Exposición Individualjul 1997 - sept 1997· Por Alberto Collazo

Sesostri Vitullo

Fundación Proa

A pocos metros de Caminito, tradicional lugar turístico del barrio de la Boca, abrió sus puertas en el mes de noviembre la Fundación Proa, con una muestra de Rufino Tamayo, que duró hasta fines de enero.

Esta segunda muestra está dedicada al escultor argentino Sesostri Vitullo (1899-1953), considerado uno de los precursores de la escultura moderna en la Argentina. Vitullo, formado en Buenos Aires en la antigua academia, va a París en 1925 a estudiar con Bourdelle. Dados sus escasos recursos tuvo que acudir a los más diversos oficios, para sobrevivir en la capital francesa hasta su muerte. Su prestigio comienza a cimentarse después de la Segunda Guerra Mundial por la consideración que alcanzó entre los artistas galos, la que se puso de manifiesto con la gran retrospectiva que se realizara en el Museo de Arte Moderno de París, hacia fines de 1952, poco antes de su muerte. Otro de los reconocimientos después de su muerte es el de haber sido incluido en la exposición Cincuenta años de arte moderno, realizada en Bruselas en 1958, participando su obra junto a la de Brancusi, Calder, Moore y Manzù, entre otros. También se realizaron exposiciones retrospectivas en Amsterdam y en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

Exposición Individual: Sesostri Vitullo — imagen 1
Sesostri Vitullo. La Luna. 1952. Granito gris. 80 x 35 x 30cm. Colección de la Universidad Torcuato di Tella. Buenos Aires, Argentina.

Si bien la mitad de su vida transcurrió en Francia, y allí desarrolló lo más importante de su labor artística, fue conocido por todos los artistas argentinos que llegaron hasta París, por lo que su fama e influencia lo hacen acreedor a la clasificación de los críticos como precursor de la escultura moderna en la Argentina. Si bien Vitullo consideraba a Rodin y a Bourdelle como sus maestros, y a la cultura francesa como modeladora de sus preocupaciones estéticas, la mayoría de sus trabajos tienen una referencia temática a la cultura argentina. Por tal motivo denominé en otros textos su propuesta como poética del extrañamiento, actitud que es frecuente entre los latinoamericanos que residen en el extranjero.

Los ocho trabajos de Sesostri Vitullo están realizados en madera, mármol y piedra, y abarcan desde el año 1936 a 1952; dicha colección pertenece a la Universidad Torcuato Di Tella. Al recorrer las obras se observan las dos tendencias en sus planteos plásticos: por un lado, imágenes en las que predominan la verticalidad y, por el otro, la horizontalidad. En la vertical encontramos a San Juan Bautista, un mármol de 1940, y Chola II, madero de peral, realizada en 1952. En la primera, las diferentes partes que integran el conjunto se entrelazan en un arabesco que lo aproxima a cierta figuración surrealista, entre sensual e inquietante. En la segunda, su representación es abstracta, y la imagen de la Chola es resuelta por medio del volumen, sin detenerse en la anécdota.

Un paso intermedio a la horizontalidad lo encontramos en Lujuria, una piedra de 1946, en la que la forma del cubo desaparece por el entrelazamiento vigoroso de las formas. Otro ejemplo es Eva Perón, arquetipo simbólico, en piedra de Gard, de 1952, considerada su última obra.

Dos buenos ejemplos de horizontalidad son, por un lado, una obra figurativa como Sirena, piedra rosada, de 1943, y, por el otro, La Luna, en granito gris, de 1952, obra en la que la síntesis formal es admirable por su ascética sugerencia. En este sentido, el tratamiento del volumen planimétrico y el carácter simbólico de la representación lo emparentan con el arte precolombino.

ALBERTO COLLAZO

Sesostri Vitullo, por Alberto Collazo | artnexus