Exposición Individualene 1997 - mar 1997· Por Belgica Rodríguez

Rolando Cubero

Galería Valanti

En un nuevo espacio y bajo la dirección única de Marta Antillón, la Galería Valanti, continúa con sus actividades expositivas que dinamizan el medio plástico costarricense. La última muestra le correspondió al joven pintor de ese país Rolando Cubero, cuya obra se destaca por el tema del desnudo femenino.

Podría afirmarse que la mayoría de los artistas que siguen la tendencia que se ha codificado como hipe- rrealista, o sea la que tiene como característica formal una exageración fidedigna en la representación de las imágenes, presenta siempre una obsesión monotemática, así como una casi neurótica fijación con las formas que la expresan visualmente. Este es el caso de Rolando Cubero, quien obsesionado por la representación de un desnudo femenino que de tanto real, sobre la tela se convierte en un ser extrañamente irreal. En las provocadoras pinturas de Cubero el cuerpo femenino se presenta impúdico, a veces medio cubierto por un lienzo o una camisa, aditamentos que acentúan más bien su carácter sensual, el que extrapola hacia el contexto que les sirve de marco referencial. Puede hablarse de sensualidad como carácter primordial, pero no de eroticismo.

Exposición Individual: Rolando Cubero — imagen 1
Rolando Cubero. La silla de los sueños, 1996. Oleo sobre tela. 150x115cm

Cubero se ha fijado en el desnudo como un interés plástico central. Para él, un cuerpo desnudo-desnudo, o semi-desnudo, no es una expresión retórica de un tema determinado, como tampoco es su ilustración. Es, sí, una parte fundamental de un planteamiento plástico y conceptual que el artista resuelve a través de una suerte de atmósferas congeladas y de ciertos signos significativos (la figura y su entorno), que se comportan como una «naturaleza muerta». Al analizar la pintura como esto último, es evidente que la atmósfera que en ella prevalece es la de una expresión alegórica. La figura femenina, aún cuando se trate de retratos o sea tomada simbólicamente de modelos vivos, deviene en alegorías en el sentido estricto definido por el diccionario, es decir que es una «ficción que presenta un objeto al espíritu, de modo que despierte el pensamiento de otro objeto». He aquí el hermetismo que encierra esta obra, a la vez que conduce por caminos del discurso múltiple.

Esta es una pintura que llama la atención del espectador. Su composición estructurada con imágenes conocidas pero colocadas en contextos inverosímiles, simultáneamente atraen, seducen y repelen, sin que el espectador pueda comprender a primera vista porqué. En consecuencia se produce una relación de hipnótica intensidad. En su composición el artista asume riesgos imprevisibles. Uno de ellos está relacionado con el formato y la escala de la imágenes que van a poblar la superficie pictórica. Para él resulta lo mismo trabajar en una tela de grande o medianas dimensiones, puesto que esas imágenes tendrán una escala monumental, real o virtualmente. Aquí él se confronta con una suerte de desafío plástico. Esto se debe a que este trabajo pictórico está relacionado con una «ilusión» de la realidad y la naturaleza del espacio plástico que la contiene. El no representa el espacio real, sino que presenta un espacio pintado, en el que suceden acontecimientos que están fuera de los lugares comunes.

Las figuras femeninas de Cubero parecen estar en un diálogo silencioso con ellas mismas, parecen habitar en la soledad del ser, no importa si estén de frente al espectador o dándole la espalda. No importa que traten de ocultar alguna parte de su cuerpo, ellas se comportan provocadoramente, con libertad, pero sin dejar de mostrar emociones conflictivas en las que se expresan tensiones. El desnudo es una figura luminosa en estado de contemplación interior de sí misma. No es seductora sino como dijimos provocadora. Es una mezcla de lo sagrado y lo profano. La técnica pictórica de Cubero contribuye a crear la atmósfera pictórica que el espectador aprecia al establecer un vínculo afectivo con la figura femenina desnuda cargada de misterio.

BELGICA RODRIGUEZ

Rolando Cubero, por Belgica Rodríguez | artnexus