El arte de Jamaica rara vez se ha tratado en las páginas de la revista Arte en Colombia/ArtNexus; sin embargo, es importante resaltar que la herencia visual de este país tiene muchos puntos en común con la de las islas caribeñas, que ha sido ampliamente contemplada en artículos y reseñas en esta publicación. La National Gallery, en Kingston, posee una pequeña pero muy rica colección de objetos taino, elaborados por los primeros habitantes de la isla. Jamaica fue una colonia española desde los días del segundo viaje de Colón a América, en 1493, hasta 1670, cuando fue formalmente, cedida a Inglaterra, y allí permanecen (también en la National Gallery) algunas impresionantes esculturas en piedra del renacimiento español, provenientes de Nueva Sevilla (conocida en la actualidad como Spanish Town). Aunque la arquitectura y arte de Jamaica no florecieron en la época colonial (ni española ni inglesa) tan esplendorosamente como, por ejemplo, en Cuba, no obstante, existe una gran cantidad de obras importantes de artistas británicos que visitaron la isla en los siglos dieciocho y diecinueve, y que aún están presentes en las colecciones jamaiquinas públicas y privadas.
Con frecuencia se dice que el arte moderno de Jamaica se inició con el arribo a Kingston, en 1922, de la escultora británica (en parte de ascendencia jamaiquina) Edna Manley, quien, con otros artistas de su generación (entre los que se encuentran el escultor Alvin Marriott y los pintores Albert Huie, David Pottinger y Ralph Campbell), realizó las primeras exposiciones de pintura y escultura en la isla e introdujo al país muchos de los aspectos vanguardistas internacionales del modernismo. Manley también fue una profesora importante que contribuyó a la fundación de la Jamaica School of Art and Craft, que aún existe (llamada hoy en día Edna Manley School of Visual Arts), ya la preparación de algunos de los más influyentes artistas jóvenes de Jamaica. Hacia los años treinta, la primera generación de estos artistas autodidactas a quienes se les conoció como los intuitivos (incluyendo a John Dunkley y David Miller, padre e hijo), empezaron a exponer sus obras. Los intuitivos contemporáneos (Leonard Daley, Everald Brown y otros), como se dijo en los escritos de David Boxer y Veerle Poupeye-Rommelaere, están altamente influenciados por los cultos afrocristianos y por el rastafarianismo1.

En estudios eruditos recientes hay una tendencia a considerar a las naciones caribeñas no como unidades individuales, aisladas unas de las otras por su geografía, idioma y afiliación política o diferentes experiencias coloniales, sino como componentes de un área que posee en común numerosas características históricas y culturales. El crítico cultural e historiador jamaiquino Rex Nettleford escribió recientemente que:
"El Caribe, al igual que todas las Américas, es la creación de ese impresionante proceso de fecundación cruzado resultante de encuentros que ocurrieron en... Europa, África y Asia, y las antiguas civilizaciones amerindias... Las naciones isleñas deI Caribe son conscientes de la dinámica de su propio desarrollo; ésta descansa firmemente sobre un proceso agonizante y retador... En esta región del mundo, el resultado es un emergente estilo de vida criollo, una incipiente mitología, y una epistemología que en conjunto le hablan a la experiencia caribeña y a la realidad existencial"2.
En sus artículos publicados por la revista Arte en Colombia/ArtNexus, el crítico cubano Gerardo Mosquera ha resaltado los numerosos aspectos de la herencia africana compartida en las artes visuales del Caribe, un tema que también es el centro de investigación de la erudita cubana Yolanda Wood3. El arte jamaiquino comparte ricamente estos puntos comunes de contacto con el resto del Caribe.
En años pasados hubo un serio interés de parte de los eruditos por el arte de Jamaica (y por el arte caribeño en general), como lo atestiguaron varias exposiciones a gran escala. Al viajar a lo largo de Inglaterra en 1995-1996, la exposición titulada New World lmagery. Contemporary Jamaican Art le brindó al público británico la oportunidad de ver la obra de ocho figuras significativas del mundo artístico contemporáneo de la isla. Los artistas jamaiquinos participaron en las bienales de La Habana, al igual que en la Bienal Caribeña y Centroamericana, realizada en el Museo de Arte Moderno, en Santo Domingo. La ambiciosa muestra titulada Caribbean Visions. Contemporary Painting and Sculpture, que actualmente está llevando a cabo en los Estados Unidos, cuenta con una gran variedad de artistas jamaiquinos. Una importante exposición vista en España en 1995, Otro país. Escenas africanas, hizo las conexiones lógicas entre los eventos del mundo artístico africano y aquellos del Caribe. Los participantes jamaiquinos en Otro país incluyeron a Robert "african" Cookhorne y Stanford Watson.

El mundo artístico contemporáneo de Kingston (en donde viven y trabajan la mayoría de artistas jamaiquinos que residen en la isla) es muy pluralista en términos de las técnicas; aunque la pintura es aún, tal vez, el modo de expresión visual que todos prefieren. La crudeza y poder visceral de muchos de los pintores, quienes con frecuencia vivifican el color y hacen énfasis en la textura como elemento principal de su vocabulario, no deberían ser necesariamente ligados a, ni confundidos con, las tendencias internacionales neoexpresionistas de los años ochenta. Aunque el contenido emocional puede ser análogo entre los artistas jamaiquinos y sus contrapartes en Europa y en Norteamérica, artistas como Manford Watson incorporan signos y símbolos derivados de los lenguajes pictóricos afrocaribeños y africanos. Como artistas en un país en el cual, como en otros del Caribe, la presencia africana proporcionó una piedra angular en el desarrollo de la cultura, Watson, Cookhorne y otros, como por ejemplo Milton George y el reciente Eric Cadien, comparten, en un grado u otro, la "conciencia africana" que ha sido un (a veces debatido) elemento de la autodefinición jamaiquina. Sin embargo, esto es sólo una parte del relato. Como ha anotado el crítico jamaiquino Petrine Archer-Sraw: "En los treinta y tres años desde la independencia, los artistas jamaiquinos se han alejado lentamente de los temas eurocéntricos... hacia un sentido de identidad más arraigado en la experiencia caribeña. Fuentes tales como África y Rastafari ahora rivalizan con la cultura de las salas de baile, la televisión por cable, las políticas isleñas y una nueva oleada de interés en el Caribe y las Américas como el 'hogar'"4.
La obra de Watson abarca muchas de las contradicciones, ironías y conflictos que caracterizan gran parte de la pintura contemporánea jamaiquina, aunque, al mismo tiempo, demuestra su compromiso con el continuo desarrollo de su propia voz distintiva5. La obra de Watson puede interpretarse, en un nivel, como comprometida socialmente, sumamente crítica de los problemas y dilemas actuales de la sociedad jamaiquina (los cuales pueden, a su vez, ser comprendidos como metáforas para una lucha experimentada en un nivel social mucho más amplio). Por otra parte, él también ha desarrollado un vocabulario que emplea formas totémicas y figuras icónicas, las que, combinadas con su vigoroso manejo y aplicación de la pintura para formar texturas burdas, casi acuchilladas y manipuladas, le crean al espectador una impresión dramática.
Watson ha sido llamado pintor "ritualista", cuyos principales temas son la hambruna, la revolución y la violencia6. Los resultados tan impresionantemente teatrales y variados de sus esfuerzos se hicieron visibles en su exposición individual más reciente en la Mutual Life Gallery de Kingston (febrero-marzo, 1996), en la que el artista expuso 18 pinturas, dibujos y collages titulados, colectivamente, Thoughts, Observations and Me II. Watson se graduó en 1983 en la Escuela de Arte de Jamaica y desde entonces ha expuesto en el exterior en exposiciones colectivas, incluyendo la Bienal del Caribe y Centroamérica, en Santo Domingo, y la Bienal de Sudáfrica, en 1995, en Johannesburgo, así como en galerías de Los Ángeles, Miami, Berlín y Barcelona. Sin embargo, la reciente muestra individual fue la primera, desde 1987, y reveló a un artista maduro y seguro en su técnica y sus temas.
Se experimentaba un constante e inquietante sentimiento a medida que uno estudiaba su más reciente exposición. Algunos de los principales temas resonaban por todas partes. La cabeza deI artista Eric Cadien fue transformada en una forma semiabstracta, sugiriendo sufrimiento y trauma. En algunas de las piezas usó color como el principal medio de expresividad: predominaban los rojos y los amarillos (las obras en las que el azul era el tono principal, tal vez eran las menos convincentes). Alguna de las figuras irónicas unitarias (tales como Sentinel), la cual, según el mismo artista ha admitido, parece “más esculpida que dibujada", tiende a recordarnos de manera vaga el uso que hizo Wifredo Lam del tótem como un símbolo afrocaribeño con sugerencias cuasi religiosas. No obstante, uno no percibe en la obra de Watson nada que se asemeje a un homenaje directo a Lam o a cualquier otro maestro caribeño.
En una declaración escrita del artista, que acompañaba a la exposición, Watson afirmó que su segunda exposición individual reitera temas que había formulado por primera vez en 1987 y que se encuentran presentes a lo largo de toda su obra. "Esta obra habla de cambio, confinamiento, desesperación y deterioro entre la llamada gente del tercer mundo, y especialmente entre la población negra"7.
Uno de los temas (y títulos del cuadro) que se ha repetido constantemente a lo largo de la obra de Watson es el de Malnourished Dog from an Independent State: A Third World Dilemma. La génesis de este símbolo se deriva de la experiencia personal del artista: "El perro fue inicialmente usado como un símbolo en 1988. Esto surgió de un incidente ocurrido una mañana, en 1988, cuando desperté y encontré mi jardín invadido por oficiales de policía; me estaban buscando, pero no encontraron nada ilegal. Los oficiales de policía fueron detrás de la casa en donde un pequeño perro estaba ladrando; uno de los oficiales sacó su revólver de dotación y le disparó a quemarropa matándolo en el acto. Esto sucedió en la época en que la Ley de Eliminación de Crímenes le confirió a la policía un poder ilimitado... La vida y muerte de este perro fueron similares a las de muchas personas en este mundo; gente que no tiene quién la represente o la proteja y que, además, es cobarde".
En estas obras está presente una extraña mezcla de salvajismo y desespero; su efecto es similar al de algunas de las pinturas del artista mexicano Rufino Tamayo, quien, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, empleó imágenes de animales salvajes (generalmente perros) para desahogar su desesperación ante la situación del mundo.
Los perros no son los únicos seres vivientes que Watson introduce en sus obras como portadores de un estado de ánimo de cauteloso pesimismo. En Fish Pet Fish! Friend (?) Enemy (?) The Story Of Our Lives, el perfil de un pez también transmite un mensaje irónico de incertidumbre; la naturaleza altamente esquemática de la representación de esta criatura nos hace recordar inmediatamente los antiguos grabados en las rocas y las pinturas de las cavernas. A pesar de que no hay en estas obras referencias específicas a las pictografías taino, sentimos que son un componente importante del tesoro de símbolos del artista, que yace ligeramente bajo su conciencia y está a su disposición para que lo aproveche en cualquier momento.
La pintura de Stanford Watson representa la vigorosa capacidad de la cultura visual de Jamaica, una nación cuyas tradiciones artísticas están entre las más diversas del Caribe.
NOTAS
1. David Boxer (artista, historiador de arte y director de la National Gallery en Kingston) y Veerle Poupeye- Rommelaere han sido los historiadores que han participado más activamente en el seguimiento del arte jamaiquino. Entre las fuentes más significativas se encuentran Five Centuries of Jamaican Art, de Boxer (catálogo de la exposición, National Gallery, Kingston, 1976), The intuitive Eye (catálogo de la exposición, National Gallery, 1979) y Jamaican Art 1922-1982 (catálogo de la exposición, Washington D.C. S.I.T.E.S., 1982), y, para una historia sucinta, el ensayo de Poupeye-Rommelaere, Otro país, Escalas africanas, en el catálogo de la exposición. Las Palmas de Gran Canaria, Centro Atlántico de Arte Moderno, 1995, pp. 37-46.
2. Rex Nettleford, "ldentidad cultural caribeña", en el catálogo de la exposición, Caribbean Visions. Contemporary Painting and Sculpture, Alexandria, Virginia, Art Services International, 1995. p. 37.
3. Ver la serie de artículos de Gerardo Mosquera en Arte en Colombia, empezando con el No. 45, 1990, sobre el tema de la presencia africana en el arte de Latinoamérica. Ver Yolanda Wood, De la plástica cubana y caribeña, La Habana, 1990, y Wood (ed.). Las artes plásticas en el Caribe, La Habana, 1993. Ver especialmente las páginas 12-14.
4. Petrine Archer-Straw, "Many Rivers Crossed»" en New World Imagery. Contemporary Jamaican Art (catálogo de la exposición), Londres, National Touring Exhibitions, 1995, p. 15.
5. Ha habido pocos ensayos escritos sobre el arte de Watson. Ver el catálogo de la exposición Otro país (op. cit.), p. 173.
6. Andrew Hope, "Stanford Watson: A Courageous Artist" en Splash (Kingston, Jamaica), viernes, 8 de marzo de 1996, p. 23.
7. Fotocopia de la declaración personal, que el artista me proporcionó.
EDWARD J. SULLIVAN
Profesor de Historia del Arte y Presidente del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York.

