Exposición Individualjul 1997 - sept 1997· Por Monica Amor

Marta Chilindron

Cecilia de Torres, Ltda.

Dimensiones, la primera exposición individual de la artista uruguaya Marta Chilindron, abrió sus puertas al público en la Galería Cecilia de Torres, Ltda., en marzo. Cuando uno entra en el cálido ambiente de la Galería, con sus pisos de madera y sus muros de ladrillo, llaman la atención una serie de objetos, casi todos blancos, que, a primera vista, no representan nada. Algunas de las piezas evocan la escultura abstracta, pero la fuerte calidad lineal de las formas, junto con la superposición de elementos constitutivos, nos hace pensar, por el contrario, en marcos apilados (Sin título No. 101 y Sin título No. 102, ambas de 1997). Después de observarlas más de cerca y de concentrarse en las piezas anteriores elaboradas por la artista a mediados de los ochenta (Sin título No. 10, 1986), el espectador se da cuenta de que las obras representan muebles que se pliegan sobre sí mismos, de tal forma que un sofá, una silla, una mesa o un escritorio no se expanden en profundidad, sino verticalmente hacia arriba. Uno siente que la artista está tratando de comprimir estas formas tridimensionales en un espacio bidimensional, de lo cual resulta una ambigüedad que nos hace hablar de pianos tridimensionales. Esta ambigüedad entre lo pictórico y lo escultural es evocada también por la superficie de algunas de las piezas. Sin título No. 101, 1997, está hecha en madera cubierta de esmalte, pero se ve exactamente igual a Sin título No.102, 1997, que está elaborada en espuma de goma. Sin título No.103, 1997, está hecha de structolight, un material que imita el cemento. Esta mutabilidad de forma y superficie parece ser el centro del proyecto de Chilindron. Como si fuera una embaucadora del espacio, ella mina la certeza de la tridimensionalidad de los objetos sobre la que se basan la arquitectura y los muebles, y se propone experimentar más allá de los requisitos funcionales.

Exposición Individual: Marta Chilindron — imagen 1
Marta Chilindron. Vista de la exposición en la Galería Cecilia Torres Ltd. 1997. Cortesía de Galería Cecilia Torres Ltd. Nueva York.

Una pequeña maqueta de una pieza desechada, Sin título No.6, 1986, desobedece el eje vertical/horizontal del espacio cartesiano y materializa la pirámide que, por su perspectiva, permite la representación de objetos tridimensionales sobre una superficie bidimensional. Esta obra se compone de varios elementos, entre los que están un estante para libros y una mesa que se prolongan diagonalmente hacia el piso, haciendo que los muebles converjan en un mismo eje horizontal. Aquí, la sensación de distorsión se hace más dramática, y la interpretación, más compleja. Chilindron no sólo está jugando con las convenciones de la pintura y la escultura en términos de forma y superficie, sino que también está manejando la abstracción implícita en el modelo de la representación perspectiva, la cual se hace aún más evidente cuando se aplica a la “escultura”.

Sus últimas obras pueden interpretarse de manera más simple cuando se comparan con la retórica figurativa que transmiten sus obras de los ochenta. No obstante, en las más recientes se pueden observar, en un grado más alto, la abstracción y la arbitrariedad del espacio cartesiano —expresado aquí por la supresión de la tridimensionalidad convencional y la alusión al esquema en perspectiva de las ortogonales que convergen en un punto común (en este caso, un eje común)—. Esta es la razón por la que la primera impresión que tuve fue la de unos marcos y planos apilados uno contra otro. El hecho de que la obra no se refiera a algo se demuestra si se interpretan estas últimas piezas sin tener en cuenta las primeras; una cierta carencia, una cierta ausencia parecen ser el tema de esta obra. Este vacío parece ser doble: por una parte, se refiere a la superficie virgen antes de la representación, sobre la cual la artista proyectará el mundo; por otra, se refiere a la convencionalidad del espacio pictórico ya organizado conforme a ciertos marcos conceptuales y formales; así, como si subrayara los marcos conceptuales que limitan nuestra percepción, domesticada para propósitos instrumentales y funcionales, puede interpretarse el efecto de marco de algunos de los elementos empleados en esta obra reciente.

La obra de Chilindron parece estar cultivando una impenetrabilidad que crea conflicto en la relación entre objetos y sujetos, entre el mundo y nuestra percepción de él. El suyo es un proyecto ubicado en el límite entre imaginación y realidad, entre percepción y concepto; por eso estas piezas nos recuerdan, en cierta forma, una “poética del espacio”.

MÓNICA AMOR

Marta Chilindron, por Monica Amor | artnexus