Durante las subastas de arte latinoamericano que se llevaron a cabo en noviembre de 1996 en Nueva York, sobresalió la presencia de un público integrado en su mayoría por coleccionistas y art dealers de Suramérica. Esto crea una nueva perspectiva para la oferta y demanda de este particular segmento que empieza a coleccionar seriamente.

La presencia de arte brasilero en la casa de subastas Christie’s causó conmoción entre los coleccionistas de ese país que vinieron a llevar de regreso a casa importantes obras de Emiliano di Cavalcanti, lo que no fue posible ya que Eduardo Constantini, el coleccionista argentino, una vez más se llevó otra joya para su corona, en la obra Mujeres con frutas, un óleo sobre tela de 1932, de la colección Lucja y Aleksander Landau que alcanzó el precio de $651.000 y cuya base inicial fue de $140-180.000, lo que marcó un récord para el artista. El mismo coleccionista adquirió Mujeres de pescadores, un óleo sobre tela de 1938 del artista brasilero di Cavalcanti, subastado en $288.500 con un estimado de $ 90.000-120.000. Por cierto Eduardo Constantini, informó a ArtNexus que donará su colección privada para crear un museo que llevará su nombre.

Otro récord memorable esa misma noche lo alcanzó la obra del artista argentino Antonio Berni. Los emigrantes, una témpera sobre tela de gran formato que se subastó en $552.500 con una base inicial de $350.000-450.000. El lote más favorecido fue la extraordinaria obra de Wifredo Lam Foret tropicale, un óleo sobre tela de 1943, que se vendió en $882.500, con un estimado inicial de $800.000-1.200.000. Esta pieza tan importante se fue a una colección privada de Sudamérica, al igual que la obra de Bemi.

Un gran favorito de los últimos años sigue siendo sin duda el nicaragüense radicado en París Armando Morales, respaldado por un grupo muy poderoso de coleccionistas que lo siguen apoyando (y por muy buenas razones, ya que Morales es indiscutiblemente uno de los maestros latinoamericano contemporáneos). La obra Trois Baigneuses un óleo sobre tela de pequeño formato valorado en $ 170.000-190.000 se subastó en $ 211.500 y también se fue a Sudamérica.

En esta ocasión los artistas cubanos más favorecidos fueron René Portocarrero y Tomás Sánchez, quien se ha posicionado fuertemente en las casas de subastas neoyorquinas. Ambos artistas alcanzaron precios récord en Sotheby’s, donde René Portocarrero con Interior del cerro, un óleo sobre tela de 1943 alcanzó la cifra de $ 195.000 con un estimado de $ 150.000-200.000. Tomás Sánchez, con su idílico óleo Culto a la caída de las aguas, obra pintada en 1991, se subastó en $101.500 valorado originalmente en $50.000-70.000.

Otra de las ventas en Sotheby’s que alcanzó un sorprendente precio fue la obra de pequeño formato (49 x 34 cm.) del artista mexicano Miguel Covarrubias, Campo de arroz en Bali, estimada en $30.00-40.000 y fue subastada en $222.500 (como dato curioso, el coleccionista que la compró es de Indonesia y se especula que alcanzó ese precio exorbitante porque la muchacha retratada tiene el torso desnudo). Una sorpresa no tan agradable fue la venta del muy reproducido y famoso óleo sobre tela La casa de las gemelas Arias de Fernando Botero, valorado en $800.000-1.000.000, que alcanzara en Noviembre de 1992 la suma de $1.540.000 y en esta ocasión se subastó en $739.500. Esta venta generó un rumor de desconcierto entre los asistentes de la subasta. Esta fue una noche no muy feliz para algunos de los grandes nombres del arte latinoamericano. Otro de los afectados fue el gran maestro mexicano Rufino Tamayo, quien recibió por La máscara roja $992.500. Esta misma obra fue vendida en mayo de 1993 en $ 1.542.500. En cambio, la pintura del siglo XIX, del venezolano Arturo Michelena Guerreros moros, un óleo sobre tela estimado en $20.000-25.000 alcanzó la cifra récord de $129.000.
Lo que mostraron estas subastas, es que estamos ante un mercado cambiante, con potenciales nuevos coleccionistas, con la presencia muy refrescante de pinturas poco vistas como la de los brasileros de la colección Landau. Sudamérica (Argentina, Chile y Brasil) empujando fuertemente a partir de una economía basada en monedas estables. Hoy este mercado de arte latinoamericano, formado por coleccionistas más jóvenes determinará el rumbo de la futura oferta de las casas de subasta neoyorquinas.
MIRTA KOZOLCHYK
Nace en Argentina. Corresponsal de El Universal de México. Fundadora y Presidente de la Junta Directiva del Mexican Cultural Institute in Miami. Vive y trabaja en Miami.

