Exposición Individualjul 1997 - sept 1997· Por Nicolas Guagnini

Jac Leirner

Galería Lelong

En la fórmula de salutación que sirve de título a la muestra de la artista puede concentrarse, simultánea o alternativamente, la cordialidad o la hipocresía. Esta cualidad del lenguaje, su ambigüedad, la precariedad de la posibilidad de comunicar, ha sido sistemáticamente una estrategia del conceptualismo brasileño para, paradójicamente, revelar. Como ejemplo paradigmático del uso de diferentes sistemas simbólicos interactuando para resignificarse, o inclusive para denunciar, podemos citar el conjunto de obras denominadas por su autor, Cildo Meireles, como Intervenciones en circuitos ideológicos e Intervenciones en circuitos antropológicos.

La obra de Jac Leirner es una suma de acumulaciones ordenadas. Lo acumulado han sido, a lo largo del desarrollo de su obra en los últimos años, cubiertos y frazadas robados de diversos vuelos en avión, bolsas de los gift shops y librerías de muchos de los museos más interesantes del mundo, y, en el caso de esta muestra, tarjetas de presentación de gentes del mundo del arte: curadores, coleccionistas, directores de museos, críticos, artistas y otros personajes más indefinidos o periféricos. En suma, una breve autobiografía relatada por el obsesivo y deliberado acopio de los trazos que podrían conformar la supuesta narrativa. Es también este conjunto de objetos un fiel testimonio del grado de autorreferencialidad que implica la práctica artística —y la pertenencia al "mundo" del arte— unos veinte años después del establecimiento de la genealogía conceptual a la que pertenece la artista.

Exposición Individual: Jac Leirner — imagen 1
Jac Leirner. Encantado de conocerte (mezcla de color). 1997. Tarjetas de presentación, pernos, plexiglás, alumnio y madera. 97.5 x 5.5 cm. Cortesía de Galería Lelong. Nueva York.

Pasemos al orden de esta acumulación, las tarjetas. El ordenamiento viene a parar, en este caso, en otro índice, el de los gustos e influencias que conforman la elegante sensibilidad de Leirner. La poética propia de la peculiar aproximación a lo formal propia del arte brasileño se toca con la estética del minimalismo, y con las lecturas subversivas que ha hecho Félix González Torres de ese movimiento. Los factores que concurren a decidir cómo se agrupan las tarjetas en cada una de las once piezas son aleatoriamente precisos, casualmente concretos, lo que termina de revelar la idiosincrasia de las relaciones entre las personas representadas por ellas. Líneas horizontales de tarjetas pueden ser armoniosamente generadas a partir del color, el tamaño, o el contenido, como aquellas que ostentan iniciales en mayúsculas, generalmente de personas ligadas a empresas.

Si consideramos esta muestra como un guiño dentro de la obra de Leirner, antes que como una vuelta de tuerca, no podemos dejar de apreciar los pequeños guiños diseminados dentro de ella. Lo autobiográfico emerge cuidadosamente en la forma en que Leirner se incluyó en una de las obras: representada no por una tarjeta sino por una credencial de acceso a la Bienal de São Paulo, ubicada invertida, que la acredita como montajista de una sala con obras de Mira Schendel, junto a una credencial análoga, no invertida, de José Resende. La tarjeta siguiente reza "Coiffeur de las Artes", y perteneció antes de circular al esotérico Tunga. Unos casilleros más allá, en el pequeño juego de la propia ubicación dentro de la propia tradición, encontramos a Saint Clair Cemin. Otro eficaz chascarrillo, esta vez formal, consiste en una hilera de tarjetas rotadas unos grados de su soporte, un listón de madera. La ruptura de la horizontalidad (las tarjetas forman una diagonal que parece caerse del soporte) y la delación humorística de la banalidad de la burda conformación del objeto remiten una vez más a la desestabilizadora precariedad, a la futilidad de todo orden... y de toda tarjeta de presentación.

NICOLAS GUAGNINI

Jac Leirner, por Nicolas Guagnini | artnexus