Exposición Individualene 1997 - mar 1997· Por Belgica Rodríguez

Margot Romer

Museo de Arte Contemporáneo

Antiquísimas leyendas siempre hablan de un Balance General, en el que las multiplicaciones y re-interpretaciones de símbolos se presentan ante el espectador como un larguísimo corredor de un palacio, siempre misterioso, cubierto de espejos, no debido a que las Imágenes que se proyectan podrían ser conocidas por el visitante anónimo, sino por las miles de connotaciones significativas que ellas Implican como reflejos de verdades que transportan una opinión sobre la realidad de la cual han sido extraídas, o sustraídas? Margot Romer en su última exposición balance, en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, abarca la memoria y. el olvido en cuarenta obras de gran formato, la mayoría realizadas en 1995 en óleo y tinta litográfica sobre tela.

Exposición Individual: Margot Romer — imagen 1
Margot Romer. Activo circulante #1, 1995. Oleo y tinta litografica sobre lienzo 75x185cm

Desde 1972, esta artista venezolana, ha sido Importante protagonista en el medio de las artes visuales del país, quien, como dice el crítico de arte Roberto Guevara, entrega su ser al involucrarlo como sustancia de la obra. Desde allí cuestiona, indaga, descubre nexos asombrosos. Como el riesgo de mostrarnos al desnudo, física y espiritualmente, y de cubrirnos de preguntas o de hallazgos... Encuentro a lo insólito y desafiante de lo público, casi anónimo, junto con lo más privado y personal de la vida de cada día. Hoy Romer continúa empeñosamente con la misma problemática, en la que las Imágenes, cómodas o incómodas, en relación al objeto que les ha dado origen y en relación filosófica con sus títulos, Interrogan a la luz de las circunstancias por las que atraviesa un país en crisis.

En años anteriores, hacia finales de la década del setenta, la bandera de Venezuela fue explorada por Romer como símbolo plástico y social, especialmente la figura de la estrella, que en número de siete adornan esa banda tricolor, amarillo, azul y rojo. En su última serie reaparece esa imagen con textos plásticos geométricos, cuyo título Venezuela negativo-positivo vertical, evoca un diálogo de responsabilidades compartidas entre lo plástico y lo temático que se resuelve sobre superficies tensas de planos geométricos llenos de colores nítidos y puros, sin modulaciones. Sobre esos planos estrellas blancas horadan la superficie convirtiéndose en agujeros vacíos paradójicamente cargados de contenido e interrogantes. Las estrellas sobre la bandera venezolana tienen un significado histórico, en el cielo éste es metafísico y planetario y en la pintura de Margot Romer, estos significados se superponen conduciendo a múltiples lecturas. Hacia mediados de los ochenta las banderas cubrían o formaban parte de las grandiosas mesetas de la guayana venezolana conocidas como tepuyes, etapa considerada como una revisión de su propia identidad. Para 1984 separa la estrellas del contexto de la bandera y como formas vacías autónomas las dota de otros significados. El tema culmina en 1987 con una gran muestra en el Museo de Bellas Artes, titulada La estrella es la estrella, para, poco a poco, ir desapareciendo hasta que a principio de los años noventa otros intereses temáticos, esta vez relacionados con el medio ambiente, mantienen la preocupación de la artista.

Una mirada analítica al proceso que ha seguido la obra de Romer, concluye en la extraordinarioa coherencia que la ha guiado. El discurso temático siempre ha devenido en una toma de conciencia entre la creación y la realidad. La artista involucrada social y culturalmente con su medio, no ha dejado nunca de comprometerse, consciente e inconscientemente, con lenguajes artísticos de valor universal al tiempo que tiene presente los condicionamientos que resultan de pertenecer a una cultura considerada periférica susceptible siempre de que sus originalidades sean codificadas.

Creadora y docente, artista y promotora cultural, son varias las facetas que enmarcan su actividad. Con su última exposición, rica en contenidos semánticos, mostró sus más recientes investigaciones sobre elementos de la realidad del país como son sus billetes- dinero y el significado que ellos tienen en sociedades prácticamente envilecidas por la corrupción. En un país como Venezuela donde la moneda, en muy corto tiempo, ha sufrido un brutal proceso de devaluación, la artista se apropia de la imagen del billete, de cien o mil bolívares, que tienen en un lado el rostro de Simón Bolívar Libertador, también devaluado por la pérdida de valores nacionales, y le imprime al otro lado el rostro de personalidades locales que de una u otra manera, honestamente, han contribuido a enaltecer el ser venezolano. De consistencia positiva, la obra reciente de la artista ofrece un modelo interpretativo de la realidad que enuncia posibles lecturas en los próximos años.

Con esta serie, en indirecta formulación romántica, Romer plantea un discurso ético de cuestionamiento de valores, expresados a través de imágenes plastico-visuales que quebrantan lo ya visto y apuntan hacia interrogantes sobre su propia condición humana y su destino

BELGICA RODRIGUEZ

Margot Romer, por Belgica Rodríguez | artnexus