Pedro Caballero hace su primera exposición en Canadá, con 19 pinturas en una muestra titulada Alegorías del tiempo. Su obra, simbólica y decorativa, se fundamenta en la utilización de intensos colores y en una simbiosis entre la abstracción y los indicios de las culturas de la antigüedad..
Las influencias de este pintor peruano pueden rastrearse hasta llegar a los textiles y la cerámica de las culturas costeras de Chanca y Paracas. En la mayoría de sus cuadros maneja una interposición de planos logrando algo así como pinturas dentro de pinturas. Estos planos hacen que el espectador se cuestione acerca de las intenciones del artista. Caballero explica “Cada uno de esos planos expresa un momento de la obra y un momento de satisfacción. El plano central recoge la fuerza y la personalidad, con la fusión de mis emociones y los símbolos de mis antepasados. Los otros son livianos y etéreos, son la continuación y el vigor de mi obra”1.

La obra de Caballero puede dividirse en dos fases: la primera, él mismo la ha titulado Reminiscencias Prehispánicas. En esta fase, al utilizar imágenes de peces, mar y montañas, evoca las relaciones del hombre con el océano. En el panel central de Paisaje Andino. aparecen insinuadas unas montañas de aspecto textil. En la parte inferior de este panel, la forma de un pez aparece y complementa la parte superior que es la montaña. En Mixtura, solo se muestra la cabeza del pez, roja, rodeada de tonos púrpuras. En la parte baja del panel central se insinúa una máscara y a su izquierda, la imagen de una muñeca.
En la segunda fase llamada Realismo en Espacios Subjetivos, los objetos son representados a la manera realista. En Historia de un Fragmento, una tela precolombina torcida cuelga de dos paneles que tienen la apariencia de pinturas abstractas. De la tela podemos ver los detalles del tejido y las hebras que constituyen dicha tela. En Los Sobres del Tiempo, una momia amarrada fuertemente con una cuerda da la espalda al espectador y se encuentra de cara a un panel que parece una pintura. Aquí, una vez más la habilidosa ejecución puede ser vista en las arrugas de la tela, en los detalles y nudos de la cuerda. El realismo de esta imagen contrasta con la abstracción del resto de la obra. Da la impresión que estuviera llevándose a cabo un ritual.
Caballero comenta acerca del mensaje presente en su obra: “La riqueza cultural tiene que verse reforzada y yo pretendo ser un pintor que obedezca a conceptos regionales. Estas fuerzas expresivas son las fuentes que irrigan la montaña de nuestras tradiciones, las cuales en mi mundo transformó en imágenes y color”2.
En la opinión de Caballero, el reto más importante es ser comparado, o por lo menos ser llamado seguidor de Fernando de Szyszlo, dadas la similitud de sus influencias y el aparente paralelismo de sus obras. Aunque Caballero utiliza algunas imágenes realistas en algunas de sus pinturas, su obra aún permanece en el terreno de la abstracción. Pertenecen al movimiento llamado Indigenismo Abstracto. La similitud de la obra de ambos artistas, es solo la primera impresión y, a pesar de todo lo que se ha dicho, es sorprendente que un país como el Perú en el cual las culturas ancestrales son tan importantes, solo estos dos artistas hayan encontrado la fórmula para integrar imágenes inmemoriales con las ideas de nuestro tiempo. La muestra viajará a cuatro museos en Canadá, hasta agosto de 1997.
NOTAS
1. Entrevista con el artista en Junio de 1996.
2. Entrevista con el artista en Junio de 1996.
AUGUSTO CHIMPEN
