Sotheby's y Christie's

Matta. Los desastres del misticismo, 1942. Óleo sobre lienzo. 97,5 x 130,5 cm. Cortesía: Sotheby 's, New York.

Subastaabr 1996 - jun 1996· Por Klaus Steinmetz

Sotheby's y Christie's

el pasado noviembre

Las subastas latinoamericanas de noviembre pasado en Nueva York permitieron una serie de especulaciones sobre el comportamiento del mercado del arte. ¿Por qué, por ejemplo, la crisis mexicana se viene a sentir con tanto retraso, cuando se creía que la venta de arte en subasta había conseguido evadir sus consecuencias?

Se pueden lanzar varias hipótesis. Mientras faltó la demanda se pudo capear la tormenta intensificando las relaciones públicas en busca de mercados alternativos. Los resultados generales de mayo, por ejemplo, sólo fueron positivos por la influencia en el balance general de las obras de Kahlo y Rivera vendidas por encima de los 3 millones y compradas por un argentino y un canadiense, cuando en otra época se hubiera esperado que de las oficinas de IBM retornaran a tierra azteca. Pero tengo la impresión de que a la ausencia de oferta mexicana se sumó esta vez un claro aumento en la oferta, lo que indica que algunas colecciones mexicanas se están desmantelando. Esto no se expresó en el número de obras en los catálogos de ambas casas, que se contuvieron cautelosamente, pero sí en la calidad de obras ofrecidas de maestros, lo que demuestra que aquellas tuvieron la oportunidad de ser muy selectivas.

Subasta: Sotheby's y Christie's — imagen 1
Tarsila Do Amaral. Abaporu, 1928. Óleo sobre lienzo. 85 x 73 cm.

El caso más claro sería Rufino Tamayo: 19 obras en venta (sin contar gráfica o dibujos) 13 de las cuales estaban estimadas por arriba de los 100 mil dólares y se vendieron 4, entre ellas un caso dramático. Pareja, óleo y arena sobre lienzo del 63 que se había vendido en Sotheby's en el 91 por 528 mil, y que se fue en la misma casa por 244,500, una pérdida de valor de más del 60 quitando comisiones. Sintomático resulta que de las restantes 6, más baratas, se hayan vendido 5. Cabe destacar Danza al sol que en Christie 's se fue por el estimado bajo. En Sotheby 's Niña bonita y Vendedoras de flores, que se quedaron, mientras Sandías del 41 se fue por 390 mil.

Al concentrarse la demanda en obras más modestas, las 7 cifras han vuelto a ser una sensación esporádica. Ni siquiera la cuestionada Corona de los Andes, que llenó de periodistas la noche inaugural en Park Avenue, consiguió cambiar de dueño, afectada por un estimado promedio de 4 millones, cuando la opinión general era que la oferta por más de 2 millones que se rechazó era aceptable. Un error, en todo caso, suponer que las subastas de artes plásticas eran el lugar adecuado para colocarla. Fue allí mismo en Christie's donde se vendió una de las piezas fundamentales de la Historia del Arte Brasileño y del Modernismo en América Latina. Por casi millón y medio fue la afortunada compra de Abaporu de Tarsila do Amaral del 28, una pintura con un historial impresionante, que se fue a Buenos Aires para tristeza carioca. La única venta más alta y la otra de 7 cifras se dió en York Avenue, donde se estableció un récord para piezas de Matta en subasta: Los desastres del misticismo, de 1942, que llegó a 1.650.000.

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Claudio Bravo. Almohadas de terciopelo. Óleo sobre lienzo. 130,2 x 162,6 cm. Cortesía: Christie's New York.

Artistas de Chile y Brasil, justamente los países de donde se espera que provenga un segundo aire para el mercado. Los subastadores entienden la situación y por eso les dieron las portadas de los catálogos principales.

El arte mexicano atraviesa un período difícil, o debo decir las colecciones de aquel país, porque este es el momento ideal para que coleccionistas de otras latitudes consigan piezas que llegaban a ser inaccesibles.

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Fernando Botero. El Presidente, 1975. Óleo sobre lienzo. 130,8 x 97,2 cm. Cortesía: Sotheby's, Nueva York.

Aunque hay casos de creadores de aquel país que mantienen un ritmo ascendente, como es Francisco Toledo. Christie's decidió empezar la temporada con 4 gouaches de respetable formato y excelente factura que dieron frutos, superando todos sus estimados altos. Si antes los gouaches más pequeños pululaban y se conseguían fácilmente con un poco de paciencia, ya ni siquiera en Christie 's East dejan de superar las previsiones. Los vuelve más apetecible la decisión del artista de limitar su producción y los precios estratosféricos de los óleo y arena sobre lienzo, de los que esta vez sólo hubo uno, en Park Avenue, que se vendió de inmediato ( de 1979). También Zúñiga mantiene un comportamiento regular. Destacó un Desnudo recostado en ónix marrón que llegó en Sotheby s a los 60 mil. Entre los nacidos el siglo pasado debo volver a mencionar a Ángel Zárraga, en especial su Chango pintor, porque alcanzó 288.500 en Christie s. En la misma casa y por su belleza, vale la pena mencionar la Naturaleza muerta con tulipanes de Rivera de 1916, que sumó 574.500. En Sotheby 's alcanzó un espectacular resultado Les distractions de Dagobert de Leonora Carrington de 1945 y 75 x 87 cm, que de un estimado promedio de 225 mil cambió de dueño por 475.500 y de Remedios Varo Vuelo mágico llegó a 497.500.

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Armando Morales. Las Damas de Puerto Cabezas, 1994. Óleo sobre lienzo. 198,1 x 161,6 cm. Cortesía: Sotheby 's Nueva York.

Otro artista que sigue en primer plano es el nicaragüense Armando Morales. Que un óleo de regular calidad, Pescadoras de 41 x 51 cm, haya superado los 100 mil en York Avenue es sintomático... y preocupante. Dentro de los límites de lo sensato estuvieron los 365 mil que se pagaron por el bello Demoiselles de Puerto Cabezas de la colección de Milagros Maldonado en la misma casa, o las Dos mujeres frente al espejo, de 1982 y 99 x 80 cm que en Christie's superó los 200 mil.

Como contrapunto habría que citar el caso de Botero, 16 obras ofrecidas, 7 vendidas. Curiosamente Christie 's sólo consiguió ubicar 2 de once ofrecidas mientras Sotheby's las vendió todas (5). En medio de la situación que atraviesa Colombia, es una irónica paradoja que la venta más alta fuera El presidente, la versión satírica de un primer mandatario colombiano, la única que superó su estimado alto de 275 mil (277.500).

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Guillermo Kuitca. El Mar Dulce, 1987. Polímeros sintéticos sobre lienzo. 188,5 x 287 cm. Francisco Toledo. Gatos Peleando. Gouache y arena sobre papel. 56,5 x 77 cm.

Los modernistas cubanos no depararon esta vez mayores sorpresas. En Sotheby 's se vendió Los amantes de Carreño por 277.500, mientras un importante Paisaje del 44 de Portocarrero se fue apenas arriba de su estimado menor. De este artista en Christie 's, una Mujer de influencia matisseana y estimada en 90 mil llegó a 178.500; allí mismo se vendió Muchachas, óleo de Víctor Manuel que merece mención por su factura.

Claudio Bravo obtuvo buenos resultados, que deben atribuirse a la calidad de lo ofrecido. En Christie 's no se vendió sin embargo el impresionante paisaje Sidi Moktar que estuvo en la colección del difunto Malcolm Forbes. Bread y Velvet pillows, dos grandes piezas, superaron los estimados altos, el de este último cifrado en 250 mil. No desmerecían las obras en Sotheby 's: el inquietante carácter de Summer afternoon o The green Djeballah, que los ubicó a ambos por encima de los 200 mil.

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Francisco Toledo. Gatos Peleando. Gouches y arena sobre papel. 56,5 x 77 cm.

Dadas las circunstancias que atraviesan varios países del continente, era de esperar que los inversionistas decidieron buscar opciones más seguras, lo que en este mercado tiene, entre otras consecuencias, una fuga del mercado de artistas jóvenes, usualmente más lucrativo, pero menos seguro. Aún así, no faltaron las sorpresas. La mayor fue El mar dulce de Kuitca. En efecto, había gran expectación por una pieza fundamental de su época más cotizada, pero ni el más optimista suponía que superaría los 120 mil, acaso 100 mil. Cuando el martillo cayó en Christie 's, un nuevo dueño estableció el récord de 156.500. Esto distrajo la atención de otras dos grandes piezas, El momento más hermoso de la guerra, vendido después de la subasta y Sin título, alcanzando esta última los 63 mil, un valor más cercano a la realidad.

Con todo, y si se suman algunas subastas menores conexas, como las de arte precolombino y colonial y la de Christie's East, se alcanzó la barrera psicológica de los 20 millones. Hay que agregar que una cantidad importante de obras se negocian después de las subastas, ventas que no siempre se dan a conocer. Esto, en medio de las múltiples crisis económicas y políticas que asolan a varios de nuestros países, es un portento, que demuestra que el mercado latinoamericano goza de múltiples recursos para ser considerado atractivo y rentable y muy cercano a su madurez.

KLAUS STEINMETZ

Crítico de arte costarricense. Subdirector de ArtNexus.

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