Exposición Individualene 1997 - mar 1997· Por Alberto Collazo

Luis F. Benedit

Museo Nacional de Bellas Artes

La muestra retrospectiva de Luis F. Benedit (1937) en el Museo Nacional de Bellas Artes es una de las mejor montadas en varios años en dicha institución, ya que el recorrido de la misma permite ver en forma integral su desarrollo artístico. Alrededor de ciento cuarenta obras cubrieron la producción de este artista porteño desde 1960 a nuestros días. Las pinturas, dibujos, objetos escultóricos e instalaciones formaron un todo orgánico que refleja las preocupaciones estéticas de este creador contemporáneo.

Al recorrer la exposición podemos ver la coherencia de su discurso plástico, así como las diferentes variaciones que imprime a sus obsesiones existenciales.

La polaridad es quizá una de las constantes que da sentido a toda su producción, la cual está estrechamente ligada a su historia personal. Es así como la dualidad campo-ciudad es importante en su etapa de formación adolescente, alternancia que aún hoy perdura, y que tiene su equivalente en la confrontación naturaleza-ciencia, lo culto y lo popular, el pasado y el presente, lo convencional y su transgresión, lo expresivo y lo analítico, todo ello planteado desde la ¡m- plementación variada del lenguaje plástico en temas que tienen una dra- maticidad contenida y que en no pocas veces alcanza un despliegue irónico.

Luis F. Benedit se gradúa de arquitecto dos años después de su primera exposición en Buenos Aires en 1961. Según el mismo lo manifiesta su pasión por el dibujo comienza desde cuando era niño. Se considera así un autodidacta en su formación plástica. Lo que podemos apreciar en esta retrospectiva que en sus obras iniciales de fines de los cincuenta e inicios de los sesenta muestra una tónica informalista en su representación figurativa que está estrechamente ligada a la imagen de la nueva figuración. Obras como El Presidente, óleo y esmalte sobre tela de 1960, La niña Luz del año siguiente o Michelin de un año posterior lo muestran con un planteo en la representación que lo aproximan al comic y con una gran libertad en la composición y en el manejo de los elementos plásticos. Cierta ingenuidad o si se quiere cierta elementa- lidad que aparece en ese entonces será una constante hasta el presente. Esta actitud en la representación esta vinculada con la influencia del Grupo Cobra en nuestro medio y en particular en este artista porteño, ya que más adelante este regocijo por la pureza primitiva o popular estará reflejada en el uso, como punto de partida, de los dibujos y pinturas de uno de sus hijos, así como también ensalzara y tomara como ejemplo la pintura de un artista popular de la década del treinta y cuarenta como lo es Molina Campos.

Después de un par de años en España retorna exponiendo junto a Vicente Marotta con el tema Barba Azul en 1966. Es de interés ver los cambios que se producen en su imagen ya que incorpora el uso de colores planos en las figuras de hojalata pintada que lo aproximan tímidamente a la corriente del pop art y que desplegará más firmemente en los trabajos subsiguientes en los cuales las imágenes aparentan ser como representaciones de cuentos infantiles.

La propuesta conceptual del lenguaje plástico de este momento quedará fijada como su forma característica hasta el presente: el planteo planimétrico de las formas a partirdel color, el manejo de la línea como elemento estructurador y delimitador del color, el despliegue de una rica fantasía, no sólo en el desarrollo de la escena sino también en la descomposición analítica que hace de los personajes en sus diferentes representaciones.

Exposición Individual: Luis F. Benedit — imagen 1
Luis F. Benedit Hija de ricos anteultima version 1996 Acuarela sobre papel 140x113 cm Propiedad Fundación Telefonica de Argentina

En su segunda estadía europea se lo encuentra en Roma y además de sus estudios de arquitectura investiga con nuevos materiales industriales como el acrílico que pinta del reverso, así como aparece con más precisión la incorporación de animales en sus trabajos y realiza sus primeras experiencias con relación a la biología y la botánica que exhibirá en Buenos Aires en 1968; por ejemplo Hormiguero para cargar con hormigas coloradas, realizado en plexiglás, tierra, azúcar, agua y hormigas vivas. Al año siguiente realizará su Microparaiso-Hábitat para caracoles. La obra que es realmente una instalación es su famoso Biotron en el que alrededor de cinco metros cuadrados instala un vivero de flores y un panal de abejas vivas en la que cristaliza su preocupación de hacer visible la relación entre la naturaleza y la ciencia.

En la segunda mitad de la década del setenta, a partir de los dibujos de su hijo Tomás de siete años vuelve a la representación «ingenua» en la que desarrolla las propuestas iniciales de la década del sesenta. La serie de los King Kong o los Proyectos de Juguetes. En esta exposición es de interés observar por ejemplo en esta etapa Snoopy según Tomás de 1979. Se encuentra en ella el dibujo del hijo, el desarrollo analítico que realiza Benedit en lápiz y acuarela y un objeto realizado en madera, metal y resina epoxi. La confrontación entre la pureza expresiva infantil y el desarrollo racional del artista encuentra un justo equilibrio que hace a su propuesta estética.

En la década siguiente explora los temas de los viajeros. Patagonia será una de sus indagaciones. Varias instalaciones integran trabajos realizados entre 1988/1994, en los que dibujos, pinturas, objetos y proyecciones de diapositivas nos dan una dimensión de sus valores plásticos y de sus preocupaciones que van desde lo histórico y lo ecológico a lo existencial.

ALBERTO COLLAZO

Luis F. Benedit, por Alberto Collazo | artnexus