Karen Michelsen (Lima, 1969) se graduó con honores en la Concordia University de Montreal en 1994 y ya ha acumulado cuatro premios en su corta carrera artística. La exposición titulada De Lacrimae Rerum (La necesidad de lágrimas), trata el tema de la mujer como mártir y su fragmentada identidad; estos fragmentos son tomados de la Suramérica religiosa y cultural posterior a la Colonia. La obra de Michelsen es feminista, conceptual y vanguardista, y el elemento que más emplea es la tela, tal vez por influencia de su niñez, época en la que su madre le hacía todos los vestidos que ella usaba. Su forma poco convencional de trabajar puede percibirse tan pronto se entra a la Galería; los materiales de su obra son textiles, bordados y telas cosidas.

La pieza central de la exposición es una instalación titulada La espera, en la que una silla de madera está totalmente cubierta y cosida con organza blanca. Sobre un tapiz cuadriculado del mismo material y sobresaliendo de la silla, se encuentran varios tubos, también de organza, conectados al tapiz. Esta obra es una metáfora de "las raíces étnicas que nunca se pierden y que a la vez son muy personales. La silla es un objeto escultural y significa un estado de espera y de inmovilidad, haciendo alusión a la idea de un inmigrante sin hogar, para crear un mundo muy íntimo y personal"1. La otra silla de esta instalación simboliza lo opuesto a la primera con sus tubos que semejan raíces, pues ahora la organza simplemente está colocada sobre la silla, formando pliegues, y puede quitarse fácilmente, haciendo referencia a la vulnerabilidad de la mujer inmigrante en tierra extraña. Un escrito ilegible, en español y colocado sobre la pared, completa esta instalación. El significado del texto no es importante, lo verdaderamente significativo es el idioma, que fue importado de España durante la colonización. Durante el preestreno realizado para inaugurar la exposición, se efectuó un performance sobre la silla que no tenía los tubos: una bailarina envuelta en tela de organza se movía como lo haría un gusano justamente antes de que se abriera el capullo para dar paso a una mariposa, pero el de la representación no alcanza ese punto. El performance hace alusión al actual estado de ánimo de la artista y sus limitaciones al estar lejos de su familia y de sus metas.
La obra De Lacrimae Rerum muestra una detallada caja torácica cosida con hilos de plata sobre una tela de satín blanco; se escogió la caja torácica por ser un centro importante del cuerpo. Está colocado como un halo sobre un velo blanco que sale de la tela de organza, la cual está bordada con lágrimas grises, "No son lágrimas de sufrimiento, son lágrimas sin sentimiento"2. Esta obra hace referencia al vestido de novia y simboliza la unión de culturas durante el colonialismo, pero, además, la artista toma prestados de la iconografía religiosa los símbolos de las lágrimas, el halo y el velo.
Tres esculturas montadas sobre la pared, tituladas Hostia, se refieren al sacramento cristiano. Son redondas y están elaboradas con platos rotos cuyos pedazos, "han sido unidos y pegados; son la reconstrucción de símbolos religiosos que se han perdido"3. Los platos están rodeados de tela de organza blanca. En una de estas obras, la tela plisada que rodea el plato alude al antiguo cuello característico de los trajes usados por los españoles durante la colonización. Esta fusión de símbolos religiosos e imágenes del colonialismo es la parte más importante de su obra. En otras obras, Michelsen utiliza pequeños libros que sobresalen de la pieza textil más importante, hechos de hojas de tela blancas con líneas azules pero sin texto, otro símbolo que usa para representar la época de la colonización. Para hacer una buena interpretación de su obra, el espectador tiene que conocer sus símbolos e ideas, debido a que su lenguaje es muy personal.
NOTA
1. De una entrevista con la artista en abril de 1997.
3. Ibid.
2. Ibid.
AUGUSTO CHIMPEN
