En la nueva sede de la Galería Quintana —localizada en la Cra. 9 # 94-58 de Bogotá— se ha expuesto recientemente la serie de Las Mariamulatas de Enrique Grau, luego de un largo periplo por varios museos del país. Este conjunto, realizado en varios procedimientos —pinturas, dibujos y esculturas en bronce— es realmente admirable por el sinnúmero de soluciones que tiene la representación de estos grajos del continente americano, conocidos con el nombre de Mariamulatas únicamente en Cartagena.

Con inventiva extraordinaria, aunque sin abandonar el rendido naturalista de estos pájaros, Grau nos muestra, en variados tamaños, las costumbres de estos animales que generalmente conviven con el hombre en la playa y en otros sitios de la ciudad. Se aprecian entonces no sólo el plumaje negro azulado de sus figuras y sus diversos comportamientos y actitudes, sino aproximaciones a las finas arenas pobladas de turistas, vividas situaciones atmosféricas y vistas lejanas y precisas de la ciudad amurallada. Para estas descripciones visuales, Grau hace gala de su buen oficio de pintor—que trabaja colores osados, matices y transparencias— y de sus condiciones de dibujante diestro y audaz, así como de sus profundos conocimientos del modelado y de los procesos de la fundición, para la realización de sus esculturas. No hay duda de que Grau es uno de los artistas más importantes del país. A su trabajo incansable se une su espíritu de investigador que lo lleva siempre a buscar nuevos motivos de inspiración, sea en la historia de la cultura y del arte, en la antropología y las costumbres del hombre y en la naturaleza —piénsese en El pequeño viaje del Barón von Humboldt, en la serie titulada Galápagos y por supuesto en estas estupendas Mariamulatas—.
GERMÁN RUBIANO CABALLERO
