La exposición Nuevos Ordenes Mundiales: Pintura de Castas y la América Latina Colonial, llevada a cabo en la Americas Society Gallery de Nueva York, se centró en las pinturas relacionadas con el tema de las castas, una serie única de imágenes que describen a las parejas y sus vástagos nacidos de la mezcla de razas que se originó en México, Perú y Bolivia durante los siglos diecisiete y dieciocho. El sistema de castas clasificaba a las personas de raza mixta, de ancestro español, indígena o africano. Las parejas y sus vástagos fueron retratados con sus trajes típicos, realizando tareas cotidianas o en su tiempo libre y rodeados de flora y fauna propias de su región. Los artistas incluyeron inscripciones para catalogar los diversos tipos raciales y la mayoría de las series estaba encabezada por un hombre español y una mujer indígena con su hijo mestizo. Las pinturas de castas fueron con frecuencia producidas en series de dieciséis cuadros y agrupadas de acuerdo con los estándares de jerarquía racial de la colonia española. Los visitantes a la Americas Society Gallery en Nueva York pudieron apreciar dos series completas de castas; una rara oportunidad de examinar las taxonomías visuales de la raza realizada por artistas que trabajan en este género.
La curadora de la exposición, liona Katzew, analiza varios aspectos de este género, que es exclusivo de América Latina. Cuatro obras del famoso pintor mexicano Miguel Cabrera, pertenecientes a colecciones privadas, están expuestas, junto con otras cuatro obras del Philadelphia Museum of Art, que rara vez se exponen, para examinar en qué forma los pintores de casta transformaron las fuentes europeas. Escenas domésticas y bodegones fueron adaptados por pintores como Cabrera para representar parejas de raza mixta con su progenie en su ambiente natural. Los visitantes a la exposición pudieron, por ejemplo, ver una divertida escena hogareña, de Albarazado y Mestiza, Barcino, en la que Cabrera retrata a una madre buscando piojos en la cabeza de su hija. Junto a éste había un cuadro que reproducía una copia de una escena similar en el Norte de Europa.

Productos de la industria de la Colonia, tales como tabaco, animales y alimentos, considerados por los europeos como algo exótico, por ejemplo, loros y aguacates, son representados con ex- quisitos detalles y, con trecuencia, clasificados de manera similar a los tipos raciales representados en la muestra.
En la exposición se incluyó la primera pintura de castas conocida, realizada en México por un miembro de la familia Arellano, y lleva una inscripción que identifica a la modelo como: “Hija de una Negra y un Español en Ciudad de México, Capital de América el 22 del mes de Agosto de 1711”, la cual, junto con el elegante traje, los lujosos accesorios y el carácter de la modelo, sugiere cierto grado de orgullo local por parte del patrón y pintor. Esta obra da lugar al tema de las posibles funciones de este tipo de imágenes, y en su ensayo escrito para el catálogo, Katzew sugiere dos de estos temas1: Por una parte, están aquellas como el de la obra de Arellano que acabamos de citar, la cual puede ser vista como parte de un proceso de formación de la identidad para temas de la colonia. Por otra, están aquellas pinturas de castas dirigidas a las élites locales y autoridades españolas y que presentan una taxonomía visual de la raza en las colonias, la cual tiene como objeto reafirmarle a los espectadores la rigidez de la jerarquía social. En la exposición también se incluyeron ejemplos poco comunes de pinturas de castas producidas en Perú y Bolivia. Dos obras anónimas que se encuentran ahora en la colección del Museo de Antropología (que tiene varias obras importantes de este tipo) fueron originalmente encargadas por el virrey Manuel Amat y Juniet y enviadas al príncipe Carlos IV en 1770. Katzew cita una carta del virrey en la que expone los motivos que tiene para obsequiarle la obra al príncipe: "Considero que es conducente para su ilustración... enviarte un raro producto de estas tierras, como lo es la notable mutación de apariencia, figura color resultante de generaciones subsiguientes de las mezclas de indígenas y negros, y que tiende a estar acompañada proporcionalmente por ciertas inclinaciones y características"2. La obra de José Joaquín Magón, Español y negro hacen mulato, de cerca de 1770, refuerza la jerarquía racial mediante el atavío menos elegante que viste la pareja, y la representación de la madre negra en una actitud indiferente y violenta hacia su hijo. Relatos escritos por españoles demuestran la frecuente creencia de que los descendientes de mezclas de españoles con indígenas eran considerados superiores a aquellos que incluían personas de ancestro africano3.
Otra obra de la serie de Magón muestra aun español más lujoso y modernamente vestido y a su compañera Mestiza sosteniendo con orgullo a sus vástago Castizo, mientras el padre le ofrece al niño un loro brillantemente matizado. Los implementos de escritura puestos sobre la mesa, también sugieren que la pareja pertenece a un estatus social alto, a la vez que en las dos obras, bodegones minuciosamente representados llaman la atención del espectador hacia los alimentos y plantas “exóticos” encontrados en el nuevo mundo. Katzew resalta el hecho de que el convenio de describir grupos familiares en las pinturas de castas promovía una imagen de do- mesticidadque enmascaraban las tensiones raciales y ayudaban a naturalizar toda la jerarquía social retratada en estas 4.
Anteriores estudios de las pinturas de castas han tendido a considerarlas como “documentos" de aspectos de la vida en la Hispanoamérica colonial, como por ejemplo la producción agrícola, las industrias e indumentarias locales. En su ensayo, Katzew se aproxima a las disciplinas que comprenden la historia del arte, historia, antropología y teoría post-colonial para analizar el significado adicional que las pinturas de castas pudo haber tenido para sus espectadores y coleccionistas originales. Katzew no descuida los métodos históricos del arte tradicional tales como el estudio de las carreras de artistas de los cuales se sabe que habían hecho pinturas de castas (muchas obras están sin firmar): la atribución de fechas en las que se realizaron, o el análisis de la relación de las pinturas de castas con pinturas y grabados europeos. Sin embargo, ella también ve las pinturas como representaciones construidas que funcionaban como parte de intentos de las autoridades coloniales españolas para controlar y estudiar los resultados proliferantes y socialmente impredecibles de parejas de raza mixta con el fin de mantener las pinturas y grabados para describir las castas -No te entiendo o Tente en el Aire, -para citar solamente dos- muestra la ansiedad de las autoridades españolas y criollas incapaces de controlar las complejas implicaciones sociales de la mezcla de razas5. Katzew hace un uso cuidadoso de los recursos históricos y primarios para examinar el contexto en el que las pinturas de castas se desarrollaron y las construcciones de identidad racial y jerarquía social que nutrieron la elaboración de este fascinante género pictórico.
NOTAS
1. Leona Katzew. “Casta Painting: Identity and Social Stratification in Colonial México". In New World Orders: Casta Painting and Colonial Latinamerica (New York): Americas Society. 1996). El catálogo ricamente ilustrado, también incluye ensayos de María Concepción Garda Sáiz “The Artistic Development of Casta Painting"; Elena Isabel Estrada de Gerlero, “The Representation of Heathen Indians' in Mexican Casta Painting": y J. Jorge Klor de Alva, “Mestizaje (rom New Spain to Aztlán: on the Control and Classification of Collective Identities". García Sáiz escribió una importante monografía sobre la pintura de castas: Las Castas Mexicanas: Un Género Pictórico Americano (Millán: Olivetti, 1989). La pintura de castas es el tema de la próxima disertación doctoral de Katzew en el Institute of Fine Arts. New York University.
2. Katzew, p. 14-15.
3. Katzew cita ejemplos, p. 10-12.
4. Katzew, p. 13.
5. Katzew, p. 10.
MIRIAM BASILIO

