Arte Moderno y Contemporáneo de la República Dominicana

Marcos Lora Read. El que olvidó, 1993. Cortesía: Americas Society and The Spanish Institute, Nueva York.

Colectivaoct 1996 - dic 1996· Por Yasmin Ramírez

Arte Moderno y Contemporáneo de la República Dominicana

Americas Society & instituto Español

La Sociedad de las Américas y el Instituto Español de Nueva York unieron sus esfuerzos para presentar, por primera vez en los Estados Unidos, una muestra del Arte Moderno y Contemporáneo de la República Dominicana. Esta histórica muestra no pudo haber llegado en mejor momento, dados el amplio crecimiento de la población dominicana tanto en Nueva York como en Miami y el creciente relieve en la escena internacional de artistas dominicanos como Tony Capellán y Marcos Lora Read.

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Eligio Pichardo. El sacrificio del chivo. Cortesía: The Spanish Institute, Nueva York.

La exposición cubrió el presente siglo desde la década de los veinte hasta el presente centrando su atención en los artistas que introdujeron las tendencias de la pintura modernista a la República Dominicana. La muestra se iniciaba con la obra de ruptura, Estudio para un desnudo de una mulata (1919) de Celeste Wos y Gil quien estudió en el exterior y quién por primera vez abrió las puertas al empleo de modelos desnudas en una escuela de arte dominicana. Sin embargo, el aparente atraso de los inicios de las tendencias realistas en la República Dominicana, permitió que los artistas, durante los años transcurridos entre 1920 y 1950, hicieran un curso intensivo en arte moderno. En primer lugar, las obras innovadoras de Jaime Colson y Darío Suro, ambos activos durante la década de los treintas y cuarentas, demuestran una familiaridad con el impresionismo, el postimpresionismo, el cubismo, el realismo social y el surrealismo, lecciones que fueron transmitidas a las generaciones de artistas más jóvenes. En segundo lugar, cerca de 4000 Españoles emigraron a Santo Domingo entre 1939 y 1949 escapando de la guerra civil, una oleada que intensificó el contacto dominicano con el Modernismo Europeo.

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José Vela Z. Familia Campesina, circa 1941. Cortesía: Americas Society and The Spanish Institute, Nueva York.

Los emigrantes españoles José Vela Zanetti, José Gausachs y Eugenio Fernández Granell ejercieron un impacto positivo en el curso de la pintura dominicana. Los tres fueron piezas claves en la fundación de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo en 1942 y La posia sorprendida, la revista surrealista de Fernández Granell, se convirtió en foro para poetas y pintores experimentales. El surrealismo caricaturesco y biomórfico parece no haber tenido muchos seguidores en la República Dominicana; sin embargo la influencia de Gausachs, las pinceladas expresionistas y los atrevidos delineados de Zanetti pueden verse en la obra de una generación de artistas abstractos que alcanzaron su madurez en las décadas de los cincuentas y sesentas.

Eligió Pichardo, Iván Tovar y Paul Guidicelli están considerados como los maestros de la abstracción de la década de los cincuentas en la República Dominicana y cuya obra ciertamente merece un estudio más profundo. El Sacrificio del Chivo (1958), de Eligió Pichardo, fue una de las obras más destacadas de la muestra. Una obra de sátira política que anuncia el asesinato de Trujillo con menos de un año de anticipación. Esta pintura se nutre de la tradición visual popular hispano-africana de la República Dominicana. Las caras de los asesinos parecen máscaras de carnaval y las gruesas pinceladas transmiten a la pintura una apariencia escultural.

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Belkis Ramírez. De la misma madera, 1994. Instalación en técnicas mixtas con bloques de piedra, madera, caucho. Dimensiones variables. Colección Museo de Arte Moderno, Santo Domingo. Courtesy: Americas Society Art Gallery.

La sección contemporánea de la exposición se centra en artistas que continúan desdibujando los límites entre un medio y otro y que se nutren de la cultura popular. Por supuesto que las instalaciones fueron las piezas centrales de este capítulo de la exposición. Pequeña Esperanza (1996) de Tony Capellán consistía en una habitación llena de camisetas de muchachos que presentaban bolsillos llenos de pedazos de pan y lápices. Esta obra que llamaba la atención a las necesidades en educación y alimento para la niñez dominicana parecía un poco fuera de lugar en una muestra que en general se ocupaba de asuntos formales. Sin embargo por lo menos reflejaba sinceridad y honradez. Marcos Lora Read estaba representado con tres piezas de su obra temprana que hacen recordar, a cualquiera que esté familiarizado con sus monumentales obras de hoy, su vigoroso comienzo aunque en escalas reducidas. Raúl Recio y Jorge Pineda estaban representados con hermosos xilograbados. un medio al cual los artistas puertorriqueños y dominicanos han encontrado usos innovadores. Por ejemplo Belkis Ramírez, quien emplea bloques de madera de gran tamaño en De la misma madera (1994), una instalación provocativa que invitaba a la audiencia a lanzar piedras a la obra de arte.

Como todo panorama introductorio al Arte Moderno y Contemporáneo de la República Dominicana solo nos brindó un indicio de la naturaleza del arte que se ha producido en Santo Domingo. La exposición daba oportunidad al espectador de imaginarse la posibilidad de las muchas otras muestras que podrían originarse a partir de este esfuerzo inicial y que la calidad de las obras en exposición hace que se deseé que se preste mucha más atención a las artes de la República Dominicana.

YASMÍN RAMÍREZ

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