Exposición Individualene 1997 - mar 1997· Por Miguel González

Pablo Van Wong

Museo de Arte Moderno La Tertulia

Aunque la oxidación y los elementos en permanente cambio continúan acompañando su lenguaje, es el oro el que unifica los cuatro conjuntos presentados, dando una aparente apariencia de fasto.

Pablo Van Wong opone violencia, miseria y abandono, a un pulcro acabado en laminilla de oro. Potencla- llzando su alegoría y generando contrapuntos formales y arguméntales que señalan la guerra, la soledad y el exterminio como fuentes de su poesía macabra y de sus argumentos contundentes aunque sutiles. Sus trabajos entrañables escudriñan la condición humana y al tiempo se valen del objeto dislocando sus funciones.

Exposición Individual: Pablo Van Wong — imagen 1
Pablo Van Wong. Ya no toca el tambor, ya no cesa de hacerlo. Ya solloza, ya carita, 1995. Vidrio, fotografía, resina y metales. Dimensiones variables. Fotografía: Fernell Franco

Sus Imágenes fuertes evocan la mística, el suplicio, la aflición y el caos; al tiempo opone la fragilidad, los símbolos religiosos del cristianísimo y la ilusión del oro de los dioses, con sus señales de codicia y poder.

El artista Insiste en largos títulos poéticos que Involucran todo el repertorio de su fina sensibilidad y los recursos más diversos que demuestran su fantasía y su capacidad inventiva.

Obras como Llegará la noche y en caballos blancos alados arremeterán los dioses luminosos galardonados, solucionada en cajas de conserva, vidrios, metales, terciopelo y polución en combustión, redime el objeto y genera ficciones científicas, señalando la fragilidad y el paso del tiempo como elementos estéticos. Volverán a despertar y todo lo bello no habrá sido más que un fugaz momento de exaltación, 15 piezas en forma de cascos de soldados elaboradas en hierro, con clavos oxidados y laminados en oro, ironizan en torno a la apariencia y esencia. Animalidad, poder y deslumbramiento en esa descontextualización de la agresión y de lo corrupto. Ya toca el tambor, no cesa de hacerlo. Ya solloza, ya canta, vidrio, fotografía de cadáveres, metal dorado donde señala su riguroso proceso de reflexión en torno a lo escultórico, fotográfico y visual. Pablo Van Wong consigue ejercer así una dinámica de pensamiento y materialización que aporta a la discusión de la artisticidad en este final de la centuria.

MIGUEL GONZALEZ

Pablo Van Wong, por Miguel González | artnexus