Un sector de la nueva escultura que se hace en Colombia apunta en sus soluciones a proyectarse a través de la instalación. Variedad de opiniones se pueden observar cuando los artistas comentan hechos políticos, abordan la violencia como fenómeno, la incomunicación como señal actual, las depredaciones que lo ecológico atiende, los ritos marginales como productos culturales, a la par con los debates en tomo al amor, la enfermedad y la muerte.
Expresados a través de materiales diversos y de la apropiación no sólo de una diversidad. de ideas sino de lo vulnerable y reductible, en contrastre con lo tecnológico y mecánico, los lenguajes y metalenguajes artísticos se disponen a armar sus argumentos.

En ese contexto se produce la obra de Elias Heim, (Cali, 1966), preocupada por problematizar en múltiples direcciones y retrotrayendo sus experiencias y observaciones para provocar objetos, intervenciones, traslados y ensamblajes que le permitan emitir opiniones en el amplio espectro de las circunstancias contrastadas de la sociedad actual.
Heim obtuvo su formación inicial en la Academia de Arte y Diseño Bezalel de Jerusalem. Allí mereció el premio El Janani en 1990. Siendo estudiante ganó una beca para hacer una pasantía en Munich y allá realizó un trabajo con y en el paisaje, camuflando una estructura de madera inspirada en los. camarotes del campo de concentración de Dachau, que él había visitado en esa ocasión en Alemania. El transportar una imagen de un lugar a otro, el camuflar y la relación poética y sentimental con las propias vivencias era un tema que Heim trabajó en Israel y que luego recreó en el antiguo terreno del III Reich. Su condición de extranjero, en su doble coexistencia de latino y judío, subrayan el impacto del Museo esteticista del antiguo Holocausto.
Cuando Heim viene nuevamente a Colombia después del curso con Eduardo Paolozzi en Munich, recibe la impresión del Chocó y la arquitectura y elementos de la comunidad indígena Noanamá. Las escaleras de un solo tronco de árbol, con su diseño rotundo y minimalista se le antojan a Heim como tribales Brancusi. En 1991 arma su primera exhibición en Colombia (GaleríaJenni Vilá, Cali y Galería Gaula, Bogotá) con distintos argumentos en tomo a problemas del arte como materiales, conformación, museografía y argumentos.
La coherencia de su obra reside en esta muestra en la reflexión e inteligencia con que materializa y al tiempo interroga sobre su propia constitución. Las cajas luminosas con fotos de los indígenas autores de las escaleras y los objetos mismos, formulaban la propuesta no sólo de corte antropológico sino aludiendo al documento y la dependencia física como soporte. Este trabajo que subraya el carácter de trofeo, compuesto de tres partes, con la imagen real y fotografiada se tituló Souvenir. Otra obra era Preservativo, donde Heim trasplantaba irónicamente los desperdicios de un lugar de trabajo para sacralizarlos en una caja metálica, asumiendo que lo museográfico finalmente supera el objeto expuesto. En esta dirección ya había realizado trabajos en Israel, asumiendo un levantamiento y transportando a partir de la estética de Anthony Caro o Mario Merz. El tercer tema tratado fue Caja portátil para exhibiciones instantáneas, sus objetos con imágenes insinuantes de un juego subversivo, político y mental, que encontraban correspondencia en otros tantos marcos con recortes de escenas dramáticas: buses y casas incendiándose y también manifestaciones públicas de protesta, racionalizadas mediante planos geométricos. El hecho social obligado a ver como estructura formal.

En 1992 Heim ganó con sus obras La maestra de Celan y Entrenador para curadores, el premio (compartido) de la Bienal del Museo de Arte Moderno de Bogotá. Entrenador asociaba el objeto inútil con los instrumentos estratégicos para el montaje y distribución de las obras de arte en el templo-museal. Las chupas negras de caucho y las cajas metálicas impecables, distribuidas a maneras de repisas y en el suelo eran utensilios intrigantes y pulcros. Pero la Maestra, concentraba y requería mayor riqueza expresiva. El tubo de cobre salía del sistema hermético del aparato del aire acondicionado para dibujar una calavera, capaz de concentrar la humedad del ambiente y producir el tono hielo al trabajo. La obra recreaba la idea de Celán, La muerte es la maestra de Alemania, un comentario retrotraído para ilustrar nuestra propia violencia. A la vez que relacionar lo judeocristiano y lo germánico colombiano, paralelos que a la obra de Heim le interesa destacar. Esa recomendación el artista la hace mediante la sensibilización del objeto que reacciona, cambia y vive. La obra se transforma y supervive, aunque su forma es la muerte y su finalidad la autoprotección.
En ese mismo año participa en el XXIV Salón Nacional de Artistas con el Arrullador portátil para obras de arte, un objeto potente y minimalista que recogía formalmente el espíritu de un enfriador, con huevos en fibra de vidrio, referencia al mundo animal. Producía el sonido del aire acondicionado, pero sin enfriar realmente. El sonido como nostalgia del falso aparato climatizador. Heim referenciaba con humor parco la obra artística con las mismas de su género. El arte para el arte.
En 1993 organicé en el Museo de Arte Moderno La Tertulia, una exhibición en tomo a las instalaciones que reunía a doce artistas colombianos de las últimas generaciones, (Miguel Ángel Rojas, Alicia Bamey, Femando Arias, Doris Salcedo, Pablo Van Wong, Becky Mayer, José Alejandro Restrepo, entre otros), quienes presentaron trabajos escogidos o especiales. Heim produjo una obra clara y atenta, que recogía con coherencia sus intereses en cuanto a intercambio, conservación, vida física y funcionamiento activo y mecánico. El trabajo lo tituló: Híbrida flora intermuseal, percibida como una gran planta mecánica que reúne materiales de dos contextos para provocar su sustento. (1)
Heim describió su obra así: «Este trabajo incursiona en conceptos tales como el de influencia extranjera, revitalización contextual y de una especie de aglutinante fenómeno de proliferación foránea mancomunada. Estos conceptos se contemplan físicamente propiciando el implante de una porción de tejido «vivo» extraído y reubicado del Museo de Arte Moderno de la ciudad de Düsseldorf, en una lesión profunda o tejido abierto y receptivo en un Museo de Arte Suramericano, atento vigía de los cambios y actitudes fluctuantes de los fenómenos culturales en el extranjero».
Híbrida flora intermuseal se instaló inicialmente en el sitio que la validó como tal, dándole sentido. Al tiempo emanó su teoría proponiéndose como vehículo inútil en su ejercicio y necesario en su reflexión de contexto. Pero también es un trabajo que recrea lo botánico monumental. Una planta a la ofensiva de lo inocente, barroca y lúdica. Los elementos mecánicos tienen que ver con tiempos de funcionamiento, ventilación, hinchazón de los fuelles-pétalos que motivan a estos procesos de impronta vegetal.
En el mismo año participó en el Salón Regional de Pasto con el trabajo Dotación para museo en vías de extensión, un trabajo antropomorfo, reductible a un mundo mecánico, erótico, donde el ruido del aire, la coloración antiséptica y la referencia humanoide la vuelve crítica y suspicaz. Con este trabajo figurativo y emocional Heim ganó el Primer Premio en el certamen. (2)

En noviembre de 1993, el Museo de Arte Moderno la Tertulia de Cali, presentó la segunda exhibición individual de Elias Heim en Colombia. El artista examinó el área del Museo y para la sala de la colección planeó tres grandes obras que en realidad se complementaban y resaltaban las características y el área expositiva. Eran obras del lugar para el lugar, aunque recogen recuerdos, vivencias y nostalgias de ciudades donde el artista ha transitado: Düsseldorf, Venecia, Nueva York y Cali.
Extractor de atmósferas acumuladas, (3), consiste en tres grandes succionadores cónicos, conectados en tubos flexibles que se ubican en los tres típicos lugares expositivos: la pared, el piso y apuntando al vacío entre los dos. Las formas cónicas conectadas aluden a un limpiapisos, a un extractor de aire y a un iluminador (con luz intermitente). Expulsa al exterior la atmósfera interna mediante una chimenea que exhala humo blanco. Se alude aquí a los recuerdos de obras de arte que han sido exhibidas en sus recintos, a la memoria que guardamos. de ellas. Heim materializa esa experiencia en los objetos que elige con los cuales busca y desea incitar hacia una poética de formas mecánicas, preguntándose y problematizando en tomo al escenario mismo donde se proyecta.
Extractor de atmósfera acumuladas, contempla el adentro y el afuera. Y se vale de los implementos y las acciones mecánicas para agenciar las referencias del recinto artístico predeterminado. El lugar carga y potencia la obra. El succionador finalmente se encuentra en la chimenea resguardada que produce el humo blanco (papal) (con olor a coco).
Perforador automático de museos, propone un aparato violador mecánico, que a partir del esquema anatómico busca insinuar la expansión e igualmente señala engendrar nuevos espacios. Ese ejercicio de apertura espacial se plantea como erótico. La máquina sexualiza el recinto y desea excitarlo para que se amplíe y tenga ambiciones físicas. Colocado en el lugar de los hechos, señala su necesidad y presencia en el único sitio donde le es lógico existir. Aunque es un ente autónomo, se relaciona con los otros personajes figurativos y las acciones de las máquinas paródicas.
Ecos de un juego veneciano es uno de los trabajos más ambiciosos y logrados de Heim hasta el momento. Se inspira en la inundación que sufrió el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, hace una década, al desbordarse el río. Heim relaciona este hecho con la invasión de agua que sufre continuamente la ciudad de Venecia.
A Heim le interesa el texto del trabajo artístico, tanto como el contexto, en ese sentido esta obra se alimenta de ambos símiles para existir. Los seis pescadores se insinúan como restauradores, ayudantes o enfermeros del arte que están aquí para simbolizar la redención del lugar expuesto al riesgo, al deterioro y al azar de la naturaleza. Estos fantasmas de salvación protegen como ángeles de la guarda el recinto sagrado museal, lo que le da un aire ritual, religioso, sacramental, en mitad de un sarcasmo inevitable, con el humor que sostiene a todas las obras y que forman parte de su esencia espiritual. (4)
Para la pasada Bienal de Arte de Bogotá, diseñó su más reciente proyecto, Consolador de espacios solitarios, evocación cinética de una tortuga invertida. Narciso.

Un aparato en metal, plástico, madera, aluminio, que alude a lo museal y su relación con el público. La máquina opera como una prótesis que permite agitar el aire calmado y comprimido del recinto, simbolizando presencia y ausencia. Al tiempo su imagen evoca al Narciso mítico, con pétalos (camas) que se estiran y encogen y un tallo (falo) que acciona y da vida al mecanismo. Paralelamente la alegoría cita a la tortuga, un animal que al invertir su concha entra en una posición peligrosa y mortal. La dualidad entre vida y muerte, peligro y riesgo es también una opinión política y sarcástica que a Heim le interesa tratar. El artista aclara que de este hecho sintético vital se nutre la obra para moverse, más que una característica formal aditiva, este movimiento es la respuesta existencial a una anomalía. Efectivamente ese matrimonio entre Narciso y Tortuga, ambos invertidos, excitan el campo museal al tiempo que lo estremecen como alcance y definición.
La presencia de Elias Heim en el ámbito de la escultura actual colombiana representa una importante opción. Su reflexión no solamente incluye el uso de materiales y procedimientos disímiles, sino la invitación a pensar el arte en términos de la ecología, tecnología y semántica con claras señales de un arte que se acerca a los problemas del próximo milenio.
NOTAS
1. Con esta obra, Heim representó a Colombia en el Pabellón de la Iglesia de San Giovanni (Instituto Italo-Latinoamericano) en la Bienal de Venecia de 1995.
2. Endowment for Museums Threatened with Extinction ahora forma parte de la colección del Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali.
Esta obra fue incluida en la exposición Nuevos Nombres del Banco de la 3. República en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, presentada entre enero y marzo de 1995, junto con una videoinstalación de Ana Claudia Munera.
4. Esta exposición, con las mismas obras, se presentó en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en julio-agosto de 1995.
Crítico de arte colombiano. Reside en Cali

