Coleccionismo en América Latina a comienzos del siglo XX

Joaquín Sorolla. Haciéndose a la mar, 1908. Óleo sobre lienzo. 82.5 x 107.5 cm. Cortesía de la Colección Cintas. Actualmente en el Museo de Bellas Artes de La Habana.

Subastaabr 1997 - jun 1997· Por Alberto Barral

Coleccionismo en América Latina a comienzos del siglo XX

El reverso del "Grand Tour"

Es interesante concentrar nuestra atención en dos colecciones que hoy día forman parte del acervo cultural de sus países de origen. La colección Castro-Maya en Brasil y la colección Oscar Cintas de Cuba

El fenómeno del "Grand Tour" tiene su origen en Inglaterra a finales del siglo XVI1. Es durante ese período que se empiezan a delinear las características del Imperio Británico y la importancia de su política exterior en Europa, como potencia internacional.

Acompaña este desarrollo el crecimiento económico del surgente Imperio inglés de Ultramar, que va reemplazando a España y Francia en la hegemonía de Europa. Es durante el siglo XVIII que se desarrolla al máximo en Inglaterra el coleccionismo de arte, y es durante este siglo que se perfecciona asimismo el "Grand Tour" como viaje de educación para los jóvenes de la élite que parten hacia el Continente al terminar sus estudios2.

El viaje del "Grand Tour" es un aprendizaje que prepara a los jóvenes de las principales familias inglesas para los mejores cargos de la administración pública del pujante Imperio Británico. Esta clase de privilegiados turistas pueden adquirir conocimientos de otras culturas, idiomas o costumbres, instrumentos esenciales para la burocracia administrativa del Imperio. Además, los objetos adquiridos durante el viaje son las obras de arte que empiezan a acumularse en los country houses de Inglaterra.3

Los puntos de visita en el itinerario clásico eran: empezar en París para continuar con un largo viaje por Italia, Venecia4, Florencia, Roma y Nápoles. El regreso, a través de Suiza terminaba en Alemania u Holanda.

Subasta: Coleccionismo en América Latina a comienzos del siglo XX — imagen 1
José de Ribera (El españoleto).San Pedro, 1640. Óleo sobre tela. 122.5 x 95.8 cm. Cortesía de la Colección Cintas.

Es importante señalar como parte del proceso el encargo de un retrato del viajero a un distinguido pintor. El pintor favorito de este retrato-souvenir es Pompeo Batoni5 que crea un próspero negocio entre esta clientela. Sus cuadros se encuentran todavía en la actualidad en colecciones inglesas con la misma frecuencia de Canaletto6, su contemporáneo, que desarrolló una expresión artística directamente relacionada con el "Grand Tour"; las pinturas de vedute (vistas). Con la misma frecuencia se encuentran los retratos de viajeros latinoamericanos, primero por Federico y Raimundo Madrazo7 y más tarde por Sorolla8 y Zuloaga9 en las colecciones latinoamericanas.

En Latinoamérica se empezó a viajar al Viejo Continente con afán de adquirir obras de arte a finales del siglo XIX, ya estando bien establecidas las nuevas repúblicas que se habían independizado al principio de siglo. Esta versión del "Grand Tour" es también compartida por los Estados Unidos, por lo que se le puede considerar un fenómeno cultural en las Américas de acercamiento a las civilizaciones más viejas de Europa. Es ésta precisamente la época en que se empiezan a formar las colecciones privadas norteamericanas más importantes que terminarían luego siendo la base de los museos nacionales.

Las colecciones de Andrew Mellon10 (National Gallery, Washington), Archer Milton Huntington11 (The Hispanic Society of America), Benjamin Altman y Robert Lehman12 (The Metropolitan Museum of Art, Nueva York), todas datan de este período. Se adaptan inclusive las mansiones para museos, luego de la muerte de los coleccionistas, como es el caso de J.P. Morgan13 (Morgan Library, Nueva York), Isabella Stewart Gardner14 (Fenway Court) y Henry Clay Frick15 (Frick Collection, Nueva York), entre las más conocidas.

De las colecciones latinoamericanas que se empiezan a formar en esta época muchas pasan también a formar la base de los Museos Nacionales o enriquecer su acervo. Tal es el caso de la colección de pintura española del siglo XIX, Marquesa de Pinar del Río16(Museo de Bellas Artes, La Habana), la colección de pintura europea e impresionista de Antonio Santamarina17 (Museo de Bellas Artes, Buenos Aires), colección de pintura europea de Alberto Pañi18 (Museo de San Carlos, México).

Subasta: Coleccionismo en América Latina a comienzos del siglo XX — imagen 2
El Greco. Cristo con la cruz, 1590-1595 aprox. Óleo sobre tela. 63.8 x 52 cm. Cortesía de la Colección Cintas.

Como ilustración de ésta trayectoria es interesante concentrar nuestra atención en dos colecciones que hoy día forman parte del acervo cultural de sus países de origen. La colección Castro- Maya en Brasil y la colección Oscar Cintas de Cuba que ilustran las características del gusto de esa época.

Son interesantes los paralelos en los dos coleccionistas, Oscar B. Cintas (1887- 1957)19 y Raymundo Ottoni de Castro Maya (1894-1968)20. Los dos proceden de familias azucareras, pasan tempranos años o parte de su educación fuera de su país de origen, Cintas en Inglaterra, Castro Maya en Francia para regresar a su país a dirigir sus empresas. Desde allí regresan a Europa con frecuencia para formar sus colecciones. En ambos casos se desarrollan colecciones de arte europeo, tanto pintura como artes decorativas y también en ambos casos se destaca un interés por el desarrollo del arte nacional; Castro Maya funda la Socieda de dos Cem Bibliofolos do Brasil21 para la publicación de libros escritos e ilustrados por artistas brasileros contemporáneos y la Sociedade dos Amigos de Gravura, para el desarrollo de la obra gráfica de artistas brasileros. Cintas crea la Fundación Cintas22 con el propósito de proveer becas para artistas cubanos. Por otra parte es curioso notar que aunque no hubo, marcado interés por la política en ninguno de los dos, también desempeñaron cargos públicos. Cintas fue embajador en Washington, Castro Maya desempeñó el cargo de director de la reconstrucción del Parque Nacional de Tijuca.

En ambos casos hubo relación familiar con el arte. La familia de Cintas23 había viajado a Europa en el siglo XIX y varios de sus miembros fueron retratados por Federico Madrazo en Madrid. El padre de Castro Maya había adquirido varias obras de la escuela Barbizon en París; Courbet, Bellange y Rousseau, compradas en subasta en el Hotel Drouot en 1892. Entre 1900-1921 la colección creció en pintura francesa del siglo XIX: Troyon, Ziem y Rosa Bonheur.

Castro Maya continúa cronológicamente24 la colección de pintura francesa iniciada por su padre, enriqueciéndola con cuadros de Guys, Monet, Morisot de la escuela impresionista y la lleva hacia el modernismo con adquisiciones de obras de Matisse, Picasso y Dalí, Derain, Vlaminck, Braque, Seurat, Degas, Miró, Modigliani, Mathieu, Metzinger, Marcoussis, Léger y Dufy, para señalar los más importantes. Se perfila una estética enfocada por la belleza de cada pieza, una sensualidad y preciosismo característico del gusto francés y consecuencia de los años vividos en París y su educación francesa.

El padre de Castro Maya fue un apasionado bibliófilo25 y miembro de Les Cents Bibliophiles en París. Castro Maya compartió esta afición por los libros y enriqueció la biblioteca con notables adquisiciones, particularmente en libros de pintores viajeros que habían dejado testimonios gráficos del Brasil en sus exploraciones. Es importante mencionar los manuscritos de Charles Expilly, con dibujos y más de noventa acuarelas de Franz Keller-Leuzinger y el célebre Voyage Pittoresque au Bresil dejean Baptiste Debret, además de importantes textos con grabados de Rugendas, Auguste Moreau y Abraham-Louis Buvelot. Aquí encontramos otro paralelo con Cintas26 que llegó a poseer la edición príncipe de Don Quijote y la quinta y última versión del manuscrito del Gettysburg Address de Lincoln (Donado a los Estados Unidos, poco antes de su muerte).

En lo que respecta a las artes decorativas, las dos casas que sirven hoy de museo a la colección Castro Maya se conservan, dentro de lo posible, en la misma forma en que habían sido dispuestas por Castro Maya mismo27. Contienen una variedad de muebles y objetos que reflejan la estética francesa para decorar mezclando varios estilos. En realidad se trata de una excelente combinación de muebles brasileros del siglo XVIII, hechos en la exótica madera Jacaranda, que tanto se parece a la caoba, con una variada selección de biombos japoneses y chinos, porcelana de Indias, esculturas clásicas de Grecia, China y la India, y sobre todo una soberbia colección de azulejos portugueses (siglos XVII, XVIII y XIX). La casa Cintas en La Habana estaba decorada sobre la línea inglesa; muebles ingleses del XVIII, con concentración extensa y específica en dos áreas favoritas del coleccionista británico: platería inglesa y porcelana China28.

Las colecciones expresan las personalidades de los coleccionistas. En el caso de Cintas, una afición por los maestros antiguos, queda sin duda influida por la tradición inglesa en coleccionar los artistas anglosajones, con gran aprecio de la Escuela Italiana29: Lúea Giordano, Bellini, Moroni, Bronzino, Rosselli. Es importante señalar que se encontraban en su colección también obras de dos artistas italianos del siglo XVIII particularmente favorecidos por la clientela del "Grand Tour": Guardi y Canaletto30. De la Escuela Inglesa: Gainsborough, Constable, Lawrence y Reynolds31. Se nota sin embargo, el rasgo estético que comparten el coleccionista español y el latinoamericano no sólo en la selección italiana que tiene mayor énfasis en el Alto Renacimiento y el Barroco, sino también en la abundancia de obras de la Escuela Española: El Greco (cinco cuadros), José de Ribera, Goya (tres cuadros), Sánchez Coello, Murillo (dos cuadros) y Velázquez. Así como también la notable presencia de la Escuela Holandesa: Van Dyck (dos cuadros), Rubens, Bol, Frans Hals (dos cuadros) y Rembrandt (dos cuadros).

En 1963, luego del fallecimiento de Cintas se subastó parte de la colección en Nueva York. Entre los cuadros subastados se encontraba el Músico alegre tocando el Laúd de Frans Hals32, subastado en aquel entonces por la extraordinaria cantidad de $600,000. Se subastaron además de una selección de todas las escuelas que componían la colección, dos cuadros de la Escuela Norteamericana; un retrato de Stuart, un cuadro de Bellows y un retrato de Sully, representando al presidente Washington, copia del célebre retrato de Stuart. Estas obras son de típico gusto británico y reflejan tanto la continuidad de la influencia estética inglesa que fue parte de su educación, como la consecuencia natural de tantos viajes que realizó Cintas a los Estados Unidos, antes y después de su función como embajador, además de su marcada predilección por los retratos.

NOTAS

1. Anthony Burgen and Francis Haskell. The Age of the Grand Tour, New York, Crown Publishers, Inc. 1967.

2. Gervase Jackson-Stops (Editor), The Treasure Houses of Britain-Five Hundred Years of Prívate Patronage and Art Collecting, National Gallery and Yale University Press, New Haven, and London, 1985. El Ensayo de Brinsley Ford. p. 41 -49.

3. Ibid. p. 214,246,288,322 y 376.

4. Bruce Redford, Venice, and The Grand Tour, Yale University Press, New Haven, and London, 1996.

5. Anthony M. Clark, Pompeo Batoni-Complete Catalog, New York University Press. New York, 1985. p. 29-32.

6. Katherme Baetjer and J.G. Links, Canaletto, The Metropolitan Museum of Art. New York 1989, p.3-15.

7. José Manuel Arnaíz, Javier López Jiménez y Manuel Merchán Díaz (Directores). Cien Años de Pintura en España y Portugal, Vol. V. Ediciones Anticuarías S.A., Madrid 1988-1991. p.63-122. Véase también. Carlos González y Monse Martí, Spanish Painters in París, Sammer Galleries London y Tusquets Editores, Barcelona. 1989, p.159 y 271.

8. Bernardmo de Pantorba, La vida y la obra de Joaquín Sorolla, Editorial Mayfe, S.L. Madrid, 1953. p. 198, 200 y 201. (Catálogo #1954, 2001 y 2007). Véase también: Edmund Peel (Director), The Pamter Joaquín Sorolla y Bastida, Phillip Wilson Publisher Ltd.

9. Enrique Lafuente Ferrari, La Vida y obra de Ignacio Zuloaga, Editorial Planeta, Madrid 1901. p. 508, Cat. 330,333, p. 509, Cat. 335 y 336, p. 509, Cat. 347, p. 513, Cat. 424, p. 527, Cat. 697.

10. S.N. Berhman, Duveen, Random House New York, 1952. p. 174 y p. 182-202. Vease también: Colin Simpson, Artful Partners: Bernard Berenson and Joseph Duveen, Macmillan, New York 1987.

11. Elizabeth du Gue Trapier, (and others) The Hispanic Society of America-Handbook, Printed by the Trustees, New York, 1938.

12. Calvin Tomkins, Merchants and Masterpieces - The Story of the Metropolitan Museum of Art, Henry Halt & Co. N. Y., 1970, para Benjamín Altman p. 169-170. Robert Lehman p. 335-338 y 357- 358. Ver también: René Brimo, L'Evolution Du GoútAux États- Unis, James Fortune, Paris, 1938. En relación a Benjamín Altman, p. 83 (pintura), p. 128,137 (artes decorativas). En referencia a Philip Lehman, (Comienzo de la Colección Robert Lehman p. 110- 111).

13. Morgan Saarinen, Aliñe B. The Proud Possessors, Random House, New York, 1958. P. 56-91. For Morgan's colliding style: Véase también Wesley Towner, The Elegant Auctioneers, Hilliwang New York, 1970. P. 166-167.

14. Morris Cárter, Isabella Stewart Gardner and Fenway Court, Isabella Stewart Gardner Museum. Boston, 1925.

15. Charles Ryskamp (and others) Art in the Frick Collection, Harry Abrams, New York, 1996, p. 15-33.

16. Fernando de la Presa. El pintor Lucas Padilla y su tiempo. P. Fernandez y Cia., S.A. La Habana, 1956.

17. Marta De Buonode Baibene (Interventora), Donación Antonio Santamanna, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1982.

18. Graciela de Reyes Retana. Guia Museo de San Carlos, Impresora Formal S.A. México, 1988. Se agradece también la información proveída sobre este asunto por la presente directora del Museo San Carlos, Lie. Roxana Velásquez.

19. Ileana Fuentes-Pérez, Fraciella Cruz Taura y Ricardo Pau-Llosa (editores) Fuera de Cuba, Artistas Cubanos Contemporáneos, Editora Corripio. Santo Domingo, 1989, p. 342.

20. Carlos Martins (director) y José de Paulo Machado (editor) Museus Castro Maya, Editora Agir, Río de Janeiro, 1994. P. 8-9.

21. Ibid. p. 42-43.

22. Ileana Fuentes Perez. Ibid, p. 342.

23. Conversaciones del Autor con familiares de Oscar Cintas, i.e. Juan Pórtela, Miami y Nueva York, 1995-1996.

24. Carlos Martins. Ibid, p. 56.

25. Carlos Martins, Ibid, p. 56.

26. Christie's Old Master Paintings Sale Catalog, January 31, 1997. P. 238.

27. Carlos Martins. Ibid, p. 26.

28. Conversaciones del autor. Ibid.

29. Parke-Bernet Galleries. Catálogo de la subasta Old Master Paintings. May 1st, 1963.

30. Miguel Luis Nuñez-Gutiérrez, Salas del Museo Nacional de Cuba. Palacio de Bellas Artes. Editorial de letras Cubanas, La Habana. 1990, p. 52 y p. 49.

31. Ibid, p. 74-86.

32. Parke-Bernet Galleries. Ibid. P. 23-27.

ALBERTO BARRAL

Director de la Consejería al Cliente para Latinoamérica en Christie’s, Nueva York.

Coleccionismo en América Latina a comienzos del siglo XX | artnexus