Exposición Individualjul 1997 - sept 1997· Por Stuart Ashman

José Bedia

Museo de Nuevo México

Esta exposición del artista cubano, residente en Miami, da una rápida pero profunda mirada a la búsqueda que realiza en las tradiciones espirituales y contemporáneas de grupos tribales de América y África.

Al entrar en un enorme espacio abierto, el público se encuentra con una gran instalación que representa un barco atravesando el océano. Esta obra trata un tema compartido por muchos cubanos y por quienes llevan sobre sí el peso de estar distanciados de su tierra natal. El barco, hecho de bloques de concreto, está lleno de tierra. Esto representa la necesidad que el artista tiene de irse, y su deseo de llevar su tierra consigo. Un par de aletas de buceo con pesas y unos rieles de acero simbolizan, además, el peso que conlleva semejante travesía. Un altar de viejos edificios, ron y tabaco se presenta, además, como ofrenda y como recuerdo de la tierra que quedó atrás.

Exposición Individual: José Bedia — imagen 1
José Bedia. Por arriba de Kalunga. 1997. Instalación en técnicas mixtas. Cortesía del New Mexico Museum of Art. Santa Fe, New Mexico, EU.

Un examen cuidadoso de esta compleja y extensa exhibición nos muestra una búsqueda sincera de símbolos y significados tribales. La información viene de dentro—el artista no es un simple aficionado en lo que a participación en rituales y ceremonias se refiere. Ha visto (y ha participado en) numerosos rituales indígenas americanos y tradiciones afrocubanas. Él mismo es un iniciado en la tradición Palo Monte.

Las obras, visualmente estimulantes y enriquecedoras, están llenas de contenido. Es ese contenido el que las hace inmediatamente accesibles y el que invita al público a investigar.

Contrariamente a muchos de sus colegas que trabajan el género de la instalación, José Bedia demuestra que es un dibujante consumado. En una obra titulada Al límite de lo posible, Bedia representa La Habana Vieja en un tono sepia/ocre que evoca un sentimiento extraño, como si fuera la memoria de un sueño. La obra muestra viejos edificios sostenidos por rieles metálicos (están sostenidos para evitar el colapso). En esta obra usa, además, el lenguaje en varias dimensiones —palabras como diseño, como canto y como jerga. Las palabras son también un código usado por el común de la gente para crear una comunicación secreta: fula, jaba, jama, jeba, chiva, tropa, yuma, yimbe demuestran, además, la influencia de la lengua africana en la jerga cubana.

Otra instalación, Buey suelto, muestra un toro de plástico con muletas (una referencia a Babalú-Ayé, un santo afrocubano), halando un grupo de gente, con todas sus pertenencias, atado con cadenas a una figura negra dibujada en la pared. Aquí, como en muchas otras obras, Bedia juega exitosamente con la idea de bidimensionalidad y tridimensionalidad. Las imágenes planas, dibujadas en las paredes con pintura negra chorreada, tienen partes que sobresalen, trayéndolas a nuestra dimensión —del símbolo a lo real.

Este artista demuestra una investigación y una experiencia sinceras y una gran habilidad para expresar visualmente lo que vale la pena resaltar.

STUART ASHMAN

José Bedia, por Stuart Ashman | artnexus