Artes sagradas del vudú haitiano

Altar voduo. Foto cortesía del Miami Art Museum.

Colectivaene 1997 - mar 1997· Por Carol Damián

Artes sagradas del vudú haitiano

Muso de Arte de Miami

Artes Sagradas del Vudú Haitiano es la primera exposición para explorar las artes creativas originadas en el Vudú, la sincrética religión afro-caribeña. Con más de 500 objetos que incluyen tallas africanas, estandartes recamados de lentejuelas, botellas sagradas, muñecos, instrumentos musicales, pinturas, altares, videos, fotografías e instalaciones de multimedia, la exposición ofrece una visión completa y fascinante de las complejidades del Vudú, a la vez que exalta sus cualidades estéticas. Esta exposición, organizada por el UCLA Fowler Museum of Cultural History de Los Ángeles, viajará por dos años a ocho lugares diferentes e incluye un extenso y erudito catálogo que será un valioso recurso para los interesados en los estudios haitianos. Varios miembros de la comunidad de artistas haitianos fueron invitados a crear obras adicionales propias y exclusivas para la exposición en el Museo de Arte de Miami. Rara Kuyu pintó un mural de Ezili Danto, un espíritu del panteón vudú que también representa a la Madona Negra, Mater Salvatoris en su sincrética identificación con el catolicismo. Los murales son una parte esencial de los templos del vudú y la imagen de Rara que está ubicada en el área dedicada a los altares y espacios rituales es una soberbia adición a la exhibición que la introduce a la comunidad.

Edouard Duval Carrié, un artista importante de la moderna generación de artistas haitianos quien vive ahora en Miami, fue invitado a complementar la selección de sus trabajos expuesta en Fowler, con una instalación de Spirit Catchers (Receptores de Espíritus) dedicada a los Iwas (espíritus africanos) que guiaron a los esclavos desde su tierra madre a través del océano; esta instalación fue originalmente concebida por el artista en 1993 para el First Vaudoun Cultures Festival (Primer Festival de Culturas Vudúes) en Bening. Pintor conocido también por su imaginería política radical y sardónica (usual en los artistas haitianos por obvias razones), Duval Carrié está también representado por otras obras que despliegan sus extraordinarios retratos de los Duvalier, famosos por su abuso del vudú con propósitos violentos y de provecho personal. Mardi Gras at Fort Dimanche, 1992- 1993, representa a la familia Duvalier (Baby Doc, ridiculamente ataviado en un traje de bodas) en Fort Dimanche, la cámara de torturas del régimen.

Los aficionados al arte haitiano disfrutarán viendo una maravillosa selección de obras de artistas famosos e internacionalmente aclamados como Pierrot Barra, Héctor Hyppolite y Préfete Duffaut, quienes se inspiraron en el vudú. Especialmente notables son los retratos de los Iwas pintados por André Pierre, el pintor y sacerdote vivo más famoso y querido de Haití, y los trabajos en hierro empleados como indicadores en los cementerios en los que están inscritos los vévés (señales rituales) de Georges Liautaud. Los brillantes estandartes recubiertos de lentejuelas creados en honor a los Iwas para anunciar los rituales del templo están instalados a lo largo de la exposición y le ayudan al espectador a identificar a los espíritus y sus símbolos. Los estandartes de Antoine Oleyant son hermosos diseños relucientes que pueden fácilmente competir con abstracciones modernas en cualquier medio.

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Edouard Duval Carrie. Mardi gras at for Dimanche, 1992 - 1993. Cortesía de Miami Art Museum.

Los tres altares recreados para la exhibición tienen una identidad particular para servir a los Iwas a quienes están dedicados. Los altares honran e invocan a los Iwas y pueden estar ubicados en los santuarios de los templos o en áreas privadas en los hogares. Marcan un espacio sagrado donde el mundo natural y el sobrenatural se encuentran. Los altares incluyen imágenes de los Iwa, ofrendas de joyería, espejos, licores, perfumes y un complejo surtido de objetos de los cuales se sabe que satisfacen los gustos divinos. Casi cualquier objeto puede ser consagrado e incorporado a los altares, y los objetos varían desde muñecos, hasta tarjetas sagradas pasando por juguetes, frutas y flores. En reconocimiento a estas ofrendas, se espera que los Iwas les respondan a los que elevan sus oraciones pidiendo salud, amor o buena suerte. Los altares y sus ofrendas devocio- nales revelan la esencia del vudú haitiano, el espacio ceremonial, e incluso en un museo, son el más fascinante y poderoso montaje de arte y ritual.

Próximos al fin del milenio, uno de sus rasgos característicos parece ser el vuelco en algunos porcentajes estadísticos de décadas anteriores. Las mujeres, en el arte, alcanzan niveles numéricamente equivalentes, cuando no mayoritarios en relación a los hombres, lo que demuestra que el arte se ha convertido, en los últimos tiempos, en un lugar privilegiado de afirmación femenina.

Configurando una especie de «manifiesto» de la presencia femenina, 340 obras de autoras mujeres fueron reunida en el Centro Cultural Recoleta para integrar la instalación Espíritu de la Colmena. Un segundo objetivo se sumó al de la manifestación de la presencia: más allá del hecho plástico de la instalación, los esfuerzos debían canalizarse hacia la organización de un banco de datos, con destino a la Fundación Espigas, dedicada al rescate del material documental sobre arte argentino.

No sólo artistas plásticas sino también críticas de arte, escritoras, fotógrafas, videastas, cineastas, compositoras y arquitectas participaron del evento durante los meses de junio y julio. Se adoptó, en la ocasión, la «metodología» de las abejas: el trabajo colectivo- cooperativo.

La analogía con el reino animal se estableció asimismo en el montaje de las obras, ya que el conjunto debía dar la idea de un colmenar. A cada participante se le entregó un hexágono de 50 cm. de diámetro que debía servir de soporte de un trabajo normativizado, que ocu-

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Pakets, 1994. Cortesía del Miami Art Museum. Foto: Susan Einstein

La compleja naturaleza de esta extensa y provocativa exposición requiere tiempo, pero bien vale la pena el esfuerzo. Los videos, la música y los magníficos textos y rótulos puestos en los muros proporcionan una valiosa ayuda para el espectador ansioso de explorar y entender las artes creativas originadas en el vudú.

CAROL DAMIÁN

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