Utilizando el color como el elemento expresivo que mejor expresa su personalidad, Sebastián Spreng, continúa ilustrando los muchos estados de ánimo de la naturaleza en pequeñas pinturas de elegante factura, las cuales son tan bellas como seductoras y misteriosas. Sus obras mas recientes, se desplazan hacia visiones abstractas de la tierra y el mar, y más que aparecer como formas fundadas en la realidad, son artificios etéreos extraídos de la imaginación. Esta exposición incluye algunas de sus más características imágenes de figuras nadando, formaciones de nubes, y jardines y paisajes inmateriales. Sin embargo, dado el predominio de una mirada más abstraccionista, lo que una vez pudo haber sido un jardín de flores rojas es alterado hasta convertirse en un brillante esbozo de rojos; las formaciones de nubes dominan los tenues trazos del horizonte, y los nadadores son devorados por la interminable amplitud del mar y del cielo. Explorando nuevas técnicas con el fin de acentuar sus meticulosas y exquisitas imprimaciones para el oleo sobre gesso en madera o lino ruso, Spreng utiliza harapos, pinceles secos y cuchillas para raspar la textura lograda en la superficie. De manera que las pinturas toman la apariencia de antiguas obras maestras del Viejo Mundo, a las que se les ha añadido un sentido de la creatividad de nuestro tiempo.

En la obra Jardín de un día una hilera de altos y verdes cipreses se yergue vigilante sobre una brillante gama de matices de rojo. Los vestigios de vastos jardines de flores nos invaden, logrando un inolvidable impacto, en nuestros ojos y en nuestra imaginación. Spreng captura la esencia de su belleza en una sencilla faja de extravagante color. Spreng es capaz de variar la disposición de la misma escena transformando la mirada primordial de lo sutil a lo dramático. Las pinturas tituladas Noche Dorada (Nube) y Noche Cobalto (Nube) parecen ser la misma mirada al cielo y al mar, solo que las pálidas tonalidades de los cálidos dorados y amarillos le imparten a la imagen una emoción muy distinta que los gélidos azules, y asi el efecto se ve considerablemente modificado, provocando en el espectador reacciones opuestas de una imagen a otra.
Sebastián Spreng responde a la belleza y a los cambiantes estados de la naturaleza, desde la inmediatez de los azules y verdes de las islas de Miami, donde ahora reside hasta los jardines y desiertos traídos de viajes reales e imaginarios. Sus fascinantes pinturas nos incluyen en esos viajes.
CAROL DAMIÁN
