el artista ha desarrollado.

Tres obras de la serie Astrónomos abren cronológicamente la exposición. Reproducciones de paisajes de los impresionistas franceses o de la Escuela del río Hudson cubren las superficies de grandes esferas de madera, sostenidas a la altura de la vista mediante el soporte de tubos metálicos. La complejidad de la esfera como formato le permite a Jusidman experimentar, no sólo en términos de dimensionalidad pictórica, sino además con el espectador, quien juega un papel fundamental frente a la ilusión que la imagen genera. Los paisajes están intervenidos de distintas maneras que ponen en evidencia su pictorialidad. Por una parte, el artista superpone a las imágenes círculos pintados en colores planos, y por otra, utiliza el formato para manipular la imagen haciendo que el paisaje aparezca, por ejemplo, achatado en los polos y proyectado en el medio. En Astrónomo XXXI (1990), donde grandes nubarrones aparecen comprimidos y dan la impresión de proyectarse fuera de la circunferencia, el efecto es particularmente impactante.

Exposición Individual: Yishai Jusidman — imagen 1
Yishai Jusidman. E.K. 1990 -1991. Óleo sobre madera. Esfera de 58 cmde diametro sobre cojín y pedestal.

Utilizando el mismo formato, Jusidman desarrolla posteriormente una serie de payasos (1990-1991). Seis de estos retratos, inspirados en fotografías de payasos famosos y colocados en distintas alturas mediante el uso de alambres (una alternativa más sutil que la de los tubos metálicos de la serie anterior), constituyen una instalación interesante. Cada esfera representa un rostro deformado que el espectador trata de captar en su totalidad haciéndola girar, caminando alrededor de ella o internándose en la instalación. La pictorialidad de las piezas se hace evidente al dejar descubiertas en algunas zonas las vetas de madera, una alternativa que se repite en obras posteriores. A nivel temático, los payasos son utilizados acertadamente como metáfora de la filosofía del artista, no sólo por la dualidad de su identidad, marcada por el uso del maquillaje, sino, además, por la carga de significados que pueden representar como símbolos culturales.

Los payasos son el tema de otra serie, representada en la exposición por cuatro lienzos cuadrados de grandes dimensiones que reproducen, como las esferas, primeros planos de rostros de cómicos famosos (1991-1992). En este caso, la desproporción de la imagen ampliada (las telas miden 1,75x 1,75 metros y las caras ocupan casi la totalidad de los lienzos), combinada con las expresiones grotescas y los tonos prácticamente monocromáticos de las pinturas, es la que choca e instiga al espectador.

Las series más recientes están inspiradas en personajes orientales. La relación entre los payasos y las geishas es clara en el contexto de la obra de Jusidman. Ambos personajes cumplen una función ilusoria y representan una doble identidad. Sin embargo, el paso de los payasos a las geishas no deja de ser sorprendente. Tres pinturas al óleo y al temple de huevo sobre madera son, sin duda, las obras más maravillosas de la exposición. A primera vista parecen pinturas minimalistas, lienzos blancos en los que se distingue superficialmente la sombra del público, provocada por los reflectores que los iluminan. Al observar detalladamente las telas, aparecen figuras de personajes difíciles de distinguir, de no ser por los nombres de las obras, Trio de geisha II (1993-1994), Geisha con cuchillo (1994) y Baile de geisha (1994), o por los cuerpos y rostros que sorpresivamente se descubren como una visión onírica. El efecto, creado a partir de la falta de capas de pintura (en algunas partes se ve incluso la veta de la madera), es una ilusión maestralmente lograda, tan increíble como la que crean los actores de kabuki, hombres disfrazados de geishas que podrían fácilmente ser los referentes utilizados por Jusidman.

La serie más reciente, representada por seis escenas de luchadores de sumo, pintadas en formato pequeño (1996), combina las dos series anteriores. Sumo I presenta una fase experimental en la que dos cuerpos abstractos, coloreados en tonos planos, ocupan la totalidad del cuadro. Las demás obras muestran a los personajes en una forma más realista, utilizando una técnica similar a la de las geishas. Usando menos pintura y aprovechando la veta de la madera, Jusidman imprime a los cuerpos rasgos anatómicos bien definidos. En algunos casos, los luchadores representados figurativamente se enfrentan a simples siluetas coloreadas en un solo tono, poniendo una vez más en evidencia el carácter pictórico de la obra. Las escenas están enmarcadas por composiciones geométricas y por bordes asimétricos que de alguna manera recuerdan los marcos de las obras tempranas de Jusidman. Desde entonces ya se manifestaba su interés por la tridimensionalidad y el ilusionismo en la pintura. Hoy en día, su obra presenta una sólida propuesta filosófica a partir de la cual documenta la correspondencia directa entre la representación y el mundo real, a la vez que ésta reivindica su existencia como un mundo en sí mismo2.

NOTA

1. Pictorial Investigations se expondrá en el Nevada Institute for Contemporary Art en Las Vegas (de septiembre a noviembre, 1997) y en la Blaffer Gallery en la Universidad de Houston, Houston, Texas (de enero a febrero, 1998).

2. David A. Greene, "Yishai Jusidman y el reencantamiento de la pintura", en Yishai Jusidman, lnvestigaciones pictóricas-Pictorial Investigations, 1989-1994, ed. Instituto de Cultu­ra de Morelos. 13-25. Cuernavaca, México, 1995

FRANCINE BIRBRAGHER

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