Es poco común visitar una galería y encontrarse con una muestra individual que, por la selección y la calidad de las obras expuestas, bien podría estar en un museo. Éste es el caso de la individual del maestro Armando Morales, presentada en la Galería Gary Nader. Por primera vez se puede apreciar en Miami una mini rretrospectiva de este artista, que incluye una selección de la gama de temas, técnicas y estilos que ha manejado a lo largo de su carrera.
La obra más temprana de la exposición es Paisaje de Granada (1953), una verdadera joya que ilustra un paisaje costero con palmeras, inspirado en el lago Nicaragua, en cuya ribera se encuentra Granada, su ciudad natal. Le siguen cronológicamente varios cuadros del período abstracto de los años cincuenta, entre los que se encuentran Sin título (1957) y Metamorfosis (1957). En ellos se descubre el uso de capas de color y el raspado, técnica que eventualmente desarrolla el maestro para lograr la textura y el colorido que caracterizan su obra.

Varios cuadros de los años setenta ilustran un estilo más realista. Se destacan Desnudo frente a un gramófono (1973), una composición que presenta un cuerpo femenino sin rostro cuya cabeza repite la imagen del objeto, y Prueba penosa (Ordeal), de 1975, un cuadro de grandes dimensiones que incluye dos figuras femeninas y una cabeza de caballo, en un espacio arquitectónico imaginario. Una de las piezas más bellas de la exposición es Dos bañistas (1978). En ella aparecen, en un primer piano, una mujer agachada lavando una tela blanca en una orilla, y en el fondo, un torso de mujer con el agua hasta las rodillas. Por los tonos sombríos da la impresión de tratarse de una vista nocturna. Sin embargo, este tipo de colorido corresponde, en el caso de la obra de Armando Morales, a una situación atmosférica más que temporal. El tema de las bañistas y el manejo más realista de los cuerpos desnudos se consolidan en las obras de los ochenta. En Desnudo con manzana (1981) y en Mujer entrando en el espejo (1982), las mujeres son representadas como volúmenes integrados a la composición de la obra.
Otros temas manejados periódicamente por este artista son los bodegones y las selvas. Los primeros están representados por Manzanas (1973) y por Papayas y caja (1985). Esta última ejemplifica una serie de composiciones que se caracterizan por su hermoso colorido, por un inconfundible manejo de la luz y el uso de prismas. Dos selvas, Jungla (1991) y Selva tropical (1992), pueden ser consideradas como las mejores piezas de la exposición. Ambas representan la fascinación del artista por la naturaleza y por la riqueza de espacios y verticalidades que éstas representan.
No faltan los bocetos en óleo sobre papel, montados en lienzo, esbozos iniciales de obras que eventualmente han sido realizadas en gran formato: Tres desnudos (1971), Paisaje de Venecia (1988) y Mujeres entrando en un espejo (1985). Finalmente, hay que destacar la obra Circo (1992), un pastel que recrea muchos de los elementos mencionados anteriormente, tanto a nivel temático (desnudos y caballo) como a nivel formal (tonos grisáceos, manejo del color y de la luz, prismas), y que logra recrear, en una técnica diferente, la riqueza de los cuadros al óleo.
NOTA
La muestra será exhibida próximamente en el Museo Pedro de Osma de Lima, Perú, y en la Galería Tomás Andreu, en Santiago de Chile, Chile.
FRANCINE BIRBRAGHER
