Exposición Individualoct 1996 - dic 1996· Por Ana Isabel Pérez Gavilán

Leonardo Nierman

UNAM

Las realidades fractales y el espacio multidimensional no parecen ser extraños para el físico-matemático egresado de la Universidad Autónoma de México, recinto que ahora lo acoge con su exposición Génesis del sueño. Leonardo Nierman (1932) decidió dedicarse al arte primero como muralista y, después, explorando la pintura, la escultura y el tapiz. Miembro de una generación caracterizada por las búsquedas formales y los rompimientos con cánones de un decadente nacionalismo figurativo, Nierman encontró desde muy temprano su estilo personal en medio de las corrientes abstracionistas internacionales.

Lenguaje de espacios cósmicos y realidades fragmentadas, la primera etapa de la obra de Nierman, de acuerdo con José Gómez Sicre, mezcla el óleo y el acrílico en composiciones laberínticas tipo mosaico. En una segunda etapa, las ciudades imaginadas se empiezan a desprender de la figura hasta definir su pintura como una franca necesidad de obtener de la realidad los elementos que para él son atractivos plásticamente.

Las pinturas de Leonardo Nierman, señala Julio Cortázar, “apresan los cuatro elementos y lo que el artista llama la intuición del universo, lo asaltan como una avalancha de recuerdos, de entre visiones, de una sed cósmica que quisiera decir, decirse”.

Exposición Individual: Leonardo Nierman — imagen 1
Leonardo Nierman. Viaje Eterno, 1996. Acrílico sobre masonite. 122 x 244 cm. Cortesía: Museo Universitario Contemporáneo de Arte.

A pesar de carecer de una cronología precisa, la obra expuesta integra una antología. Sugerentes espirales traslúcidos de mármol se elevan, giran con sensualidad, emprenden el vuelo cual aves que, al mover sus alas, muestran egoístas sus movimientos orgullosos. En contraste con las superficies lustrosas de su pintura, destacan los tapices en bajo lizo, con una veraz combinación cromática. La lana tejida acoge los prismas, los navíos, las tempestades cósmicas y las explosiones ígneas con una gran definición y una calidez propia del material, logrando una sensación de proximidad de la que carece su pintura.

Junto a las esculturas ascendentes y prismáticas en acero y bronce, aparecen presentes los estudios de cristales, piezas de la serie inspirada en pájaros y siluetas de violines — instrumento que llegó a interpretar de manera destacada cuando joven- reminiscencias pictóricas y volumétricas de su amor por la música y sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música.

Tapizando con pliegues engañosos el piso y las paredes, una de las salas concentra lienzos a manera de trompe l'oeil, semejando papeles arrugados de texturas crispadas y carbonizadas. El efecto es bastante lúdico.

Cubismo atenuado, futurismo de luz cercano a la ciencia ficción, génesis de transparencias y color asociados a la violencia de los paisajes del Dr. Atl y a la espontaneidad de los experimentos de Siqueiros, para Edward Lucie Smith esta pintura se congela y licúa simultáneamente, en tanto el artista mantiene las variadas fuerzas de la vida en equilibrio.

Agua, tierra, aire y fuego, el horizonte, las nubes, los océanos, el universo y su redimensión a través de lo más vital del hombre, la música, los ritmos, la sensualidad, la trascendencia, la eternidad. Gómez Sicre lo define como neorromántico: “creo que tiene el acento fatalista del Antiguo Testamento, la melancolía y el dolor del alma hebrea, el pesar de los salmos, la angustia que emana de la creencia en el Dios de los judios. Leonardo Nierman es un valor de la plástica mexicana que plantea su obra y lanza una voz liberatoria con acento propio, sin dejar el vórtice de la cultura universal”.

Multipremiado en México, Londres, Mónaco, Roma, Nueva York y Chicago, Doctor Honoris Causa en Letras por la Universidad de Irvine, California, ha expuesto de manera individual más de un centenar de veces y su obra forma parte de destacadas colecciones públicas y privadas en Australia, España, Israel, el estado Vaticano, Austria, Suecia, Colombia y México.

ANA ISABEL PÉREZ GAVILÁN

Leonardo Nierman, por Ana Isabel Pérez Gavilán | artnexus