Exposición Individualoct 1996 - dic 1996· Por Abigail R. Esman

Fabián Marcaccio

Barbara Farber Gallery

Con frecuencia me asombra así como me divierte comprobar lo lejos que ciertos críticos suelen llegar en sus pases mágicos y charlatanerías sobre la obra de un artista. "Lo que ves", dijo Frank Stella en una de las frases más citadas sobre arte moderno, "es lo que ves". Quizás este no sea siempre el caso, claro está, pero, al mismo tiempo, es siempre una parte del caso.

La obra de Fabián Marcaccio es un buen ejemplo. El argentino de treinta y tres años radicado en Nueva York es uno de los abstraccionistas más prominentes de la escena contemporánea, generalmente considerado miembro de un grupo que incluye a Jonathan Lasker y Lydia Dona, entre otros.

La obra de Marcaccio es definitivamente neoyorquina y más allá de eso, definitivamente norteamericana. Marcaccio se interesa, por los elementos—elementos visuales, deberíamos enfatizar—de la pintura y el hacer pictórico: pincelada, superficie, plano, medios, lienzo, soporte, imagen, tema, etc. Las pinturas expuestas en Barbara Farber son ensamblajes virtuales de estos componentes, y por lo tanto sitúan en un primer plano al elemento compositivo al mismo tiempo que hacen una referencia sesgada —quizás—al collage. Fotografías impresas sobre el lienzo interactúan con la pincelada misma y con imágenes impresas de pinceladas (uno no puede evitar pensar en Roy Lichtenstein). Lo que es en efecto descrito en estas fotografías es básicamente irrelevante; lo que importa es el patrón que las imágenes logran creando una especie de patrón de pincelada, o una forma compuesta de patrones, o quizás la sugerencia de tela impresa. Ocasionalmente el artista añade un poquito de batik—una línea, o una imagen, o un garabato. Esta es también una referencia al medio, y una en la que algo es removido (la cera) en una forma de crear. Es una especie de juego en el que el artista juega con la posibilidad.

Exposición Individual: Fabián Marcaccio — imagen 1
Fabián Marcaccio. Subversión interna, 1996. Técnica mixta sobre lienzo. 190 x 175 x 28 cm (variable). Cortesía: Galerie Barbara Farber, Amsterdam.

Y hablando de tela, Marcaccio efectúa sus divertidas travesuras con ella misma; además del uso del batik, un método específicamente textil, Marcaccio juega con los mismos lienzos. A veces no son lienzos sino telas de arpillera o incluso la pared misma. Entra así a explorar otro elemento: la textura. Algunas obras incorporan arpilleras y madera, o se extienden más allá de la tela hasta incorporar la pared, haciendo posible un estudio de las texturas, al mismo tiempo que articula el asunto de los límites (¿y cuál es el límite de una pintura? ¿Una exposición?) En la galería, los bastidores de las pinturas, hechos de tubos de cobre, a menudo se extienden más allá del rectángulo convencional, doblándose, retorciéndose y sobresaliendo esculturalmente de la pared.

Marcaccio compone sus instalaciones cuidadosamente, cada pintura es un elemento de un todo, de manera que los bordes de la pintura individual se extienden de una a otra, y de ahí al espacio de la galería misma.

La obra de Marcaccio es apremiante. Por qué entonces los escritores de la obra de Marcaccio insisten en hablar de "pintura cibernética" y de "de-realización" y "del dilema de la pintura" (¿qué dilema?).

Las construcciones de Marcaccio no son solamente exploraciones de y dentro de los elementos de la pintura: son recordatorios de lo que la pintura (de lo que el arte) trata: cierta fisicalidad, una comunión de elementos que juntos producen tanto, la obra de arte en sí como su efecto: nuestras contemplaciones de o sobre la misma. No necesita palabras misteriosas. Es, en sí misma, suficiente.

ABIGAIL R. ESMAN

Fabián Marcaccio, por Abigail R. Esman | artnexus