Exposición Individualabr 1997 - jun 1997· Por Clayton Kirking

Williams Carmona

Brewster Arts Limited

La segunda exposición individual de Williams Carmona, un artista cubano que reside en Puerto Rico, realizada en Brewster Arts Limited, se caracterizó por la introducción de nuevos elementos. A su primera exposición en noviembre de 1995, le siguió otra en abril de 1996 en el Museo de las Américas en San Juan, Puerto Rico. Se puede apreciar una clara progresión en esta serie de exposiciones. En contraste con la obra de su primera exhibición en 1995, todas las pinturas aquí exhibidas fueron hechas en acrílico sobre lienzo. En la anterior, el artista había trabajado con óleo. Este cambio en el medio de expresión, que permite una pintura más detallada, más firme, más definida, implica un estilo más riguroso. Las líneas más definidas, los bordes más marcados y las superficies más planas representan un cambio explícito de técnica en comparación con sus primeras pinturas. Estos cambios de material se reflejan en la temática y contenido de su obra actual.

Exposición Individual: Williams Carmona — imagen 1
Williams Carmona. Mi vida es peor que la de San Sebastián, 1996. Acrílico sobre lienzo. 35.5 x 27.9 cm. Cortesía de Brewster Arts, Nueva York.

Como vimos en su primera exposición, el artista emplea en su obra un grupo de personalidades surrealistas. En los meses que han transcurrido desde el verano de 1995, Carmona ha perfeccionado este grupo tanto en número como en fuerza. Este desarrollo de una iconografía muy personal y más sutilmente armonizada, le han permitido crear pinturas cuyas historias son relatadas por “personajes” con los cuales el espectador se familiariza rápidamente. Sucede algo parecido cuando observamos una pintura de Leonora Carrington, los personajes se vuelven familiares y mantienen un reconocido lugar en el panteón de figuras y símbolos etéreos que pueblan sus pinturas. Una mujer canosa, una figura masculina de cara redonda como la de un gnomo, pálidas figuras desnudas al igual que peces y huevos aparecen en su obra una y otra vez. El artista parece sentirse más seguro con estas figuras que con las de la anterior exposición, más preparado para emplearlas con el fin de expresar sentimientos complejos. Teniendo este vocabulario a su disposición, él ha empezado a producir pinturas que están implícitamente cargadas de simbolismo personal y nostalgia. Estas simbólicas imágenes se pueden interpretar como narrativas, como afirmaciones concisas o, tal vez, como memorias de ensueño impregnadas de un sentido de surrealismo.

Las pinturas de esta exposición —todas a mediana escala— sugieren niveles de existencia que están íntimamente relacionadas entre sí. Mi vida es peor que la de San Sebastián entabla un diálogo entre la figura principal, la imagen de San Sebastián pintada sobre un lienzo montado en un bastidor, y el santo que parece estar en dos o tres dimensiones a la vez. Hay un segundo ejemplo de diálogo espacial y metafísico entre el artista que se ve pintando aquí y su sombra que se extiende desde el piso plano y penetra a la tercera dimensión ocupada por las otras figuras. Una pequeña y corpulenta figura sentada sobre los brazos del artista guiándole su pincel, es otra de las conexiones entre los actores. Toda la escena está ligada por la sombra de San Sebastián que se extiende hacia el espacio exterior de la pintura a medida que se desvanece hacia el borde del lienzo. Carmona emplea repetidamente estos métodos. En efecto, esta imaginación se basa en la psiquis e historia del artista mismo.

Puesto que casi siempre ubica estos escenarios de aislamiento e interrelación en paisajes llanos y desolados, es posible interpretarlos como metáforas alusivas al exilio: Una situación que reconoce la separación como un hecho, pero se aferra firmemente a las relaciones entre el pasado y el presente y con la esperanza de una futura reconciliación entre los dos. Aunque en la obra de Carmona no hay una referencia explícita a la política contemporánea, estas pinturas se pueden ver como reflexiones sobre aspectos relacionados con la política tanto internacional como personal. Las pinturas están pobladas de figuras que podrían representar amigos o familiares ausentes, separados por la muerte, fronteras impuestas por la naturaleza o por el hombre. Por ejemplo, los peces no están restringidos por los límites de las fronteras nacionales y son representados en Apágalo con Nada, que mi Casa se Quema como jinetes llevados por el aire lejos de una casa que está en llamas. Más que una representación de un medio de transporte fantástico, se podrían ver como un medio para volar a lugares más seguros.

Esta exposición que ocupaba toda la galería, se extiende desde la recepción de la galería hasta una instalación construida en el ascensor. En esta pieza una sombra fantasmagórica pintada sobre la pared estaba conectada a una bolsa de goteo llena de pintura rojo sangre que colgaba del techo. Una contrafigura más grande que el tamaño natural, recibía a los espectadores a medida que entraban a la galería. A lo largo de la exposición los marcos negros de inspiración flamenca estaban conectados de manera similar a los aparatos intravenosos. Este inexplicable elemento de la muestra, a la vez que impartía un cierto grado de dramatismo e impacto le quita mérito a las obras entre sí. Hubiera sido una experiencia más satisfactoria, apreciar los cuadros (algunos de los cuales estaban cubiertos con un terciopelo negro) individualmente, sin la presencia desorientadora del equipo médico ambiguo. Este elemento debilitó lo que de otra parte fue una exposición imponente.

CLAYTON C. KIRKING

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