Guillermo Núñez es un artista chileno que desde la década del 50 es ampliamente conocido en su país. Allí realizó, en 1993, una amplia retrospectiva titulada Retrato hablado, que tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo. Durante algunos años se radicó en París y, en numerosas ocasiones, ha mostrado su obra en distintos países europeos, así como en Norteamérica y Suramérica. Ahora, por primera vez, realiza una exposición individual en la ciudad de Santafé de Bogotá. La muestra, que se exhibió del mes de febrero al mes de mayo, estuvo conformada por dos trabajos en los que se recogen sus intereses más recientes, Alquimia y la instalación ¿Qué hay en el fondo de tus ojos?, en los que recurre esencialmente a la serigrafía y el dibujo. Se trata de obras de carácter expresionista, que se fundamentan en la memoria y en la conciencia, privilegian la importancia del proceso sobre la obra terminada, y en ambas se busca, ante todo, motivar una percepción activa por parte del espectador.
El montaje de estas obras ocupó dos amplias salas longitudinales, y por las características del mismo, en una de ellas, el espacio se convirtió en una especie de corredor invadido por una sucesión de serigrafías sin marco que se adherían directamente a la pared y a unos paneles centrales, de manera que la multiplicidad de imágenes presentaba un aspecto apabullante por la cantidad de serigrafías exhibidas, así como por el vigor del trazo y la fuerza de la forma que prevalece en cada una de ellas. En la segunda sala, al fondo, se colocaron las obras de la serie ¿Qué hay en el fondo de tus ojos?

Alquimia es un proyecto que se inicia en 1993, y en su elaboración se entrecruza una labor literaria y plástica. A través de los escritos que la conforman, conocemos los propósitos de la obra de Núñez, su interés por lo procesal, así como el destino de sus vivencias que, activadas por la potencia de la memoria, se recuperan como recuerdos que posteriormente se convierten en imágenes de fuerte tono expresionista en los que se roza la abstracción. Alquimia está conformada por obras gesticuladoras imbuidas de una gran fuerza en el trazo, y resulta sorprendente que en esta proliferación de gestos que se suceden uno tras otro, en ningún momento se siente agotamiento ni repetición; por el contrario, hay una vitalidad arrolladora que es la que perpetúa este proceso infinito de imágenes que están en posibilidad de ser transformadas por el propio Núñez, o por otros. De esta manera, como parte de este proyecto, se exhibieron las serigrafías que fueron intervenidas por algunos artistas colombianos, especialmente invitados a integrarse a este proceso; entre otros, Manuel Hernández, Gustavo Zalamea, Maria Elena Bernal, Maria Angélica Medina, Pedro Pablo Ramírez y Liliana González. Cada uno de ellos transformó, o completó, de acuerdo con su visión personal, una serigrafía de Núñez.
En la abundante escritura que hace parte de su obra plástica, se precipitan también recuerdos nefastos que se ligan con las duras experiencias latinoamericanas de décadas pasadas. Surge así el dolor y el miedo que genera la tortura; entonces emergen experiencias traumáticas que han dejado profundas cicatrices en su conciencia y en su memoria, recuerdos y vivencias que son los que dan forma a la instalación ¿Qué hay en el fondo de tus ojos?, obra que, según las propias palabras de Núñez, "exorciza estas imágenes. .. permite que la vida sea posible otra vez... y que el amor y la sonrisa terminen con la tortura y el odio".
En los dos proyectos se reconoce una actitud con la que pretende abarcar el arte y la vida, pero ninguno de los dos se agota en el acto expresivo que culmina en la imagen definitiva; para él, es sumamente importante el proceso y la participación del espectador; por esa razón, en este segundo trabajo, invita al espectador a entrar en una relación activa, para lo que se dispuso una amplia mesa provista de lápices y papel con los que el espectador podía entrar a participar a través de la escritura y el dibujo, incentivado por la sucesión de imágenes con los ojos vendados, y por las frases, que son los elementos centrales que conforman este proyecto.
En la obra de Núñez encontramos dos rasgos esenciales que han sido importantes para el arte de nuestro siglo: el arte como expresión y el arte como recepción; en cada uno de estos énfasis se descarta el arte como acto formal puro, o como visualidad pura; hacer arte se refiere a un hacer que involucra una acción humana ligada a la conciencia y a la memoria, ligada a la experiencia vital, tanto de quien hace el arte como de quien lo recibe. De esta manera, la apabullante presencia de las serigrafías de Núñez propone un recorrido que, según el espectador que lo recorra, puede tener una lectura múltiple, y si alguno se arriesga, puede ser la posibilidad de descubrir en sí mismo, a través del otro, el valor del arte como auto- expresión.
MARTA RODRÍGUEZ
