La realización de la quinta edición de la Feria Iberoamericana del arte en Caracas, entre el 27 de junio y el 1 de julio del presente año, sugiere al menos dos apreciaciones básicas. La primera se refiere al establecimiento de un precedente que se impone por encima de todas las circunstancias y más allá de todas las previsiones. Ciertamente, haber mantenido la secuencia y haber asegurado las participaciones, la concurrencia y las ventas, en medio de limitaciones socioeconómicas tan severas es una verdadera hazaña. La segunda apreciación nos lleva a incrementar el asombro y la admiración: en efecto, resulta digno de subrayar que además de mantener la continuidad, se percibe un mejoramiento constante en las sucesivas ediciones de este acontecimiento. Esta circunstancia revela el extraordinario sentido gerencial de un equipo que al mantenerse cohesionado y constante durante cinco años, ha sabido traducir los riesgos de la precariedad en oportunidades de calidad. Esta evidencia nos hace recordar que cuando se dice "no se puede", uno tiene razón, pero también uno tiene razón cuando afirma que "si se puede". Siempre se tiene razón cuando se define una decisión. Pero también, esta expresión de perseverancia y entrega, nos trae a la memoria un relato muy citado en los últimos textos de literatura gerencial. La historia en cuestión se refiere a dos vendedores de zapatos que son enviados a un recóndito pueblo de África. El primer vendedor, al percibir la realidad del pueblo, envía un fax urgente: "Malas noticias, aquí nadie usa zapatos". En cambio, el otro vendedor, al observar la situación se entusiasma y envía igualmente un fax urgente: "Buenas noticias, aquí nadie tiene zapatos". Sin mayores análisis pueden precisarse las correspondencias entre estas alusiones y la renovación de la FIA.

En esta ocasión estuvieron presentes treinta y cinco galerías que ocuparon un espacio de 3 mil 400 metros cuadrados de exhibición. Ellas fueron: Praxis International Art, Roberto Martín Arte Contemporáneo y Gradiva (Argentina); Camargo Vilaga y Thomas Cohn Arte Contemporánea (Brasil), Alonso Arte. El Museo y Sextante (Colombia); Jacob Karpio Atma Gallery (Costa Rica); 4.17, Estampa y Kreisler (España); Ape Gallery, Bonomelli Arte y Gómez Gallery (Estados Unidos); Lelia Mordoch (Francia); Kaj Forsblom (Finlandia); Arte Actual y Cecilia González (Perú); Francisco Nader Arte Gallery (República Dominicana); y Acquavella, Altamira, A-Siete, Arte Ascaso, Centro de Arte Euroamericano, D'Museo, Durban, Félix, Freites, Graphic CB/2, Grupo Li, Minotauro. Muci, Sala Alternativa y San Francisco (Venezuela).

La pluralidad y la heterodoxia fueron, desde luego, las expresiones que mejor reflejaron lo que estas galerías mostraron. Realmente una feria de arte no es el territorio para el ejercicio hermenéutico ni crítico. Tampoco es un escenario que admite enjuiciamientos relacionados con el montaje ni la unidad de criterios estéticos. Una feria es, por encima de cualquier otra cosa, un espacio para la promoción y venta de obras de arte. La FIA nos ofreció la oportunidad de tomar contacto con obras muy variadas e importantes. Las siguientes firmas ofrecen la pista necesaria: Pablo Picasso, Wifredo Lam, Roberto Matta, Arman, Jean Dubuffet, Victor Vasarely, Yaacob Agam, Karel Appel, George Segal, Alberto Giacometti, Fernand Léger, Henri Matisse, Armando Reverón, Marc Chagall, Miró, Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez, Alejandro Otero, Jacobo Borges, Chillida, Santiago Cárdenas, Édgar Negret, Carlos Rojas, Francisco Narváez, Cornelis Zitman, Femando Cánovas, Alirio Palacios, Pancho Quilici, Antonio Seguí, Oswaldo Vigas, Víctor Valora, Julio Pacheco Rivas, Ignacio Iturria, José Bedia, Elena Laverón, Carlos Poveda, Rafael Canduro, Courtney Smith, Aurora Cañero y Miguel Sanoja. Asimismo, se comentó mucho la calidad de algunas piezas de artistas como Hugo Zapata, Amadeo Peñalver Mora, Connie Imboden, Ernesto Neto, Rafael Barrios, Ernesto Zalez, Carlos Vargas Pons y Alberto Riaño.

Este conjunto de obras fue reforzado, además, con distintas manifestaciones apoyadas en recursos informáticos y en medios tecnológicos. En efecto, en la FIA'96 se presentó la II edición de "tecnofia" que fue una sección con amplia resonancia y seducción. Artistas de sólida trayectoria, como Ricardo Benaim, Nelson Garrido y Pedro Morales ampliaron sus registros estéticos al generar e intervenir imágenes producidas por la computadora. Otro grupo de artistas jóvenes reafirmaron su apego a las posibilidades estéticas de las tecnologías. Tales son los casos de Matías Pintó, Ricardo González y del equipo denominado Escuadra Sudaca, integrado por Iván Larraguibel, Alejandro Rebolledo y Joaquín Urbina. Esta lista de artistas se completa con los nombres de dos creadores homenajeados en esta ocasión: el venezolano Manuel Quintana Castillo y el brasilero Daniel Senise.

La invitación especial que ahora se le hace a Manuel Quintana Castillo llenó de satisfacción al público del sector plástico en Venezuela. Esta reacción es comprensible debido a los méritos artísticos, a las cualidades intelectuales y a los atributos éticos de quien es uno de los maestros más significativos del arte venezolano. Afortunadamente, el país ha sabido rescatar y elevar a esta figura que despliega la mejor parte de su vida en el trabajo de su taller. Este homenaje que le rinde la FIA se suma a otros importantes eventos que han acentuado su protagonismo. En efecto, durante este año, hemos tenido la posibilidad de disfrutar la exposición antológica Fuera de juego organizada por el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero (MAVAO). Asimismo, se efectuó su exposición de pequeño formato titulada Talismanes en la galería Muci. En marzo de este mismo año recibió el premio Armando Reverón que es entregado por la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos (AVAP). Definitivamente, el trabajo denodado y silencioso de este artista comienza a expandir sus resonancias con una irrevocable vocación de perdurabilidad y universalidad. A Manuel Quintana Castillo, lo acompaña Daniel Senise en este homenaje. Este artista brasilero, a pesar de su juventud, ya se afirma a partir de un amplio reconocimiento latinoamericano. Como se recuerda, él obtuvo la Medalla de Oro en la I Bienal Latinoamericana de Arte Sobre Papel, en este año. Es de hacer notar que su presencia en la FIA se concentra a través de cinco obras que están distribuidas en dos galerías: la Thomas Cohn y la Camargo Vilaga.

En el marco de esta reseña se impone comentar la incorporación de los nuevos alcances de la información a este evento. Específicamente, la FIA ofreció un espacio para demostrar las posibilidades que los recursos informáticos proporcionan a la FIA en particular y al arte en general. En efecto, a través de seis equipos y una pantalla gigante, los asistentes a la feria pudieron pasearse por el "ciberespacio" de INTERNET, en donde conocieron las exposiciones actuales de los mejores museos del mundo, las representaciones de las galerías, los resultados de las subastas de arte y, desde luego, las obras disponibles y datos generales de las galerías presentes en la feria. Todo esto podía realizarse sin costo alguno. Tales posibilidades se concentraron a través de la colaboración de la empresa CompuServe de Venezuela, la cual estuvo representada por su entusiasta director, Walter Frieder.
Además del catálogo de la FIA, hay que resaltar la presencia de las más importantes revistas de arte. Cada una disponía de un espacio expositivo. Entre otras, es de destacar a ArtNexus (Colombia); Estilo (Venezuela); Lápiz (España); Arte al día (Argentina); Poliester (México) y Trans (Estados Unidos).
En un párrafo final debe recordarse que una obra de arte tiene diversos momentos: uno es el de su concepción preliminar, otro se asocia con una resolución técnica concreta, un tercero se relaciona con su exhibición y promoción. También existe el momento reservado a su comprensión y crítica y luego existe el tiempo para su prolongación en la memoria individual o colectiva de un pueblo o una época. Pues bien, en todos estos ámbitos, se reivindica la imagen de las ferias, pues ellas son parte del entorno inmediato y aportan un importante escenario de resonancia. Una feria es siempre un acontecimiento de múltiples dimensiones. Es simultáneamente, lugar para mostrar las más variadas expresiones del arte, foco de promoción y comunicación, lugar de venta y compra, espacio para favorecer encuentros, medio abierto para descubrir y ocasión plural para apoyar al arte. Pero también una feria es el territorio para demostrar que el arte es una necesidad espiritual que permite ahondar la vital sensibilidad de un pueblo. Con esta conciencia nació la FIA y con esa misma conciencia se han logrado las cinco ediciones que han convertido ocasionalmente a Caracas en la "Galería del Mundo".
VÍCTOR GUÉDEZ


