ARCO y Latinoamérica

Lotty Rosenfeld. Operaciones II, 1996. Video instalación. Cortesía Plástica Nueva-Isabel Aninat. Chile.

Feriaabr 1997 - jun 1997· Por Alicia Murria

ARCO y Latinoamérica

Tenemos los españoles un dicho popular para cuando alguien expresa una idea que resulta ser una obviedad, cosa ya sabida, y es: "éste ha descubierto América". Algo parecido ha venido a suceder. Durante la edición número 16 de la feria de arte contemporáneo ARCO, España, por fin, ha descubierto la importancia del arte actual de América Latina (en su conjunto y no sólo, como hasta ahora, a través de una cuantas individualidades), ha roto estereotipos, ha prescindido de esa estúpida mirada de superioridad del europeo hacia el "tercer mundo", esa mirada hacia una "otredad" vista con paternalismo, como mero folklore.

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Rivane Neuenschwander. Sin título, 1996. Tejido y arame. 150 x 150 cm. Cortesía de la Casa Triângulo, São Paulo.

Por otra parte no sería exagerado decir que en esta edición la feria recobró una energía y vitalidad con la que no contaba en los últimos años y ello gracias a la entrada masiva del arte latinoamericano a través de galerías de alto nivel. Si desde el pasado año se alzaron voces que ponían en duda la corrección de que fuese un crítico español el que seleccionase las galerías a participar del otro lado del Atlántico y que se invitase a toda latinoamérica en bloque, ambas opiniones se han visto rebasadas por el resultado: la feria en cuanto a calidad ha sido óptima. La selección realizada resultó irreprochable y ello seguramente gracias a la elección de Octavio Zaya como curador de esta edición de ARCO, un crítico con notable conocimiento del tema, del arte que se produce en Latinoamérica o por latinoamericanos, sea cual fuere su lugar de trabajo. La sensación con que se cerraba la feria de este año es que las relaciones del arte y el comercio entre España y América Latina deben ser cada vez más profundas. Diría más, ARCO podría convertirse en la gran plataforma de lo latinoamericano hacia Europa, cuestión que parece absolutamente lógica pero que se tardó mucho en ver como evidente. A partir de ahora sí parece una propuesta asumida, por ello la próxima edición de la feria, además de tener a Portugal como invitado, hará otro tanto con el área del Caribe y se espera que al menos parte de las galerías invitadas puedan regresar el año próximo.

ARCO en cifras se resumiría como sigue: 212 galerías de 30 países; 93 españolas y 114 extranjeras y como siempre pero un poco más este año, una asistencia masiva: 180.000 personas, un número que sigue dejando altamente sorprendidos a nuestros visitantes.

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Arturo Duclos. Libertad Verdadera, 1996. Óleo y esmalte sobre tela. 139 x 184.5. Cortesía Galería Tomas Andreu. Chile.

Recorrido latinoamericano

La presencia latinoamericana se ha centrado en 37 galerías: 11 de Brasil; 6 de Colombia; 5 de México, 3 de Argentina; 2 de Venezuela, Perú, República Dominicana y Cuba; y con una de Uruguay, Puerto Rico, Bolivia y Guatemala. Destacaba por su calidad la presencia brasileña con Camargo Vilaga (excelentes Valeska Soares, Miguel Rio Bravo, Adriana Varejão, Rosângela Rennó  y Vik Muniz), Galería Luisa Strina (Cildo Meireles y Dora Longo), Casa Triángulo (con las frágiles piezas de Rivane Neuenschwander), Joel Edelstein (Miguel Rio Branco, Enrica Bernadelli, Waltercio Caldas, Cildo Meireles), Thomas Cohn (Priscila Monge); las colombianas Fernando Quintana (con las interesantes pinturas y "cartografías" de Miguel Ángel Ríos), Valenzuela y Klenner (excelentes trabajos de Juan Fernando Herrán y María Teresa Cano), Garcés Velásquez (Oscar Muñoz y Beatriz González). Jacobo Karpio-Atma (Scheimberg, Karla Solano, KCHO, Priscila Monge). Ramis Barquet (en su doble participación, de un lado: José Bedia, Ray Smith, Kuitca, Julio Galán, Julián Trigo, de otro las pinturas tempranas de Eva Hesse a las que se añadían nada menos que De Kooning, Warhol, Lee Krasner y Man Ray), la chilena Plástica Nueva - Isabel Animat (con el muy destacable trabajo de Lotty Rosenfeld en torno a la identidad). OMR (trajo una interesante propuesta con Mónica Castillo, Arturo Elizondo, Manuel Ocampo y Daniela Rosell), la argentina Der Brücke (excelentes Carlos Gallardo y Medid), El Museo, de Colombia (muy bien el trabajo de Juan Leal Ruiz y Bernardo Salcedo), Lyle O. Reitzel de República Dominicana, (Tony Capellán), Tomás Andreu, de Chile, con la exposición individual de Arturo Duelos. Una de las características que merecen comentario es la inteligencia de un buen número de artistas a la hora de abordar los conflictos sociales, a veces desde una radical ironía que funciona en la conciencia como una carga de dinamita, algo a lo que los españoles estamos poco acostumbrados.

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Milagros de la Torre. De la serie El sol negro del Cuzco, 1996. Fotografía revelada parcialmente y tinta. Cortesía de la Galería Forum. Lima, Perú.

Otras propuestas destacables.

La sección "Cutting Edge", una selección de 12 galerías internacionales realizadas por la propia feria y dedicadas al arte emergente, fue otro de los aciertos con la presencia de Cristopher Grimes (Valeska Soares), Elga Wimmer y Sandra Gering, de Estados Unidos; Gebauer und Thumm, de Alemania; Valu Oria, de Brasil.

Un total de 13 galerías alemanas, 13 de Portugal, 11 de Francia, 10 de Estados Unidos, 8 de Canadá y 6 de Italia y en menor medida Eslovenia, Gran Bretaña, Grecia, Israel, Holanda, República Checa y Rusia, conformaron un alto nivel de calidad, algunas de ellas con presencia de artistas latinoamericanos entre sus propuestas. Igualmente hay que señalar galerías como la de Monika Sprüth, de Alemania, (con Rosmarie Trockel), el stand-museo de Karsten Greve (con llamativas piezas de Louise Bourgeois, Fontana, Albers, Twonbly y dos conmovedores Morandi), Pacewildestein (con las llamativas piezas de Dan Flavin, Mangold, Picasso).

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Dora Longo. Desconocida II, 1996. Óleo sobre tela. 68 x 54 cm. Cortesía de la Galería Luisa Strina, São Paulo.
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Marcos Lora Read. El camino, 1996. Vidrio. Tamaño real.

Entre las galerías españolas destacaban los stands de las galerías madrileñas Soledad Lorenzo (Txomin Badiola, Louise Bourgeois), Juana de Aizpuru (Navarro Baldeweg, Pedro Cabrita Reís, Andrés Serrano), Helba Benítez (Pep Agut, Ignasi Aballi, Francisco Ruiz de Infante), Fúcares (Abraham Lacalle, Brossall), Oliva Rauna (José Herrera, Chema Alvargonzález, Alfredo Jaar, Susana Solano), Angel Romero (Carlos Capelán, José Bedia), Marta Cervera (Ana Carceller+ Helena Cabello y Alex Bag).

Procedentes de otros puntos de la geografía española Tomás March (lan Wallace), Luis Adelantado (Susy Gómez, Eva Lootz, Schlosser), Punto (con un excelente trabajo de Maribel Domenech), Caries Taché (Alvargonzález, Piensa), Caz-La Galería, que fue distinguida como mejor stand de la feria y que acudía con una propuesta de artista jóvenes (entre los que destacaba la instalación del videoartista Javier Codesal, la polifacética obra de Martín, Begoña Montalbán, Luis Marco y Dick Rekalde), Trayecto (con dos instalaciones de Fernando lllana y Esther Ferrer).

Por último señalar que ARCO debería ser más exigente, en su propuesta como país, excluyendo algunas galerías españolas que, sintiéndolo mucho, no dan el nivel que se pretende tenga la feria en el contexto internacional.

ALICIA MURRIA

Historiadora, crítica de arte y curadora de exposiciones. Reside en Madrid. 

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