Jesús Soto

Jesús Soto. Cubo penetrable. 1996. 4,5 x 5 x 5 m. Foto: Armas-Lepage.

Monografíajul 1997 - sept 1997· Por Fernando Carvallo

Jesús Soto

De la fidelidad a una búsqueda

A propósito de una retrospectiva de Jesús Rafael Soto en la Galería Nacional Jeu de Paume de París, la cual será expuesta en Alemania, España, Noruega, Brasil, Colombia, Argentina y terminará su periplo en Venezuela. 

En la Francia de nuestros días es excepcional asistir a una exposición que merezca a la vez el entusiasmo del público y la aprobación unánime de los críticos. Un intenso debate sobre la situación del arte contemporáneo sacude el mundo de la plástica, exacerbando las suspicacias, los juicios perentorios, los balances apocalípticos y los anatemas. El punto de partida es la disminución de la frecuentación de los museos, la grave recesión del mercado del arte y el sentimiento que la obra de artistas franceses despierta cada vez menos interés en el extranjero. Estos hechos son graves en un país que ha venido haciendo un esfuerzo presupuestal considerable para la promoción de la creación plástica contemporánea. La revista Esprit, el director del Museo Picasso, Jean Clair, el académico Marc Fumaroli y el filósofo Jean Baudrillard han reavivado una tesis que ha resurgido cíclicamente en Francia al menos desde fines del siglo XlX: la producción reciente, carente de criterios estéticos, habría renunciado al rigor y a la formulación de objetivos, desembocando en la negación del arte y en el justificado rechazo del público1.

De ahí que el éxito de la muestra retrospectiva de Je sus Rafael Soto constituya una razón de esperanza, al confirmar su capacidad de suscitar en los espectadores asombro, deseo de conocer y placer de contemplar. El éxito de Soto es particularmente meritorio, puesto que suele esperarse que un artista latinoamericano haga profesión de su identidad. Desde que Montaigne recurrió a los indios de América para criticar el dogmatismo europeo y Hegel teorizó el continente americano afirmando que era naturaleza pero no espíritu, un prejuicio tenaz condiciona en Europa la creación latinoamericana. Se espera de ella exotismo, geografía, creencias alucinantes, contrastes violentos y formas pasionales de la política. Frente a ello, debe ser resaltada la fidelidad sin falla a una búsqueda ajena a toda forma de retórica localista. Nacido en 1923 en los alrededores de la Amazonia venezolana, Soto se ganó la vida pintando carteles de cine en Ciudad Bolívar, antes de obtener, en 1942, una bolsa de estudios en la Escuela de Bellas Artes de Caracas.

Monografía: Jesús Soto — imagen 1
Jesús Soto. Dinámica del color. 1957. Plexiglás y acrilico sobre madera. 67 x 67 x 10 cm.

El artista ha recordado de esta manera sus primeros contactos con la institución en la que comenzó su formación: "Al entrar a la Escuela de Bellas Artes hubo algo que me fascinó: una naturaleza muerta de Braque que se hallaba sobre un caballete junto a la puerta de entrada. Sentí en ese momento el mismo interés que cuando me hablaron de poesía surrealista en Ciudad Bolívar. Inmediatamente dirigí mis preocupaciones en ese sentido. Todo comenzaba a girar en torno a ese polo: ¿Por qué eso es una obra de arte?... Desde entonces me sentí insatisfecho y comencé a investigar y a informarme lo mejor posible"2. Más tarde, Seto habría de fascinarse ante el impresionismo ("no lo podía comprender en Venezuela a causa de la violencia de la luz"), Cézanne, el cubismo ("un ejercicio de construcción y ordenamiento de planos"), hasta que en 1950 decide partir para ver y participar en París del "nacimiento de las nuevas tendencias del arte".

El Atelier d' Art Abstrait, el grupo Madí, el Salón Réalité-nouvelles, la Galería Denise Rene marcarían sus primeros pasos antes de concluir con un juicio severo: "A mi llegada a París todo el arte, incluido d de los artistas geométricos, estaba hecho con formas que me recordaban las que yo había utilizado para realizar retratos y paisajes. Para mí, eso no era abstracción sino simplificación de la figuración"3.

Un oportuno viaje a Holanda para conocer la obra de Mondrian iba a orientarlo en su búsqueda. Su objetivo era renunciar a todos los elementos y recursos del arte figurativo, para hallar un lenguaje que hiciera avanzar el arte abstracto. Soto experimenta con la multiplicación de un elemento simple, el cuadrado, lo que lo llevará al descubrimiento progresivo de la repetición, la serie, el ritmo. Parece una coincidencia que sea justamente Mondrian la fuente de su nueva inspiración, siendo el artista holandés el objetivo favorito de ciertos adversarios del arte contemporáneo. (cf. Ojos bonitos, cuadros feos, Mario Vargas Llosa, Ed. Peisa, Lima, 1996).

Monografía: Jesús Soto — imagen 2
Jesús Soto. Primer cuadrado vibrante. 1958. Metal y madera 60 x 60 cm.

A partir de 1951, y durante 10 años, Soto se ganará la vida tocando guitarra, mientras el reconocimiento de su obra despega y se hace internacional. La música serial y dodecafónica influenciará su búsqueda de un nuevo lenguaje plástico. Soto ha insistido en su deuda con el compositor francés Pierre Boulez y el libro de René Leibowitz sobre la escuela de Arnold Schonberg. Ha declarado también que sus obras aspiran a producir el mismo impacto sobre los espectadores que una partitura ante un músico capaz de leerla. Durante esos mismos años cincuenta, Nathalie Sarraute revoluciona la novela intentando una narración abstracta, sin personajes, lugares ni intriga, inspirada por su familiaridad con la pintura contemporánea.

La Galería Jeu de Paume, situada en uno de los extremos del Jardín de la Tullerias, sirvió para exponer hasta mediados de los ochenta a los artistas impresionistas, así como Van Gogh y Gauguin. Desde entonces fue transformada en Galería Nacional, consagrándose a grandes muestras de  artistas contemporáneos. La crítica francesa ha exaltado la retrospectiva. Soto hace vibrar el juego de la pelota, anunciaba Beaux-Arts en la carátula, para denominar el ensayo correspondiente a la exposición Vibraciones y vértigos. Por su parte, Le Journal des Arts optaba por abordar la muestra bajo el sugestivo título de "Las músicas de Soto". Otras publicaciones enfatizan la dimensión lúdica, la sobriedad, la variedad de materiales, el sentido del color, las connotaciones expresionistas de los años sesenta, la evolución hacia instalaciones expresionistas, la originalidad de sus Penetrables, la voluntad de hacer participar al espectador o su aspiración universal.

Monografía: Jesús Soto — imagen 3
Jesús Soto. Leño azul y negro. 1960. Madera y metal.135 x 90 x 10 cm.

Las 103 piezas de Soto exhibidas en el Jeu de Paume provienen de colecciones y museos de diversos países, algunas de las cuales no habían sido mostradas en Francia desde la retrospectiva de 1969 en el Museo de Arte Moderno. Una cuarta parte de ellas pertenece a la Fundación que el artista ha establecido en su ciudad natal. Las obras expuestas abarcan su creación entre 1951 y 1996, durante los cuales el artista no ha cesado de pasar largas temporadas en París. Son 45 años de una producción que se ha confrontado permanentemente con otras búsquedas: Duchamp y Calder, Malevich y el Bauhaus, Vasarely y Tinguely, Agame Yves Klein, Los Nuevos Realistas y el Grupo Zero. Pero es su adhesión al arte cinético (que no al cinetismo), lo que permite hallar una manera simple de abordar su obra. Desde los años 60, en que criticó los intentos por presentarlo como un discípulo de Vasarely o un epígono del op art, Soto ha procurado definir su proyecto: "Vasarely es un pintor óptico que se limita a la bidimensionalidad. Yo, por el contrario, me considero un pintor cinético... Lo que me interesa es la transformación de la materia. Tomar un elemento, una línea, un pedazo de madera o de fierro y transformarlo en pura luz... transformarlo en vibraciones. Hacer que una materia sólida se vuelva aérea, esa es mi preocupación actual. No se trata sólo del movimiento, sino también de la transformación de los elementos"4. La importancia del arte cinético, y de la obra de Soto en la formulación de la Sensibilidad estética, contrasta con su relativo declive a partir de los años ochenta, tal como ha explicado el crítico inglés Guy Brett5.

Las obras de los años cincuenta son principalmente pintura sobre madera o papel: Paralelas interferentes, Repetición óptica, Rotación, Progresión, Estadio para una Serie, Puntos blancos sobre puntos negros, Metamorfosis de un cubo. A mediados de esa década aparecen obras que usan el metal, el plexiglás (metacrilato de metilo) y que comienzan a llevar nombres referidos a la vibración (Estructura cinética, 1955; Dinámica del color, 1957; Desplazamiento de varios elementos,1957). Primera vibración, de 1957, introduce el alambre, más adaptado al empleo posterior de "isorel" (cartón prensado). Puntos de goma, de 1961, recurre a la tela, el yeso y la cola. De la década del sesenta datan piezas en madera, metal y alambres, entre las que se destaca Leño azul y negro, de 1960. Algunos murales que superan los cinco metros son expuestos junto a piezas diminutas, como La aguja, madera pintada de diez centímetros de lado. Gran cadmio con hueco, de 1971, consagra él uso del color para denominar sus pinturas, a las que incorpora hilos de nylon. Una pintura acrílica sobre madera y metal, de 4m x 2m (Aleatoria II), Esfera concordia, con aluminio y nylon, así como Cubo penetrable, al interior del cual el espectador puede pasearse, constituyen las obras más recientes de la exposición (1996).

Monografía: Jesús Soto — imagen 4
Jesús Soto. Virtual cobalto sobre rombo. 1977. Metal y madera.102 x102 cm.

El espectador que observe con atención las piezas de Soto saldrá de la muestra con la impresión de haber asistido al desarrollo de un artista a partir de sus intuiciones iniciales. Domina la sensación de coherencia y de perseverancia inalterable en un camino, pese a la incorporación de elementos nuevos y a la extrema diversidad cromática. La idea de Soto, según la cual "el arte y la ciencia llevan a cabo una acción común ante las interrogaciones universales", parece plenamente justificada. De la misma manera que la representación del cuerpo humano durante el Renacimiento evolucionó según el desarrollo de los descubrimientos médicos y anatómicos6, la obra de Soto parece acompañar los hallazgos de la fisiología de la percepción, así como la observación de lo infinitamente grande o infinitamente pequeño de la física contemporánea. Por eso ha explicado que la metafísica es una física inacabada y que el arte debe expresar las nuevas ideas de la ciencia sobre el espacio, la forma, la vibración y el universo.

Su pintura ha evolucionado hacia la creación de obras monumentales que hoy forman parte del paisaje urbano de varias capitales del mundo. De ahí su insistencia en la voluntad de integrar su trabajo a la arquitectura y al trabajo en equipo: "Me parece que es una posición coherente en el arte que, desdichadamente, fue interrumpida citando aparecieron las posiciones románticas, cuando los artistas se volcaron hacia el intimismo. Se perdió así la idea maravillosa de los griegos, del arte medieval y del renacimiento de un arte monumental y de participación"7.

La exposición retrospectiva de Soto, inaugurada en París el 7 de enero, será expuesta después en Alemania, España, Noruega, Brasil, Colombia, Argentina y terminará su periplo en Venezuela. Su curador es el director de la Galería Jeu de Paume, Daniel Abade. Ha sido editado un catálogo con textos de Marc Collet y Arnauld Pierre, así como un poema "gráfico" dedicado a Soto por el escritor Michel Butor, que lleva el sugestivo título de La respiración del cuadrado.

NOTAS

1. C f. El informe "La extrema derecha ataca el arte contemporáneo", Art Press , No. 223, abril de 1997, París. 

2. Soto, pintura figurativa 1944-1950, catálogo de Exposición, Galería de Arte lnciba, Palacio de las Industrias, Caracas, 1971.
3. "Teoría de Jesús Soto", E l Minero , Caracas, vol. 7, No.11, septiembre-octubre 1967, p. 5.
4. Entrevista con Carlos Díaz Sosa, "La gran pintura es cosa de progreso histórico", El Nacional, Caracas, 1/8/ 1966. 

5. Lecinétismeet la traditionen peinture et sculpture, GuyBrett, Artstudio, París, No. 22, otoño 1991, pp.84-92. 

6. L'invention du corps, Nadége Laneyrie-Dagen, Flammarion, París, 1997.

7. “Jesús Soto y la integración del espectador a la obra", Clara Porro, Geomundo, Vol.4, p. 214 (Feb.l980) Panamá.

FERNANDO CARVALLO

Filósofo y periodista peruano radicado en París. 

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